|
Son radicalmente distintas
y el choque entre ellas puede
ser causa de verdaderos desaciertos
y tensiones que al final pueden
desembocar en la rotura familiar
e incluso en el fracaso de
la propia empresa. Me explico:
Por cultura familiar entiendo
el conjunto de rasgos que
son comunes a la mayoría
de los miembros que integran
una familia. Me estoy refiriendo,
más que a los rasgos
físicos( que evidentemente
pueden sugerir algún
parecido), a los rasgos de
las conductas, de los principios,
de la educación, de
las costumbres y del afecto,
generados por la vida en común
durante los años de
la tutela de los padres y
que, a la larga, han configurado
que una familia tenga unas
características propias
y diferenciadas. Sólo
en este sentido puedo admitir
con muchas reticencias que
se le llame "la sangre,
o los lazos de la sangre",
como recurso en el momento
en que comienzan a aparecer
y, de hecho aparecen las discrepancias,
que más tarde generarán
los conflictos que desembocan
en guerras familiares.
El cariño, el roce
familiar, el apellido, la
infancia , las confidencias
de juventud, el recuerdo de
los que ya no están,
las celebraciones conjuntas,
las desgracias compartidas,
todo ello unido al transcurso
largo de una vida probablemente
cercana, son valores indiscutibles
que construyen unos cimientos
aparentemente indestructibles
pero. tan frágiles,
que no serán capaces
de soportar el vendaval de
los intereses independientes
y legítimos, que van
surgiendo en el devenir de
los tiempos al ir configurándose
cada cedula familiar como
diferente e independiente,
en una nueva entidad que,
por ley de vida , tiene a
su vez su propia cultura y
su propia identidad aunque
todas vengan de la misma cédula-familiar
madre.
Evidentemente la incorporación
de personas de otras familias
(cuñados-as, los denominados
familiares "políticos")
con culturas familiares distintas
va desdibujando poco a poco
aquellos rasgos que parecían
indestructibles dando lugar
a otros, ni mejores ni peores,
pero, sí, distintos.
Los cimientos sobre los que
descansaba el edificio familiar
comienzan a deteriorarse.
Siguiente:
La
Cultura Empresarial
|