| En la ley de la selva, es lógico
que algunos ejecutivos o directivos piensen que ser "buena persona"
-o al menos tener una vertiente "compasiva" dosificada convenientemente-,
sea un activo personal de cierto valor. El "buenazo" tiene una buena
oportunidad para lograr triunfos en aquellas empresas que han estado sometidas
a una "guerra sucia" entre directivos y esta ha llegado a perjudicar
seriamente a la empresa. Tener una imagen de "bueno" puede llegar
a ser muy rentable profesionalmente dado que facilitaría promociones automáticamente,
aunque en realidad el "parecer bueno" llegue a profesionalizarse... El
"buenazo" por lo general puede que sea un muy duro ejecutivo de empresa
al que no le tiembla el pulso cuando tiene que negociar con un proveedor, cobrar
la factura de gran un cliente o despedir a un compañero que lleva 30 años
trabajando en la empresa. No le tiembla el pulso para hacer lo que la empresa
necesita, pero sabe que parecer humano es fundamental. El buenazo profesional Por
tanto, una vez demostrado que es capaz de "hacer todo por la empresa",
el "buenazo" ofrece una imagen humana que equilibre su lado "duro".
Por lo general, llena su despacho de las fotografías más entrañables
de su familia. Comparte con su equipo y jefes decenas de anécdotas familiares
entrañables y transmite una vida familiar ejemplar. E insiste e insiste
por esta vía hasta que su imagen de hombre "familiar" cala entre
compañeros y sobretodo jefes, hasta el punto de ser preguntado por este
o aquel problema que contó aquel día y él buenazo tener una
nueva oportunidad de mostrar su adnegación y ejemplaridad. Esta imagen
que da de su vida familiar y su papel en la misma, no la reconocería su
esposa ni en pintura. Se trata de una estrategia familiar que en la mayor parte
de los casos en un puro marketing personal. Lo que podría ser hasta
cierto punto lógico y deseable en la vida normal de la empresa, se convierte
en una estrategia si el "buenazo" ve que esta actitud genera resultados.
El "buenazo" dona obras de caridad, adopta un niño en un país
pobre, ingresa en organizaciones que hacen el bien sin ánimo de lucro.
De vez en cuando se inventa problemas personales combinados con una dedicación
total a la empresa... Tras un viaje de 15 días fuera: "mi mujer me
ha amenazado con la separación", etc. etc. Al lunes siguiente y de
vuelta a la oficina "su buena y resignada mujer" le ha perdonado.
El buenazo suele adornar su perfil con mensaje positivos. Habla bien de terceros
como estrategia que beneficia su propia imagen. Cuando hay disputas entre compañeros
directivos intenta rentabilizar estas actitudes situándose en un "plano
superior", mediando como arbitro y cosas por el estilo. Generalmente
el "buenazo", combina esta estrategia con otras descritas en estas mismas
páginas correspondientes a otros perfiles. Ojo:
Cuidado con los buenazos!!! Más vale enemigo declarado que amigos buenazos!!!
Cuando el buenazo alcanza sus objetivos, puede quitarse la máscara y destapar
el verdadero hombre que lleva dentro... |