Crónica actualizada enero 2006
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Mantenerse en la cima es difícil.
Las Rejas de Las Pedroñeras había suscitado toda nuestra admiración
por el espectacular recorrido y trayectoria, partiendo de su ubicación
en un pequeño pueblo productor de ajos.
Nuestra
última visita, ya en los inicios de 2006, ha sido algo decepcionante. Esperamos
que sólo sea un bache y que este genial restaurante vuelva por los fueros
que le han llevado a la cima.
El menú degustación se ha convertido
en el buque insignia de lo que un restaurante creativo puede ofrecer a sus clientes.
Nuestra última degustación no es en modo alguno satisfactoria:
-
Unas entradas dominadas por percebes, ostras, caviar de hueva de rape…, alejadas
de una cocina que en anteriores visitas no escondía sus orígenes
manchegos sino que los resaltaba y los elevaba a la categoría de excelencia.
-
Una sofisticación excesiva -y a nuestro juicio innecesaria-, en los platos
elegidos en el menú que hace añorar una vuelta a sus raíces
donde los sabores eran más sólidos y auténticos.
- Los
sabores de esta nueva línea de creaciones resultan un punto empalagosos
con abuso por ejemplo de yemas de huevo, trufas, caviar… y productos ricos en
colesterol y ácido úrico.
- La elección de los vinos sigue
tan acertada como siempre. Una carta de vinos espectacular con una representación
de vinos regionales de La Mancha, Manchuela, etc…insuperables y los consejos acertadísimos
de un jefe de sala que domina de forma excelente su trabajo.
Por señalar
un aspecto más de nuestra decepción de esta nueva línea que
no comprendemos diremos que ser innovador y creativo no es sinónimo de
hacer cosas inconsistentes e incomodas para los comensales. En un restaurante
que goza de una marco excepcionalmente atractivo, con una decoración de
un buen gusto exquisito están fuera de lugar las mesas de "asientos
emparejados" del comedor de transición y expuestas al trasiego de
otros comensales, camareros etc, en una posición de casi habría
de calificar de estrafalaria.
La historia, capacidad y trayectoria de Manuel
de la Osa no dejan margen de duda de que la Rejas -embarcado en una UTE para expandir
su restauración a las Casas Colgadas de Cuenca capital- resurgirá
en los valores que le han llevado a la cumbre de la mejor cocina española.
Ha
incrementado sus precios. |