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Malena es un nombre de Tango: Malena tiene diez años cuando recibe
de manos de su abuelo el ultimo tesoro que conserva de la familia; una esmeralda,
con la única condición de no hablarle de ella a nadie. Si cumple
la promesa, la joya, podrá, algún día, salvarle la vida.
Hasta este instante Malena rezaba para convertirse en un niño,
al presentirse que jamás conseguiría parecerse a su hermana melliza,
Reina, una niña modelo que parece destinada a ser la mujer perfecta. A
través de su abuelo y su tía Magda, Malena comienza a sospechar
que no es la primera Fernández de Alcántara incapaz de encontrar
su lugar en el mundo que la rodea. Siente sobre ella la sombra de una antigua
maldición que afecta algunos miembros de la familia. Con el paso de
los años ira separándose de la influencia de su hermana y aprenderá
a mirarse, como en un espejo, en el secreto pasado de sus antepasados. En
sus relaciones con los hombres y su familia, y con su hermana Reina siempre presente,
Malena descubrirá que no hay otra maldición que la vida, ni otra
culpa que atreverse a vivirla.
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 "Cuando
por fin cambió de postura y me descubrió al otro lado del escritorio,
hizo un gesto de fastidio con los labios y tapó el auricular con una mano.
¿Qué quieres, Malena? Necesito hablar contigo de algo importante.
¿Y no puede ser dentro de un rato? Tengo muchas cosas que discutir por
teléfono. No, papá, tiene que ser ahora. Masculló
sus últimas palabras entre dientes, como si fueran insultos, pero se removió
en la silla para darme la espalda y despidió de prisa a su interlocutora,
asegurándole que volvería a llamar enseguida... Verás,
papá, este verano voy a cumplir diecisiete años
intentaba improvisar,
pero él echó una ojeada a su reloj y, como de costumbre, no me dejó
terminar. Uno, si quieres dinero, no hay dinero, no sé en qué
coño os lo gastais. Dos, si te quieres ir en julio a Inglaterra a mejorar
tu inglés, me parece muy bien, y a ver si convences a tu hermana para que
se vaya contigo, estoy deseando que me dejéis en paz de una vez. Tres,
si vas a suspender más de dos asignaturas, este verano te quedas estudiando
en Madrid, lo siento. Cuatro, si te quieres sacar el carnet de conducir, te compro
un coche en cuanto cumplas dieciocho, con la condición de que, a partir
de ahora, seas tú la que pasee a tu madre. Cinco, si te has hecho del Partido
Comunista, estás automáticamente desheredada desde este mismo momento.
Seis, si lo que quieres es casarte, te lo prohíbo porque eres muy jóven
y harías una tontería. Siete, si insistes a pesar de todo, porque
estás segura de haber encontrado el amor de tu vida y si no te dejo casarte
te suicidarás, primero me negaré aunque posiblemente, dentro de
un año, o a lo mejor hasta dos, termine apoyándote sólo para
perderte de vista. Ocho, si has tenido la sensatez, que lo dudo, de buscarte un
novio que te convenga aquí en Madrid, puede subir a casa cuando quiera,
preferiblemente en mis ausencias. Nueve, si lo que pretendes es llegar más
tarde por las noches, no te dejo, las once y media ya están bien para dos
micos como vosotras. Y diez, si quieres tomar la píldora, me parece cojonudo,
pero que no se entere tu madre. Ya está miró de nuevo el
reloj . Tres minutos
¿Qué tal? Fatal, papá, no has
dado ni una.
Almudena Grandes, Malena es un nombre de
tango, 1994, TusQuets Editores Barcelona.
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