Pila o Célula
de combustible (Fuel Cell) se trata de un dispositivo electróquímico
que transforma de forma continua la energía química de un combustible
(hidrógeno) y oxidante (oxígeno) directamente en energía
eléctrica y calor, sin combustión. El proceso eléctrico hace
que los átomos de hidrógeno cedan sus electrones. Es parecido a
una batería en el sentido de que tiene electrodos, un electrolito y terminales
positivos y negativos. Sin embargo no almacena energía en la forma en la
que lo hace una pila. Como no existe combustión, las pilas de combustible
emiten pocas emisiones; como no tiene componentes móviles, las células
de combustible son silenciosas. En síntesis, las células
(pilas) de combustible producen energía eléctrica mediante la combinación
de hidrógeno y oxígeno que convierten en agua. De ahí su
gran atractivo, pues las células de combustible producen una energía
limpia que no daña el medioambiente y silenciosa.
La nanotecnología
aporta soluciones y métodos para hacer posible en la práctica las
células de combustible (fuel cell). Por ejemplo: Hydrogen
Solar ha desarrollado un material nanocristalino que mejora sustancialmente
la producción de hidrógeno utilizando energía para descomponer
el agua más eficientemente en sus elementos. En otra versión más divulgativa,
hoy se entienden que unas pilas de combustible son pilas eléctricas utilizadas
para generar energía eléctrica a partir de la reacción de
un número de sustancias químicas, sin necesidad de combustión
y sin producir ruido o contaminación. A diferencia de las tradicionales
baterías de litio-ion, éstas pueden producirse en una variedad de
formas y son "rellenables", no recargables como las existentes. Además
duran días. Las primeras pilas de combustible serán más
grandes, de manera que por ejemplo los móviles que utilicen esta tecnología
tendrán un mercado muy lejano al de diseño y moda que predomina
hoy . En una versión más a largo plazo, se podrían
utilizar las células / pilas de combustible en aplicaciones estacionales
como la generación de electricidad o la calefacción de edificios.
También podrían utilizarse para dar energía a coches, autobuses
y trenes. Las células de combustibles serían por lo menos dos veces
tan eficientes como los motores de gasolina. Algunos expertos aseguran
que las células de combustible se introducirán en los ordenadores
portátiles y en los teléfonos móviles antes de que concluya
2005.
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