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Siendo igualmente válidos
los principios anteriormente
expuestos, aquí la
complejidad en la sucesión
se presenta mucho más
abundante y, las más
de las veces, complicada.
En todo caso con altos riesgos
de problemas familiares.
El fundador - líder,
o continuador, me da lo mismo,
ha tenido que abrirse paso
ante los ojos vigilantes de
los otros copropietarios.
Ha debido dar beneficios casi
desde el primer día
porque estaba en tela de juicio
la viabilidad del negocio,
y ha tenido que ganarse día
a día la confianza
de sus asociados, Es normal
que algunos socios tengan
sus propias ocupaciones, sus
propios negocios e incluso
que haya alguno que se dedique
a su profesión al margen
totalmente de la Empresa familiar.
Estas circunstancias obligan
al líder en solitario
a vigilar con máxima
cautela el nivel de riesgos(
se juega lo suyo y lo de los
otros), lo que ha impedido,
en ocasiones, oportunidades
de un crecimiento más
dinámico. Probablemente
esto debió ocurrir
en los primeros decenios del
negocio.
La confianza de los socios
aparece, con el tiempo, cuando
la empresa ha crecido adecuadamente,
ha dado resultados aceptables
y sólo ha implicado
lo justo a los obligados compañeros.
Pero con los años
envejece el líder,
también los socios
y las generaciones siguientes
aparecen como nuevos protagonistas.
Si la familia tuvo la precaución
de elaborar el Protocolo familiar,
ya se habrán establecido
las condiciones estrictas
para aspirar a un puesto en
la empresa.
Si no existe protocolo firmado,
puede que el número
de empleados-familiares aspirantes
sea abundante aunque al acercarse
el momento de la sucesión
en la cumbre, ya debe haber
experiencia en el conocimiento
de las cualidades que poseen
los miembros familiares que
se integraron en su día,
como empleados, en la Empresa.
Lógicamente las aspiraciones
y los criterios de cada miembro
de la familia pueden ser distintos
aunque, si el líder
dimisionario ha merecido durante
muchos años la confianza
en el puesto de mando, parece
a todas luces evidente que
sea él quien proponga
al candidato y los demás
lo acepten. No suele ser así.
en este tipo de empresa y
durante el mandato del líder
pueden haber convivido en
paz las dos culturas que envuelven
a la ECONOMÍA FAMILIAR
pero con un único criterio,
el del indiscutido "jefe",
que ha hecho posible ese difícil
entendimiento. Como vamos
a ver a continuación.
Reflexionemos sobre estas
dos culturas:
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LA
CULTURA FAMILIAR Y LA EMPRESARIAL
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