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La vida de Virginia
Woolf es, hoy, harto conocida, pero no fue siempre
así, porque desde que el 28 de marzo de 1941
se deslizó en el río Ouse -Condado de
Sussex- con un buen puñado de piedras en los
bolsillos con el fin de no fallar en su nuevo intento
de suicidio, las universidades británicas la
relegaron a un olvido "conveniente". Una
sociedad cuyo puritanismo era proverbial, saliendo
como se salía de aquellos férreos años
victorianos, tenía que censurar un acto tan
social y religiosamente incorrecto. Por ello, su marido,
Leonard Wolf, viendo tan injusta marginación,
vendió la mayoría de los manuscritos
de su esposa a la New York Public Library, confiando
en que estudiantes e investigadores pasaran por allí
en el futuro y la colocaran en el lugar que literariamente
le correspondía. Además, Leonard se
movió también en otro sentido para paliar
tamaña incongruencia: encargó a su sobrino
Quentin Bell, hijo de la querida hermana de Virginia,
Vanessa, una biografía de su tía, que
resultó eficaz e inolvidable. Estas estrategias
coincidieron con el resurgimiento feminista, por el
que tanto había luchado V. Woolf durante su
vida, y ayudaron a colocar a la escritora en la modernidad
literaria que merecía, junto a su contemporáneo
James Joyce.
Pero la vida de Virginia
comenzó 59 años atrás, en Kensington,
(Londres), en el seno de una familia de intelectuales.
Tenía tres hermanos (Toby, Vanessa y Adrian),
quienes, en sus juegos, llamaban a Virginia "la
cabra", presumiblemente de una manera afectuosa.
Ni su hermana ni ella asistieron a colegio alguno:
estudiaban en casa por la mañana -pintura,
griego, historia…- pero las tardes debían estar
dedicadas a "ocupaciones femeninas" como
lo eran el servir el té, ser amables con las
visitas que frecuentaban su casa, de costumbres tan
refinadamente burguesas. Por esta razón, y
en cuanto a los estudios se refiere, las hijas fueron
realmente "sacrificadas" a los varones como,
por otra parte, era norma en la sociedad de ese tiempo.
Sin embargo, tuvieron acceso al grupo de amigos que
Toby, estudiante ya en el Trinity Collage de Cambridge,
traería a casa.
Pero la madre muere cuando
Virginia tiene 13 años, y en 1904 desaparece
también el padre, lo que fuerza a los hermanos
a abandonar la casa de Hyde Park Gate, por ser gravosa,
para trasladarse al 46 de Gordon Square, en el barrio
de Bloomsbury, en donde Toby organizaría unas
interesantes veladas a las que asistirían sus
amigos Leonard Wolf, Clive Bell ( ambos casados posteriormente
con las dos hermanas), Lytton Strachey, y a las que
poco a poco se fueron incorporando personajes que
luego fueron importantes, como el escritor E.M.Foster,
el economista J.M. Keynes, los filósofos Bertrand
Russell y Ludwing Wittgenstein, Duncan Grant, Roger
Fry, Gerald Brennan, la pintora Dora Carrington etc.
Toda una generación
de contestatarios, que se oponían a las costumbres
hipócritas de esta sociedad victoriana encarnada
en la alta burguesía, y consecuentemente a
favor de un tipo de vida libre y más civilizada.
Trajeron savia nueva al mundo de la cultura, y rompieron
con los modelos encorsetados del S.XIX, especialmente
en el ámbito de la literatura. Fue, y es, el
conocido Grupo Bloomsbury, y tanto Vannesa como Virginia
gozaron de esta oleada de libertad, que les permitió
aprender, como los chicos, e incluso trabajar. En
aquellos momentos Virginia daba ya clases, hacía
crítica literaria y comenzó a despuntar
como escritora de extraordinaria imaginación,
despegándose de los modelos literarios anteriores
-recordemos las novelas románticas de Jane
Austen, por ejemplo- para adentrarse en los oscuros
entresijos del alma humana, captar lo cambiante e
inasible que tiene la conciencia, ese flujo - "Las
olas"-, establecer una relación con el
tiempo histórico y narrativo -"Orlando"-,
o la evolución de un pensamiento feminista
por el que luchó en varios flancos -"La
señora Dalloway" o "Una habitación
propia"- Recordemos la escaramuza que creó
en la prensa, en colaboración con su amigo
Foster, al escribir sobre el efecto que ejercía
la censura en el ánimo de los escritores; el
Sunday Express había condenado su novela "El
pozo de la soledad" de tema lésbico, tema
que le atañía por su relación
en un momento de su vida con su amiga Vita Sackville-West.
Y sabemos también
que sufrió desde muy joven una enfermedad mental,
contra la que luchó con valentía y que,
al final, la llevó al suicidio. Su matrimonio
con Leonard Wolf le suspuso un gran consuelo y estupenda
ayuda. Temiendo el agravamiento de esa enfermedad
que a la escritora tanto le horrorizaba, se trasladaron
a Hogarth House, en Rischmond, en donde montaron una
pequeña editorial. Allí editaron, además
de las obras de Virginia, la de otros escritores como
T.S. Eliot, Catherine Mansfield o el mismo Freud.
Aquella actitud victoriana
que retrasó la difusión de la obra de
V.Woolf, hizo que fuese casi desconocida en el extranjero.
En España, Caralt editó, con poco éxito,
su primera obra -"Fin de viaje"- a finales
de los 40; pero fue Victoria Ocampo quien la difundiría
a través de su editorial en Buenos Aires: "Orlando",
"Un cuarto propio" en versión, ni
más ni menos, que de J. L. Borges. Seix Barral
la fue editando aún tímidamente en los
años 60, pero iba a ser otra mujer (Esther
Tusquets de Editorial Lumen) quien le abriría
la puerta de par en par publicando casi toda su obra.
Y finalizo, lo que podría ser
un interminable recuerdo, con palabras de Josefina
Aldecoa: "Virginia Wolf es una gran innovadora
del género. Pero su empeño principal
fue llevar a la novela, al protagonismo más
importante: el ser humano, despojado, en su desnudez
esencial, de circunstancias y adornos convencionales".
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Lola
Peiró
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