La
Energía Universal del Reiki se caracteriza por tener una frecuencia particular
que tiene la cualidad de equilibrar todas las energías con las que se encuentra.
Todas las cosas y los seres tienen su propia energía vital, de ahí
el dicho somos pura energía (literalmente es una expresión completamente
cierta).
Si centramos nuestra atención y recordamos nuestra infancia,
veremos como nuestras madres instintivamente posaban sus manos sobre nuestras
dolencias para aliviarnos y tranquilizarnos. Es una muestra intuitiva de imposición
de manos sobre los demás y uno mismo para por medio del amor, el cariño
y contacto espontáneo equilibrar las energías corporales propias
y ajenas.
Esta técnica es milenaria y se basa en el desbloqueo de
los centros energéticos llamados "chacras" para lograr un estado
de relajación y estimular nuestras propias fuerzas autocurativas.
La mayoría de los grandes profetas utilizaron sus manos como canales de
amor y luz, para ayudar en la autocuración en el plano mental, corporal
y espiritual de las personas que se cruzaban en su camino.