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A mí personalmente me gusta
más el segundo título. Hay una clara
intención de personalizar; sugiere el trato
con individuos, no con masas. Si bien en esta obra
el real protagonismo se le atribuye a la ciudad como
ente que tiene voz, perfil, dolor, ansias de vivir,
miseria y grandeza.
Como he apuntado ya hablando de la
vida de Joyce, "Dublineses" es un libro
compuesto por 15 cuentos, más bien relatos
puntuales de algo que está pasando, o ha pasado,
en un momento determinado; un trozo de tiempo relleno
de vida, un trozo ni glorioso ni en extremo horrible;
se trata de un fragmento cualquiera. Lo que pasa,
sencillamente. Pero en realidad son episodios críticos
de la infancia, de la adolescencia, de la familia
del escritor y sus gentes, de la vida pública
de Dublín, de sus atardeceres, de sus tabernas
y de las desgarradas conversaciones de sus vecinos…
Estas historias fueron encargadas para ser publicadas
en una revista de granjeros, "The Irish Homestead",
pero el director de esta publicación consideró
que no eran apropiadas para sus lectores. Tal vez
no supo captar el espíritu fascinante, desolado
y también hormigueante de la ciudad moderna,
uno de los grandes temas de las artes del siglo. La
ciudad era lo que había sobrevivido tras las
guerras: un cementerio de ilusiones y esperanzas,
una pléyade de soñadores y fracasados
apretujándose en los autobuses, caminando por
las calles…
… O las angustias de Polly, que conoce
a Mr. Doran, un joven formal, en la pensión
de su madre, pero no tan formal como para no dejarla
embarazada. Y la historia acaba cuando la muchacha
va a preguntarle al presunto padre qué hacer.
Mas entre el principio y el fin de esta historia,
"La casa de huéspedes", hay un buen
montón de cosas que suceden, las vemos pasar.
En "Las hermanas", asistimos
al entierro del padre Flynn de la mano de un niño
que, en primera persona, nos cuenta lo que ve y oye
sobre la vida del difunto, y aunque apenas puede entender
aquello que se dice entre dientes y entrecortadamente,
hay muchas cosas que averiguar. Entre el niño
y su amigo el padre Flynn se interponen luminarias
de velas, recuerdos y desazón.
Pero tal vez el cuento más
relevante, más conocido y quizás mejor,
sea el que cierra el libro, y que fue llevado a la
pantalla con mucho esmero por J.Huston: "Los
muertos" El gran baile anual de las Morkan, Miss
Julia y Miss Kate, solteronas, está considerado
como el gran acontecimiento anual al que asisten familiares
y amigos. Tiempo de Navidad, de fríos y nieves.
Los primeros pensamientos que circulan por la casa,
son los de Lily, la joven criada cuyos pies se quejan
de cansancio -subir y bajar, subir y bajar para atender
a los invitados- y de frío. Las anfitrionas
andan preocupadas por la llegada de Freddy Malins,
¿llegaría tomado?, y su anciana madre;
por la tardanza de los señores Conroy, Gretta
y Gabriel, sobrinos preferidos; él trae la
duda junto a su esperado discurso anual: ¿estarán
los versos de Robert Browning muy por encima de sus
oyentes? Y el salón se va llenando de amigos,
mientras afuera cae una gran nevada. La música
del piano suena y todos se preparan para bailar la
contradanza. Y mientras Gabriel y la señorita
Ivors se entrecruzan siguiendo los pasos del baile,
Gabriel habla sobre su derecho a defender su preferencia
por el inglés, frente al irlandés, lengua
a la que no reconoce como propia. Hagamos
un inciso: Joyce siente un rechazo por la búsqueda
nacionalista de los orígenes de la identidad
irlandesa. Él eligió el inglés,
en detrimento de una lengua gaélica que creía
readoptada y promovida de una manera artificial.
La velada, llena de pequeñas-cosas-
propias-de-estos-eventos, termina con la despedida
de los invitados, y el reencuentro familiar que trae,
como todos los años, el recuerdo de los que
ya han desaparecido. Gabriel y Gretta, una vez en
el hotel, evocan también la memoria de un amigo
muerto. El recuerdo y la nostalgia les acompañan
en el inicio del sueño, mientras saben que
afuera sigue nevando. "Su alma caía lenta
en la duermevela al oír caer la nieve leve
sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso
de su último ocaso, sobre todos los vivos y
sobre todos los muertos."
Joyce es capaz de bucear y atrapar
todas las sensaciones que se mueven en su entorno,
seguir su propio pensamiento, o el de sus personajes,
y disfrutar de un paisaje nevado observando con minuciosidad
el modo en que se posa un ligero copo de nieve sobre
la espina seca de un rosal. Sus relatos fluyen de
esa manera. Es la búsqueda, a veces angustiosa,
de lo que está más allá de las
pobres evidencias que nos ofrece la realidad. Kandinsky
propone "un arte que exprese la naturaleza interior
del hombre, no sus apariencias externas." Joyce
emplea técnicas experimentales con las que
comunicar esa naturaleza esencial de las situaciones
reales, y para ello combinó el espíritu
del realismo, el naturalismo y el simbolismo construyendo,
con todo ello, un estilo y una técnica únicos.
"Como todo innovador auténtico
-dice Juan Goitisolo- impone una relectura, pero en
la superación de sus dificultades, radica precisamente
el goce del lector"
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Dublineses por Internet (Biblioteca Clasica Y Contemporanea)
Ver también:
Información
biográfica de James Joyce
redactada también por nuestra compañera
Lola Peiró

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