domingo, marzo 13, 2005

Ricardo Blazquez

The Times online se hacia eco el pasado 10 de marzo en una noticia titular sobre la elección de Ricardo Blázquez como Presidente del Episcopado. Desde fuera, esta aparentemente sorprendente reacción de la Iglesia Católica en España se interpreta como una transformación más dentro de los cambios provocados por el 11-M.

Sin duda el cambio del cardenal Rouco por un Blázquez se ha interpretado positivamente por todos los medios. Blázquez ha sido calificado generosamente como dialogante, moderado e incluso "uno de los nuestros". Resistente, austero, sencillo, tranquilo, educado y cercano, que siempre te saluda por tu nombre.

La prensa ha informado que la elección fue una sorpresa hasta para el propio Blázquez. Su elección alegró tanto los socialistas como el gobierno vasco, aplaudido por los gays y no disgustó del todo al PP, además de ser asumida como propia por el ala más conservadora y el ala menos conservadora.

Los retos del Obispo Ricardo Blázquez

Ricardo Blázquez es un hombre de altas capacidades y está acostumbrado a misiones difíciles. Su paso por Bilbao ha sido la mejor prueba. El cambio de un conservador y elitista Rouco -muy ligado a las tesis conservadoras- a un heredero del estilo taranconiano puede ser un paso muy importante en la solución al conflicto y pulso que ha venido manteniendo la Iglesia con el Gobierno de Zapatero desde el inicio de su mandato.

La elección de monseñor Blázquez ha sido interpretada como el triunfo en el seno de la Iglesia de actitudes más diplomáticas. «Quiero decir la verdad amablemente». Este mensaje puede ser el fin de la crispación de medios como la COPE. El tiempo dirá.

Sin embargo, algún medio ha recordado de forma muy acertada que el papel de la Iglesia Católica en España no es llevarse bien con el jefe de gobierno de turno. La Iglesia tiene retos propios, tales como la recuperación de la credibilidad ante la sociedad española, la modernización de sus fundamentos y creencias con los avances de la ciencia y la vuelta a la defensa de principios éticos por encima de coyunturas políticas. Suerte, Monseñor Blázquez.

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jueves, enero 27, 2005

La Iglesia y el Gobierno

Una institución con dos mil años de historia y que ha sobrevivido a los mil vaivenes de la historia debe merecer la atención y prudencia del Gobierno. Esto lo entendió perfectamente el ministro José Bono un ejemplo de convivencia inteligente en las relaciones Iglesia - Gobierno. Bono llegó a tener en Toledo como Primado de España, en su etapa de de Presidente de la Comunidad de Castilla - La Mancha, a un obispo muy inteligente como don Francisco Álvarez. Los dos sobrevivieron.

Los buenos oficios de Bono quizás le hagan falta a Zapatero. Empieza a haber dudas de que se comprenda desde el Gobierno cuál es la política correcta en esta relación. No es que estemos defendiendo ninguna opción, sí estamos advirtiendo que la ingenuidad o inexperiencia del Gobierno sólo puede conllevar a una mayor enfrentamiento en sus relaciones Iglesia, con un coste nada despreciable para este país.

Bien es cierto que la Iglesia Católica quizás no pasa por buenos momentos. En menos de una semana Monseñor Rouco Varela se ve en la tesitura de administrar la ambigua postura del obispo de San Sebastián, las críticas del Papa o la actitud beligerante y partidista de la COPE como telón de fondo. Y lo que puede ser peor, a estas alturas nadie duda que la Iglesia es el mejor aliado del PP, reforzando una opción ideológica de la Iglesia, claramente decantada a través de la COPE.

La iglesia no debería asumir arrogancias dogmáticas ante la legitimidad de un gobierno democrático. Pero, igualmente, un gobierno que desestima su influencia social y su capacidad histórica para sobrevivir puede cometer un error político importante.

Rouco Valera tiene fama de ser un elitista ideológico. Más que idelología, la Iglesia debería volver su mirada al pueblo, a los inmigrantes, al acoso escolar, la debacle de cierto sector juvenil... Hace falta el estilo de la "vía Tarancón" del que ya quedan pocos obispos y con los que un gobierno socialista tendría un diálogo más fácil y la propia Iglesia podría reforzar un papel que claramente es inteligente y procedente situarse por encima de las opciones partidistas. Rouco Varela quizás era una buena opción con un Partido Popular en el Gobierno. Pero las cosas han cambiado. La Iglesia necesitaría más un "estilo Victorio Oliver" u otros obispos de la línea taranconiana. Más sociedad, menos medios de comunicación.

Todos los españoles pierden con unas relaciones Iglesia - Gobierno muy deterioradas. La Iglesia tiene una significativa influencia en determinados ámbitos sociales que puede ayudar a radicalizar la postura de estos en temas en los que merecería la pena ejercer en favor de una vía conciliadora activa, lejos de la crispación que se promueve y que diríamos, va en contra de una "doctrina" de la Iglesia deseada por muchos y de los intereses de la población y del Gobierno en general.

La Iglesia tiene derecho a enfrentarse abiertamente a una opción política pero debería ser consciente de que su conflicto puede ser poco fructífero. Hay cada vez mayor alejamiento de muchas capas de la población que ven en la Iglesia una intolerancia irracional y escasamente consecuente que trae a la memoria etapas de un pasado histórico no siempre plagado de aciertos. También los ciudadanos pierden. Recordemos las instituciones educativas que dirigen o el valioso patrimonio que está en sus manos. Y las sensibilidades de muchos.

La Iglesia debería recurrir a la virtud de la humildad. El Gobierno a la diplomacia.



Rouco y los medios



Oliver con los inmigrantes

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posted by Euroresidentes at jueves, enero 27, 2005 4 comments