Andres Segovia

Como Pau Casals, Andrés Segovia también fue maestro de su instrumento. Si el sello de Casals fue elevar el violonchelo a su sitio merecido en la orquesta y consolidarlo como instrumento solísta, Andrés Segovia elevó la guitarra hacia un estatus completamente innovador en el escenario de conciertos.

Segovia nació en 1893 en Linares, Jaén, donde hoy existe una estatua en su honor. Murió en 1987 en Madrid. Se enseñó a si mismo a tocar la guitarra, y a los 16 años ya tocaba en público. Después de ofrecer conciertos por toda España, en 1919 viajó a Uruguay y Argentina por primera vez. Empezó a ser conocido por todo el mundo, y tocó recitales en Francia, Suiza, Alemania, Austria, Rusia, Dinamarca y el Reino Unido. Visitó por primera vez los Estados Unidos en 1928 y en los años 50 sus conciertos en ese país se convirtieron en acontecimientos anuales.

Como tantos otros artistas españoles, abandonó su país en 1936 y durante algunos años vivió en Montevideo y ofrecía recitales por todo el continente americano. Publicó transcripciones clásicas para guitarra y Turina, Ponce y Castlenuovo-Tedesco (entre otros compositores) compusieron música para él.

Segovia grabó más de 50 L.P.s, el último‘Reveries’ en 1977. El problema que tenía la guitarra en lograr llenar un auditorio con su sonido modesto se pudo resolver en parte con el uso de nuevas maderas, diseños y cuerda de nylon en la fabricación del instrumento. El resultado fue la creación de una guitarra más audaz con tonos más consistentes. Y hoy además, el posicionamiento de un micrófono ayuda la guitarra a igualar el sonido de una orquesta de cámara durante un concierto.

Andrés Segovia fue el maestro supremo de la guitarra, y sus clases influyeron a generaciones de guitarristas, incluido John Williams al que ya hicimos referencia en el artículo sobre Joaquín Rodrigo. Segovia ofreció su último recital en Florida a los 94 años.

Sus objetivos personales habían sido llevar estudios de guitarra a la Universidad, elevar el estatus de la guitarra para que pudiese tocar en todos los escenarios como el piano o el violín, y compartir su amor que sentía hacia la guitarra con las generaciones siguientes. Y logró cumplirlos. No en vano es conocido como el padre de la guitarra clásica.

B.R.