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Se presenta siempre como
hombre de paz . En las negociaciones
por la sustitución
del líder apareció
siempre con la faz del negociador
que quiere un acuerdo a cualquier
precio pero que, en el fondo.
sólo desea convencer
sin ceder un ápice
de lo que desea la mayoría
que le apoya.. Su fuerza está
en la confianza (factor básico
de la cultura familiar) que
le otorga esa "mayoría"
que antepone los intereses
familiares a los empresariales
y que en el fondo está
propiciando la involución
como factor de seguridad.
Puede ser familiar de hecho
o de derecho, y puede que,
sin ser socio, ni familiar,
se haya ganado esa confianza
por sus conocimientos, sus
dotes conservadoras y sus
intervenciones acertadas,
como socio o como asesor,
en los tiempos de bonanza
ya acabados.
Aparentemente no lucha por
el mando y eso le da mayor
credibilidad, pero, como hábil,
astuto y escurridizo que es,
manipula no sólo las
voluntades sino tambien los
hechos y las verdades en su
provecho, para seguir apareciendo
siempre bajo la piel del "
buen conciliador " y,
a la larga, como el salvador.
Jugador de dos barajas permitirá
que la imagen del líder
dimisionario se deteriore
ante sus socios haciéndole
responsable y por tanto blanco
de cuantos errores se presenten
, pasados o futuros, y todo
para justificar la ineficacia
en puestos de responsabilidad
de los que, eso sí,
son portadores de los valores
eternos e intocables de la
sangre.
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