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Perdonar
¡Qué tontos
somos los humanos! Creemos que perdonar a nuestros "enemigos" es un
acto de generosidad. Más bien es lo contrario. Perdonar es una actitud
egoísta, es absolutamente decisiva para nuestra salud física y mental.
Robin S. Sharma señala acertadamente que no es inteligente cargar toda
la vida con un enemigo a tu espalda. El estatus de "enemigo" le dará
muchas oportunidades en tu mente. Aparecerá en momento inoportunos, en
tu hogar, en tu familia, en tu trabajo, en tus sueños... Fomentará
multitud de pensamientos negativos
que se recrearán en tu mente: venganza, envidia, rencor... Olvídalo,
perdónalo. Sé feliz, deja que tu vida transcurra positivamente la
margen de pensamientos mezquinos que no deben tener cabida en tu mente. No tengas
enemigos. Imaginemos las personas que nos han hecho las cosas
peores. ¿Nos hemos parado a pensar un momento las razones que inducen a
proceder así? Quizás nosotros en su piel hubiéramos procedido
de igual o peor forma. A veces ignoramos que detrás de cada persona se
esconde una infancia difícil, unas circunstancias personales complicadas...
Si tenemos la suerte de que la vida nos ha premiado con equilibrio, honradez y
muchas otras virtudes, esto es una suerte. ¡Sintámonos felices y
agradecidos! Aprende a perdonar la mezquindad, la envidia,
la ira, el engaño, la mentira, la cobardía, la hipocresía,
la venganza, el odio, el rencor, el olvido, la desconfianza, la avaricia, la soberbia,
el desprecio, el desdeño, la humillación, las críticas...
En realidad son carencias, manifestaciones de una persona que nos duelen, pero
que quizás deberíamos compadecer, más que reprochar. Acordaros
del aquel refrán español sobre el mezquino "Quien no da
lo que vale, no toma lo que desea" Demasiada cruz tienen los mezquinos
que no puden esperar la generosidad de nadie ...Y así podríamos
aplicar mil refranes a otros tantos... ¿Cómo
voy a castigar a esos pobres pecadores, ignorantes como ellos solos, que no saben
nada? -dijo Jesucristo respecto a sus ejecutores- ¿Cabe mayor perdón?
Son los fuertes lo que perdonan, en vez de recriminar o acusar hasta hacer del
agravio o el daño el cultivo de la enemistad y el rencor. El
significado de la palabra perdonar es sagrado en muchas religiones. Jesús
nos puso el listón muy alto: perdonó a sus verdugos "Padre,
perdónalos porque no saben lo que hacen" O nos invitó a poner
"la otra mejilla". ¿por qué nos cuesta trabajo perdonar
minucias, pequeños enfados...? ¿por qué vamos alimentando
el desprecio, los pensamientos negativos...? Si no puedes perdonar
a una persona, el problema está en ti. Serás tú el que pagará
el coste. Si tienes un pensamiento negativo sobre un enemigo piensa en lo que
ocurre: ¿enfado, malhumor, frustración, ira, venganza, recreo mental
de las situaciones que desencadenaron la enemistad..? A veces esto dura durante
años y el sujeto es un familiar, un íntimo amigo... Si grave fue
la ofensa, le daño... peor será el protagonismo negativo que tu
le darás en tu yo, en tus pensamientos durante toda tu vida... El
arte de perdonar: empezar por la empatia Piensa que lo
que más desconcertará a tu enemigo es tu perdón. Si algunas
veces nos han perdonado sin merecerlo, nuestro "enemigo" se ha puesto
inmediatamente por encima de nosotros. Incluso, probablemente nos ha hecho sentir
culpable y hemos pensado en él como una persona que se ha situado por encima
de pensamientos mezquinos y cuya actitud lo lleva ante nuestro ojos a una altura
de miras que nos desconcierta. Practica el perdón.
Hay que empezar a trabajarlo poco a poco. Piensa en el problema. Practica la empatía.
La empatía es el esfuerzo que realizamos para reconocer y comprender
los sentimientos y actitudes de las personas, así como las circunstancias
que los afectan en un momento determinado. Es ver con los ojos de la otra
persona el problema. Este será un gran paso en el arte de perdonar. Si
perdonas de forma sincera, habrás dado un paso de gigantes en en el objetivo
de pensar positivamente. Practicar
el perdón es de sabios. Y recuerda: a más grande
perdón, más satisfacción y tranquilidad sentirás en
tu cuerpo y mente. Actividades propuestas: Primer
día: Practicar la empatía. Pensar en las razones o puntos
de vista de los "enemigos" Segundo
día: Reflexionar con personas amigas, familiares de "buen juicio". Tercer
día: dar algún paso para perdonar. Empezar por lo más
fácil. Y continuar hasta despedir de la nómina de tu mente a todos
tus enemigos ¡fuera!
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