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Yasunari Kawabata ha
sido el escritor con el que Japón alcanza uno
de los más altos hitos dentro de la literatura
moderna, reconocimiento que fue legitimado con la
concesión del premio Nobel en 1968. Por la
delicadeza y refinado lirismo de sus obras, por la
brillantez de su prosa, por su precioso estilo metafórico,
por su incesante búsqueda de la belleza, por
el estudio tan sutil de la psicología femenina…,
todo eso se dijo de este autor.
Kawabata nació
en Osaka al finalizar el S.XIX. Su infancia estuvo
marcada por la pérdida de sus familiares a
una edad muy temprana, acontecimiento que le llevó
a adoptar una vida en soledad. Esta triste circunstancia
le transformó en un solitario empedernido,
actitud que aparece en sus novelas como una constante
difusa que marca el perfil de muchos de sus personajes.
Cuando Kawabata en 1924
termina sus estudios en la Universidad Imperial de
Tokio, es ya conocido por sus relatos breves. Entonces
funda la revista "La edad artística",
en donde edita por primera vez "La danzarina
de Tzú". En este temprano relato se perciben
influencias tanto budistas como de poetas japoneses
medievales quienes, por entonces, fueron para este
autor, "la más elevada literatura del
mundo".
Durante su juventud,
y como sufría de un pertinaz insomnio, se convirtió
en un ávido lector, no solamente de los clásicos,
como Tolstoy o Dostoyewsky, sino que también
se interesó por las vanguardias europeas y
los grandes innovadores del siglo, como Proust, Joyce
o Woolf. En este primer periodo joven, comienza su
interés por el cine, como sucedió con
tantos otros autores del siglo, para quienes esta
innovación tecnológica iba tan unida
al mundo de lo intelectual. Pero también se
le encuadra dentro de las influencias de los maestros
del "haiku" (S. XVII), esos breves poemas
de 16 sílabas que tratan de reflejar una súbita
percepción de la belleza mediante el engarce
de términos opuestos: "la estruendosa
calma de una noche de invierno" por ejemplo,
en "País de nieve", en donde Kavabata
hace posible el entendimiento entre "haiku"
y "novela".
Se suicidó en
1962. Su amigo Akutagawa tomó la misma decisión,
pero tras explicar sus motivos; Mishima, su amigo
y discípulo, tras sugerir sus motivos, también
realizará el cruento ritual del seppuku, y
Kawabata, que no simpatizaba con el suicidio porque
"la muerte no puede ser una respuesta, ya que
sólo interrumpe la comprensión",
se suicida sin dar explicación alguna, uniéndose
a lo que, en aquella cultura, más bien parece
una tradición. "Soledad, angustia ante
la muerte, búsqueda de la belleza, atracción
por la psicología femenina", todo ello,
expresado en un hermoso lenguaje lírico, acabó
de manar con su suicidio. Pero lo que hizo hasta entonces,
ha quedado para nuestro deleite.
Lola
Peiró
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