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Lleva camino de convertirse en uno de los restaurantes
más populares de Alicante. Puede encontrarse
en la mesa de al lado a Berlanga, al Alcalde
de la ciudad, al equipo de futbol o al vecino...
El caso es que Restaurante Emilio está
lleno a rebosar casi siempre (al mediodía
hay que reservar). La amabilidad de Emilio y
la atención que presta sus clientes y
a su negocio es la base de su éxito.
Hay que dejarse llevar por su buen hacer.
El entusiasmo, tesón y dedicación
de Emilio Fernández está haciendo
de Restaurante Emilio una oferta gastronómica
interesante dentro de los cánones del
más puro estilo alicantino: unas entraditas
para picar muy bien elaboradas, buenos arroces,
excelentes pescados y algunos postres para terminar.
En nuestra más reciente visita Emilio
también hace incursiones en la alta cocina,
sin dejar sus señas de identidad.
Deliciosas picaditas base de salazones, anchoas,
marisco, pescado y otros entretenimientos. No
desmerece ninguno. Desde la rica ensalada de
pimientos pasando por unas sencillas croquetas,
el foie, los chipirones, los boquerones en adobo,
a las gambas al ajillo con jamón
ibérico. De las recomendaciones caseras
de alta cocina: la alcachofa rellena de hongos
y foie, el brick relleno de marisco, el calabacín
de bacalo, la ensalada de caballa en escabeche
de miel, el excelente atún macerado,
entre otros.
Los arroces más típicamente
alicantinos con nota alta. Muy bien el arroz
senyoret. Su arroz a banda premiado en Denia
en concurrencia con los mejores restauradores
alicantinos
La excelente materia prima que utiliza hay
que destacarla aún más en el apartado
de pescados: lubina, lomo de merluza, rodaballo,
mero, rape, bacalo. De los mejores de Alicante.
La lubina a la sal deliciosa. Como creaciones
de alta cocina hay quer destacar dos: la "Lubina
y manzana ácida dorada al casta diva"
y el laureado "Braseado de Rape y tocino
al horno con tomate frito", este último
matrícula de honor.
Una buena representación de carnes:
las costillas tiernas lechales que tiene son
únicas. De los postres debe probarse,
entre otros, el sorbete de mandarina. A mejorar
el punto excesivamente dulce de algunos chocolates
como la mousse. También hay guisos caseros,
uno cada día.
Un menú a base de diversas picaditas
y arroz a elegir a un precio muy aceptable.
Hay también un menú para niños.
Carta de vinos muy aceptable también.
El restaurante se encuentra fuera de la capital,
con buen acceso tanto de ésta como de
las playas. Su ubicación está
precisamente en una de las principales vías
de acceso a las playas y los PAUs del campo
de Golf. Con un cómodo aparcamiento,
sin embargo el sitio no traía buenos
augurios. Pese a la excelente modernización
de los locales, a muchos alicantinos les recordaba
el restaurante anterior (Pizzería Las
Campanas), por no rememorar anteriores actividades.
Un factor más para ensalzar los méritos
culinarios de Emilio Fernández. El servicio
atento y eficaz, incluso cuando esta lleno a
rebosar el restaurante.
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