Primeros
auxilios ante una herida:
Lo primero que hay
que hacer es detener la hemorragia y prevenir
la infección.
Acto seguido hacer una evaluación del paciente,
viendo si hay alteraciones vitales como la respiración o el pulso.
Habrá que ver si el enfermo tiene alguna enfermedad,
alergia, si toma medicamentos, si no se ha vacunado de la antitetánica
en los últimos 10 años, si se ve que la herida ha de ser suturada,
etc., ya que en caso afirmativo, se deberá avisar
a un médico.
Una vez que el paciente ha sido
estabilizado, nos centraremos en la herida, tratando de conocer el tiempo transcurrido
desde su producción, cual ha sido su causa y si hay o no posibilidad de
cuerpos extraños en ella.
Así distinguimos entre heridas
simples o superficiales o heridas graves.
En caso
de heridas simples:
Lo primero que debemos
hacer, es en la medida de lo posible lavarse las manos para evitar cualquier tipo
de infección.
Luego lavaremos la herida
con agua y con jabón.
En caso de que exista la posibilidad de
que haya algún cuerpo extraño dentro de la herida, o si lo hemos
visto, avisaremos a un médico de urgencia, y nunca se deberá extraer.
Para detener la hemorragia, se ejercerá presión en la herida
hasta que el sangrado se detenga y se aplicará ungüento antibacteriano.
Si es posible que la herida se vuelva a abrir o se contamine, la cubriremos
prestando atención a que no se pegue a la herida y siempre que el sangrado
se haya parado.
En caso de heridas graves:
Si
el sangrado es fuerte o no se detiene al cabo de un tiempo razonable o si de repente
se produce un aumento del sangrado será necesario dirigirse a urgencias
y esperar la atención de un médico.
También
si el accidentado está gravemente lesionado o si la víctima ha sido
mordida por un animal o persona.
Cualquier circunstancia
que agrave la situación hace que sea recomendable, sino necesario la asistencia
médica.
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