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En el momento de la sucesión
el Fundador es la pieza clave
con la máxima responsabilidad
para el futuro de la Empresa.
Es el primero que puede ser
victima de las trampas.
Tomar la decisión de
retirarse a tiempo y en plena
lucidez es difícil,
es duro, más aun, cruel.
Pero hay que dar el paso si
de verdad se ama el negocio
que él creó
y en el que forjó toda
su vida profesional.
Las reflexiones personales:
" aun estoy en forma,
no debo perder el control,
todavía soy imprescindible
" esconden una falacia
que descarnadamente se podría
resumir en este autoengaño:
"No quiero perder el
PODER. Me siento bien en la
cima. Quiero seguir siendo
alguien."
En un diálogo imaginario
yo le respondería:"
Tienes todo el derecho del
mundo a pensar así
pero reflexiona por un momento.
Respóndeme a esta primera
pregunta ¿ Por cuanto
tiempo? ¿ Puedes garantizar
esa lucidez, incluso ese control
de que ahora disfrutas para
la hora en que sea inexcusable
tu marcha?. ¿ Acaso
no has aprendido todavía
que el tiempo pasa rápido
y que el tuyo se va consumiendo
vertiginosamente? . Tu vida
ha sido, y es, un sufrimiento
continuo: noches de insomnio,
papeletas difíciles,
decisiones dolorosas, todo
pendiente de un hilo, prisas
siempre prisas. ¿ Crees
de verdad que eso es mérito
para alargar tu vida profesional?
Yo, que no soy medico pero
sí consecuente te digo
que, al contrario, son huellas
almacenadas en tu salud que
te hacen más vulnerable
y más propenso a una
OBLIGADA salida de la escena.
Corta esa posibilidad. No
te juegues lo que te queda
a una sola carta que, de antemano,
es perdedora. No tienes solución,
amigo, tu marcha es inevitable;
aprovecha tu poder para decidir
tú y no des lugar a
que alguien decida por ti.
Aprovecha tus conocimientos
para transmitirlos a tu sucesor.
Demuestra que todavía
puedes salir por la puerta
grande. Nuestro bien más
preciado, y a la vez más
escaso, es el tiempo; no lo
olvides. Márcate el
cuándo y cumple tu
plazo sin más engaños,
porque tu ciclo ha terminado."
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SUCESIÓN
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