| Mr. Gadget es primo hermano del "técnico
especialista", quizás con un perfil psicológico y habilidades
distintas. Es mucho más ingenuo y espontáneo. Y en realidad se podría
decir que se gana con cierta honestidad su pequeño "efecto - imagen". Mr.
Gadget conoce las tiendas de los aeropuertos internacionales a la perfección.
Desde allí siempre vuelve con el último "gadget". Pueden
ser convencionales: teléfonos móviles, cámaras digitales,
ordenadores portátiles, complementos muy diversos, desde un sencillo ipod,
hasta un avance de domótica que instala en su despacho etc. Será
el primero que compre el último modelo de PC tablet, le instalará
un software avanzado para reconocimiento de voz y se conectará desde los
sitios más inverosímiles vía satélite. Su casa,
su despacho, su coche... todo tiene el sello "gadget". Mientras
que el resto de los directivos, "sudan" para averiguar el "abc"
de sus último aparato, Mr. Gadget ostenta las asombrosas prestaciones no
descubiertas por el resto de los mortales, dada la fobia generalizada de cualquier
humano no-gadget a leer los manuales de funcionamiento. En todo caso, Mr.
Gadget es un tipo simpático, útil, cuyo único riesgo es que
"gadgetice" en exceso la empresa y confunda los medios y herramientas
con los fines. Pero en general suele ser un tipo muy aceptable, si no cae en el
error de utilizar como plataforma, más allá de lo razonable, de
promoción y auge personal, en detrimento de los intereses reales de la
empresa. Los más peligrosos en realidad son los falsos Mr. Gadget,
esto es, aquellos otros estereotipos que utilizan un estudiado y medido "gadgetismo"
para impresionar... El "gadgetismo" es como una escenificación
para los "modernos y vanguardistas que son ejecutivos "powerpoint"
o técnicos especialistas a efectos
de incrementar su credibilidad. Lo que les diferencia es que estos son "aparentes
gadgets"; sus dispositivos les han sido instalados y explicados por las compañías
proveedoras, tras el pago de una abultada factura. Por tanto son ajenos a cualquier
vocación al respecto y su aparente dominio está lejos de constituir
una habilidad propia. |