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El mejor contraataque sería dejarles en la estacada.
Los mosquitos parece que se despiertan con fuerzas y se acuestan con hambre, utilizando
tanto el amanecer como el anochecer para clavar su banderita por nuestro cuerpo,
dándoles igual picar en un brazo o en un labio, en la pierna o en un ojo,
incluso en un dedo. Estos mosquitos, eligen a su víctima en función
de su olor, del color de su piel, del gas carbónico que desprendemos, de
nuestra edad, de nuestro estado de salud y de un sin fin de factores que ni siquiera
nos podemos imaginar. También les gusta el sudor, el calor y la humedad
de nuestro cuerpo, así cuantos más factores reunamos, mal asunto...
más opciones tenemos de perder la batalla. Son las hembras mosquitos
las que se dedican a ir buscando sangre para alimentar a sus mosquitos bebés.
Los machos se sacian con el jugo de las frutas. Son las mosquitas las que vienen,
ven y vencen. Nos guste o no; vienen unas veces más silenciosas
que otras, disimulan durante un rato a nuestro alrededor, tantean el terreno,
huelen, se acercan, se alejan, vuelven a acercarse; ven, nos miran, les
gustamos y siguen tanteando el terreno, nos vuelven a oler y deciden si somos
un buen primer plato para sus hijitos o si nos prefieren de postre o si ninguna
de esas dos cosas, en ese caso, hemos ganado la batalla y sin haber luchado, en
caso contrario; vencen, casi siempre vencen, a nos ser que seamos mas rápidos
que ellas y en uno de sus acercamientos utilicemos nuestra mejor arma, las manos
y adiós! Pero lo normal es que si nos han echado el ojo, caigamos
en sus redes y con un tímido pero contundente pinchacito ya tengamos a
la mosquita en nuestra mente durante varios días, y duele? Pues no, lo
peor es que esa bandera que nos han clavado, sin tener culpa alguna pica, y mucho. |
| ¿ Te ha picado
ya? La mejor solución es el amoníaco. Si se pudiese
vender o comprar amoníaco 24 horas al día sería la mejor
inversión, pero más vale prevenir que curar, y si podemos ahuyentarlos
o evitarlos antes de tener que poner puestecitos por todas las esquinas de las
calles, mejor que mejor, aunque esa opción no es una mala solución. El
uso de velas con olor a limón ha sido una opción muy socorrida,
pero no muy eficaz, ya que si le gustas al mosquito, el olor a limón se
desvanecerá entre el resto de atractivos que encandilan a esta criatura
de Dios. Hay detectores que reconocen mosquitas en un radio de 12
metros, con ultrasonidos, hay lámparas ultravioletas, hay aceites
que disimulan el olor o que calman el picor (aceite del árbol del te),
existen mosquiteros que no las dejan pasar, aunque alguna se cuela, pero
si evitamos el uso de jabones u olores dulces tendremos a nuestra infantería
bien preparada para un posible ataque. |
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Además de gustarle a una mosquita, eres alérgico a su saliva. El
uso de antihistamínicos por vía oral suele ser necesario. Los
síntomas de alergia suelen ser: - mancha roja, que duele,
que se irrita y que se hincha, y que a causa de ésta
puede darnos dolor
de cabeza - fiebre
- desmayos
- confusión
- dolor
estomacal
- dificultad a la hora de respirar
- opresión en
la garganta o en el pecho
En los casos graves, los corticoides
son usados como complemento a la administración de adrenalina subcutánea
y la difenhidramina endovenosa, que suelen responder como tratamientos de urgencia.
Siempre ha de seguirse con el tratamiento durante unos días después
de la fortuita picadura y por supuesto, pedir a nuestro médico la mejor
prevención para evitar que nos vuelva a pasar. - Páginas
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