El
restaurante Maruzzella es un restaurante sencillo, sin pretensiones. Un ambiente
acogedor con paredes llenas de fotografías en blanco y negro evocando todos
los mitos italianos desde Sofia Loren a Fellini.
Horno de carbón
al estilo antiguo (cómo lo han metido en el restaurante es un misterio).
El
restaurante ofrece los platos más convecionales, desde las entradas a los
postres. Desde pizzas a pastas pasando por carpaccios y antipastos. Vamos, lo
clásico.
Lo que no es tan clásico es la calidad de las pizzas
y de algunas pastas que sirven. Como los espaguettis a la putanesca, idem con
trufa, los tortelini gigantes con jamón de parma.. Hay que insistor en
que la calidad de las pizzas es muy interesante.
Los postres deben mejorar.
Se salva un tiramisú casero.
Frecuentado por italianos. Tiene una
terraza veraniega sencilla y atractiva. Si no fuera porque se ve el rescoldo del
Windsor (Winston, como, lo llaman los taxistas madrileños) podrías
decir que estás en Italia rodeado de italianos comiendo comida casera italiana.
Recomendado
para cenas con velas. Preguntar por Bruno. El servicio bien, falta profesionalidad
y sobra un cierto ambiente floklorico de jóvenes italianos que en
algunos momentos se deja entrever en el local.
Los precios son medios.