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Yo definiría para
esta ocasión, parasafreando
el significado cinegético
que veo en los diccionarios,
la palabra "trampa"
como aquello que, a pesar
de su aspecto bondadoso o
atractivo, oculta en su interior
una maldad capaz de originar
consecuencias contrarias y,
a veces fatales, a las que
buscaba el actor. No son intencionadas
sino consecuencias de la aplicación
de algunos principios que
aparentemente son transparentes
pero que pueden ocultar un
doble fondo.
Y en este sentido opino que
hay que cuidarse mucho de
las "trampas", de
los engaños, que pueden
ocultarse tras tantos mitos
que se presentan como iconos
intocables en la Empresa Familiar.
El Fundador, el Líder,
la Sangre, la Memoria de los
Muertos, la Unidad, la Entrega
desinteresada, el Amor a la
empresa, los Meritos contraídos
y tantos lugares comunes a
los que se acude con frecuencia
como tabla de salvación,
forman efectivamente la plataforma
que apoya a la familia, sus
principios básicos,
pero todos ellos llevan capsulado
y escondido un germen de dispersión
que hay que tener en cuenta.
para no confundir las soluciones
que demanda la Empresa con
los "parches" afectivos
que, repito, siendo válidos
en su origen, no lo son como
respuesta a esa demanda que
el negocio, en el momento
de la sucesión del
fundador, reclama.
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EL
FUNDADOR
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