En mi segundo viaje a Tarma y en mi estada allí, la impresión
se me hizo más viva, aunque esta ciudad es relativamente menos vetusta
que Cajamarca y los modernismos parecen encontrar menos resistencia. Y, sin embargo,
vense corros de beatitas en la atrio de la iglesia y animadas tertulias en casa
del boticario; en muchos hogares se detiene reverente el tiempo, y en la carne
floreciente y joven anima un espíritu antiguo. En la Semana Santa, esa
Semana Santa que pierde de día en día su colorido en Lima, un alma
española llena de fervor y ostentación las calles. Los indios vienen
desde los más lejanos caseríos trayendo flores con las que tejen
primorosas alfombras para el paso de las andas..
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España
en el Perú : Esteban M. Cáceres
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A
comienzos del siglo XV, la conjunción de varias circunstancias dieron lugar
al nacimiento de las primeras cofradías penitenciales y de los desfiles
de Semana Santa. Destacan la disciplina pública, la práctica del
Vía Crucis, el auge de la devoción y culto a la Pasión, así
como que los gremios se limitaran exclusivamente a asuntos profesionales, dedicándose
las cofradías a la mejora espiritual de sus miembros.
La disciplina
pública está muy relacionada con el dominico valenciano San Vicente
Ferrer. Por tanto, no es de extrañar que desde el Convento de Santo Domingo
se fomentara su práctica, al ser un medio de expiación de los pecados,
lo que ya suponía un claro precedente de las procesiones penitenciales
durante los días de la Semana Santa.
Fray Álvaro de Córdoba
dentro del proceso de reforma de la Orden de Predicadores, fundó en 1420
en las afueras de Córdoba el Convento de Escalaceli, donde instaló
un Vía Crucis que se considera el primero de Europa, y desde el que extendió
su práctica en razón de la dificultad de desplazarse a Tierra Santa.
Se trataba de un peregrinaje de sustitución, consistente en recorrer rezando
cada una de las catorce estaciones en que se dividía, en memoria de los
pasos que dio Jesucristo camino del Calvario.
Esta práctica devocional
se concretó en Doña Mencía en la existencia de un lugar con
cierto parecido al Gólgota y que tenía por nombre Calvario, pues
era la última estación de un Vía Crucis existente en esta
localidad.
Asimismo, la celebración del calendario litúrgico
nos hace saber de la conmemoración de la Pasión de Jesucristo, antes
del nacimiento de las propias cofradías penitenciales. Pues durante el
siglo XV esta fiesta religiosa se limitaba tanto para los fieles como para el
clero, a los actos y oficios litúrgicos que se celebran en las propias
parroquias el Jueves, Viernes Santo y Domingo de Resurrección.
Tenemos
constancia documental de los mismos, como resulta de la memoria perpetua fundada
por el bachiller Hermosilla y su esposa Isabel Castro, en su testamento otorgado
el 7 de mayo de 1548, al disponer que se pusiera un cirio de cera delante del
Santísimo Sacramento el Jueves Santo. Por tanto, nos hace saber de la instalación
del Monumento al Santísimo en la capilla mayor, y la visita por los mencianos
a la iglesia conventual durante los días de Semana Santa:
Antonio
Cantero Muñoz: Religiosidad popular y Semana Santa en la iglesia dominicana
de Doña Mencía : (S. XVI-XVIII)