¿Es posible curar los ataques de pánico?
Sí, en la inmensa mayoría de los casos y con la ayuda y el tratamiento
de un/a bueno/a profesional, es posible que una persona deje de sufrir ataques
de pánico repetidos. Pero para ello, es importante acudir a un médico
quién podrá confirmar la diagnóstica y recomendar una terapia
adecuada para cada caso.
Los tratamientos actuales
suelen consistir en terapias de tipo psicológico que nos ayudan a comprender
que hay muchas personas que sufren lo mismo, que es una condición muy común,
que no nos estamos volviendo locos, que no nos vamos a morir por esto. Se trata
de lograr una reestructuración cognitiva, es decir, de cambiar la forma
de pensar del paciente.
Una vez el paciente se sienta
más positivo, optimista y realista ante su problema, el terapeúta
le ayudará a identificar el "gatillo" que suele provocar sus
ataques de pánico. Esto puede ser un pensamiento, una cierta situación,
una cierta actividad o algo tan sútil como un pequeño cambio en
el latido del corazón. Una vez que el paciente identifique qué,
en su caso, actua como gatillo o detonante de un ataque, puede aprender a controlar
las síntomas que vienen después.
La
última fase del tratamiento suele centrarse en ayudar al paciente realizar
aquellas actividades que evite por miedo a que le provoquen un ataque de pánico.
Se trata de hacerle ver primero, que en realidad no siente miedo ante estas actividades
en sí ( conducir, entrar en sitios con mucha gente, beber café,
subir en un avión, hablar en público.....). En realidad tiene miedo
a sufrir un ataque de pánico mientras las realice. Luego aprende que las
síntomas de ansiedad que puede sentir al realizar estas actividades no
tienen por qué convertirse en un ataque de pánico y que pueden ser
controlados por el propio paciente. La terapia ayuda al paciente poco a poco a
recobrar su confianza, a controlar las síntomas y a perder el miedo de
sufrir un ataque y , como consecuencia, a realizar las actividades que antes evitaba
con total normalidad. Suelen ser tratamientos muy graduales (nunca de golpe o
forzados) que permitan al paciente recobrar paulatinamente la confianza en si
mismo y perder las fobias adquiridas.
Técnicas
de relajación pueden ayudarnos a "navegar" por un ataque de pánico,
como si el paciente estuviese navegando un barco por las olas. Tanto
técnicas de respiración como de visualización pueden
ayudar a tener menos miedo durante un ataque, a lograr que sean más cortos
e incluso a prevenir futuros ataques.