| Otra vertiente de perfil muy común
hoy en día es el del "técnico - especialista". La forma
de proceder es muy sencilla. Uno de los directivos identifica un tema "técnico"
o especializado que es vital o al menos muy importante para la empresa. Domina
algunas cuestiones básicas sobre ese tema que le permiten utilizar un vocabulario
especializado con los verdaderos técnicos especialistas en dicho tema.
En
realidad lo que hace el directivo -interesado en una estrategia para impresionar
y seducir a sus jefes-, es crear un "círculo de influencia y confianza"
con los proveedores y especialistas de tecnología tan solo a los mencionados
efectos. Su domino tecnológico no es tal, de hecho pone a su empresa en
manos de ciertos proveedores que quizás no representen la opción
más óptima para la empresa, ni la más ventajosa en relación
al coste o la oportunidad del servicio. Si de informática se refiere
los resultados pueden ir desde una inversión en hardware y software de
decenas de millones que podrían haberse resuelto de forma más adecuadamente
con la contratación de un técnico y acceso a software libre y hardware
de similares características a precios bastante más reducidos. Una
vez utilizado el truco, el "técnico - especialista" crea un campo
en el que es el "rey". Solo a largo plazo se pueden percibir los resultados
"pobres" en comparación con los que otras empresas de la competencia
pueden haber logrado. Para ese entonces, el técnico especialista puede
haberse creado una coartada que justifiquen unos mediocres resultados. Las
barreras del lenguaje especializado permiten otras formas de actuación.
El directivo osado leerá puntual y periódicamente algunos artículos
especializados sobre temas técnicos. En cada reunión de dirección
su lenguaje se impregnará de "conocimiento", recomendaciones,
sobre la "vital" necesidad de que la empresa, considere, evalúe,
determine, propicie... algo en relación con el campo tecnológico
con el que el está familiarizado, fomentado la auto- responsabilidad y
auto- encargándose de un trabajo "pesado" y muy técnico.
Los jefes suspirarán de alivio pensando que tienen a alguien en la empresa
capaz de asumir temas tan complejos y distantes de sus ocupaciones diarias. La
realidad será otra. El directivo encargará informes especializados
a terceros que bien pagará o harán ciertos proveedores. Su función
será la de simple intermediario, mientras que los jefes pensarán
y quizás premiarán su capacidad de dar luz a la empresa a la hora
de tomar de decisiones complejas o sencillamente "estando al tanto"
de la tecnología... |