Las
Heridas:
Es toda
pérdida de continuidad de la piel o de las mucosas que atraviesa
o rompe la piel y que algunas necesitan puntos para cerrarlas.
Hay 3 consecuencias
que son inmediatas:
1) Riesgo de infección:
la posibilidad de entrada de gérmenes en la herida.
2) Lesiones
de los tejidos u órganos adyacentes: esto dependerá de las características
de la herida y de como se haya producido, pero puede darse que no solo se lesione
la piel, sino también los músculos, nervios y vasos sanguíneos
colindantes a la herida.
3) Tratar de minimizar
la cicatriz: con una serie de cuidados, como quitar los puntos en su momento
o evitar que la cicatriz de oscurezca, etc.
Clasificación
de las heridas:
Las heridas comparten
diversas características, por eso, la clasificación más práctica
será según el riesgo de infección:
1) Heridas
no contaminadas: siempre se deberemos considerarlas infectadas, ya que el
riesgo de contaminación es muy alto, además aún en la piel
intacta existen habitualmente microorganismos.
Son heridas simples, de bordes
nítidos y limpias. Han afectado simplemente al tejido subcutáneo,
sin llegar a partes blandas.
2) Heridas infectadas:
se ha producido una invasión del tejido por un elevado número
de patógenos. Hay que tener un mayor cuidado si la herida tiene una antigüedad
de más de 6 horas, o una profundidad de más de 1cm; si se ha producido
por un accidente, asta de toro, quemadura, mordedura o picadura, proyectil o congelación;
si había factores contaminantes como saliva o suciedad o si tiene forma
estrellada o en desgarro.
De buenas a primeras es
fácil asustarse por el primer aspecto de una herida, como por ejemplo,
una cara ensangrentada, pero la mayoría de las veces, no ponen en peligro
la vida del accidentado.
Aún así, debemos prestar atención
antes al descarte de cualquier lesión grave, después podremos centrarnos
en las heridas.