lunes, abril 07, 2008

El Auditorio ‘Symphony Hall’ de Birmingham

¡Por fin! He estado esperando la oportunidad de visitar este auditorio desde su inauguración en Abril 1991 y la semana pasada lo visite y además tuve la oportunidad de escuchar a la orquesta de la ciudad de Birmingham conocida como la CBSO. Es un edificio enorme; tiene un órgano con unos tubos formidables y un balcón altísimo. Esta decorado por dentro de pino de color de miel y sus asientos de color naranja y rojo contribuyen a la armonía que tiene todo el auditorio. Las acústicas y las luces parecían del espacio. También me recordaba del auditorio Concertgebouw en Amsterdam porque tiene un ambiente moderno pero a la vez acogedor (¡aunque podrían haber puesto mas lavabos en el cuarto piso!)

Si el diseño del auditorio fue impresionante visualmente, el sonido era sensacional. Nunca he escuchado a una orquesta con tanta claridad y con un equilibrio tan perfecta entre los instrumentos. (Otra vez, pienso en Amsterdam – el Concertgebouw también tiene acústicas espléndidas). El concierto empezó con la overtura Egmont de Beethoven y las primeras notas eran para mi una justificación de todo lo que había leído sobre las acústicas de este auditorio – era música de orquesta con una pureza que nunca había escuchado jamás.

Este concierto fue un matinée y el auditorio estaba lleno de gente mayor como yo, en el descanso los pasillos estaban llena de gente tomando te y charlando. Hubo un sentido de lugar y de que la gente estaba disfrutando de la música. ¿Y el resto del programa? La sinfonía cuadragésima de Mozart y el primer concierto para el piano de Brahms tocada por la pianista Elisabeth Leonskaja, en lo que me parecía ser una representación sin mucho poder pero que encantó al publico. El director fue Yannick Nezet Seguin, un Canadiense. Fue un buen concierto interpretado por mi orquesta favorita, y el auditorio me parecía maravilloso lo que significa que tendré que visitar Birmingham otra vez.

El día siguiente fui a un concierto en el auditorio llamado ‘Colston Hall’ de Bristol, la orquesta esta vez era la Filarmónica de Londres. Estoy seguro que tocaron tan bien como la CBSO y la cuarta sinfonía de Mahler bajo la dirección del Australiano Alexander Briger – dirigiendo al ultimo momento – fue sensible y poderosa a la vez. Pero la diferencia en el sonido entre los dos conciertos era incomparable.
B.R.