|
En la mayoría de los casos,
cuando trato de esbozar el perfil de un escritor,
he de recurrir a la frase bíblica: "por
sus obras les conoceréis". No encuentro
manera de entrar en la realidad vital de una persona
si no es por el camino de sus obras, fueran las que
fueren, aunque sea imprescindible, también,
consignar datos referenciales.
Refiriéndonos
a Italo Calvino, hemos de decir que nace en Cuba accidentalmente,
y que a los dos años la familia regresan a
Italia. Su padre, librepensador y profesor en la universidad
de Turín, le proporciona una educación
laica y antifascista. Sigue estudios de agronomía,
que interrumpe debido a la 2ª Guerra Mundial.
Llamado a filas, decide desertar para unirse a la
Brigada Partisana de Garibaldi. Acabada la guerra,
se matricula en Letras graduándose precisamente
con una tesis sobre Conrad. Es el momento en que ya
se afilia al partido comunista, toma contacto con
Cesare Pavese quien le introduce en la Editorial Einaudi,
y el contacto con los libros le abre el camino hacia
lo que era su real vocación: la escritura.
A partir de aquí, comienza su andadura como
escritor, pues no otra cosa es.
En su primera novela,
"El sendero de los nidos de araña",
publicada en 1946 y galardonada con el Premio Riccione,
nos narra sus experiencias de guerra dentro del Partido
Partisano. Adopta la estética del Neorrealismo,
tendencia que siguen los jóvenes que, después
de la guerra, se sienten enfrentados a una realidad
social nueva, y conciben esa realidad como una especie
de sueño. Pero Calvino busca, también,
una escritura objetiva con la que definir la condición
del hombre contemporáneo sumergido en un mundo
complejo y cada vez más difícil de entender.
Pronto se mueve hacia una narración aparentemente
fantástica, que pueda ser leída en diferentes
niveles interpretativos, y opina que el hombre debiera
desprenderse de las condiciones ideológicas,
de las imposiciones intelectuales, de lo preconcebido.
Cada vez su pesimismo se hace más profundo
y percibe la realidad más irracional. Al fin
tiende hacia una literatura en la cual sólo
a un lector atento le sea dado percibir más
de un nivel de lectura.
Corren ya los años
60 y aparece su famosa trilogía "Nuestros
antepasados", así como su decepción
sobre el comunismo tras la invasión de Hungría
por la URSS. Italo Calvino, navega entre las aguas
neo-vanguardistas provocando a veces rupturas o siguiendo
las corrientes ya consolidadas, hasta desembocar en
el Estructuralismo y la Semiótica, puntos de
referencia que se hacen indispensables en aquel momento.
En París, y por medio del Taller de la literatura
potencial, entra en la tendencia llamada Combinatoria,
que se basa en el uso de diferentes combinaciones
de un determinado número de elementos. En "El
Castillo", por que la cosa se entienda, las figuras
del Tarot provocan innumerables y sorprendentes sucesos.
A esta nueva manera de hacer literatura pertenece
la novela "Si una noche de invierno un viajero…"
de la que nos vamos a ocupar seguidamente. Leer Resumen
de Si Una Noche de Invierno Un Viajero
Lola
Peiró
|