| Profundas convicciones y creencias.
Persona de principios. Ofrece lealtades y formas impecables. Hombres perfectos
que encuentran que el trabajo y la familia dignifican al hombre. ¿Qué
más se puede pedir?.
Quizás la única contradicción
es que los religiosos están en las parroquias, misiones e incluso algunos
pocos en el Vaticano. Un directivo amigo con muchos años a las espaldas
me confesaba que el duro mundo de la empresa a veces se parece excesivamente a
un prostíbulo y al propio infierno. Competencia feroz, juego no limpio,
riqueza, juegos de ambición y poder, prostitución de principios,
influencias, mobbing, despidos...
Un ambiente poco propicio para la práctica de principios religiosos. Difícil
no vender tu alma por un plato de lentejas, llegado el momento. No obstante,
el religioso se mantiene aparentemente incólume en la "ley de la selva".
Forma parte de un club de influencias en el que se prodiga un sutil equilibrio
de lealtades a la empresa y al "Club". El "Club" abre puertas,
facilita la labor profesional de sus miembros, ejercita la promoción y
la imagen. Dos mil años de supervivencia de la Iglesia hacen del estilo
y formas de la "diplomacia vaticana" un activo de utilidad en el mundo
de la empresa. Lo único que falla aquí es la declaración
de intenciones. El ejecutivo "religioso" debería declarar abiertamente
que su actividad en la empresa no tiene como objetivo "ganar el cielo",
más bien los bonus de final de año y su promoción. Todo sería
más fácil. Sin embrago, a algunos grandes jefes les gusta
que sus directivos sean conservadores y con principios, convicciones... Y claro
ahí está la cuestión que explica que mientras que las vocaciones
son tan escasas en los seminarios, en las empresas crecen y crecen. Para
finalizar se podría sostener que, aunque algunos ateos mojigatos se rompan
las vestiduras, los estereotipos religiosos pueden ser tachados de "conservadores",
pero no suelen ser de los peores comparados con las restantes caracterizaciones.
El religioso no deja de ser muchas veces el estereotipo del buenazo,
especialmente si no median sectas por medio. |