Contundente,
sólida, singular... así es la cocina
manchega, reina de duros inviernos, enriquecida por unos de los paraisos de
la caza. El gazpacho
manchego es uno de los platos que en Albacete adquiere maestria en la mayor
parte de los restaurantes que lo ofrecen. En ese duro invierno, el atascaburras
(patatas, balao de salazón, aceite de oliva...), como otros platos han
elevado la cocina de la necesidad y de las condiciones extremas a preciadas joyas
gastronómicas de la cocina tradicional. El estofado
de perdiz, y decenas de platos de caza le dan continuidad a una de las vertientes
más atractivas.
Los Restaurantes de Albacete están
entregados a esta cocina manchega que deleita a los viajeros. Almansa y
la propia ciudad de Albacete aparecen como los centros más consolidados
para tomarle el pulso a esta rica cocina.