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Los hábitos
de la casa y su influencia en el estudio
Ya hemos hablado de la importancia de analizar
los hábitos entre profesores y padres,
también hemos hecho referencia a los
hábitos
de estudio.
Es fundamental que el ambiente de la casa sea
positivo para el niño. De lo contrario
es difícil que el niño encuentre
la motivación necesaria para estudiar.
He aquí algunas causas de distorsión
frecuente.
1. El tipo de alimentación no
ayuda a concentrarse al niño en los estudios.
Estamos hablando del exceso de hiperactividad
que provocan ciertos hábitos alimentarios:
bebidas gaseosas y azucaradas, dulces, galletas,
golosinas, chuches... Ver Los
Riesgos de las bebidas azucaradas
y Bebidas
azucaradas y obesidad infantil. Hay que
cuidar al máximo la alimentación
para los niños que estudian. Evitar comidas
pesadas, grasas o hidratos en exceso, etc.
2. Los hábitos horarios de la casa.
Los niños son esponjas que absorben todo
-lo bueno y lo malo- siendo importante que vean
en la casa un orden que les sirva de referencia.
Si los hermanos mayores llegan tarde, se levantan
tarde, comen a deshoras lo que pillan del frigorífico,
hace ruidos a destiempo, ponen la TV o la música
fuerte cuando el niño debe hacer los
deberes... Todo esto contribuirá ha hacer
más difícil la motivación
y concentración en el estudio de los
más pequeños.
3. Las conversaciones de la familia.
Los más pequeños siguen siendo
esponjan. Aunque hablen menos, todo lo escuchan
y todo lo procesan. Los valores de los padres
y, muy especialmente de los hermanos mayores
constituyen fuentes muy importantes para sus
actitudes ante la vida (estudio, gustos, etc.).
Un familia que en la mesa solo habla de fútbol,
o de programas y series
de TVsuperficiales, es muy difícil
que motive a los niños hacia temas que
más tarde tienen que encontrarse en un
libro de matemáticas, lengua, historia,
etc. Al final de algunas cenas, lo más
pequeños sueñan con ser Messi
o Raúl, pero difícilmente tienen
motivación por algo que tenga que ver
con sus estudios.
4. El estudio y los premios. El binomio
esfuerzo - premio debe reforzarse permanentemente.
Los niños de hoy tienen acceso a un montón
de juegos en las casas (ordenadores, pala estación,
psi..) Que les absorben y les desincentivan
cualquier esfuerzo intelectual. Este, frente
a los juegos, se convierte en una pesada carga
muy difícil de soportar. El acceso a
estos juegos debe ser una consecuencia. Esto
es, jugar es el premio a un esfuerzo: estudiar
con ganas y con resultados. Hacer como que estudio
para después jugar no sirve para nada.
Los padres y educadores deben comprobar a ciencia
cierta que el niño ha estudiado y tras
esto, que puedan acceder al premio. Premie a
su hijo cada vez que se esfuerce.
5. Vigilar los hábitos. Los buenos
hábitos tardan mucho en formarse. Los
padres deben estar muy atentos a que la formación
de buenos hábitos de estudio se consolide...
Y estar alerta: los malos hábitos pueden
aparecer por cualquier esquina: un serial de
TV cuyo protagonista escolar no estudia; un
amigo nuevo en el cole, o una conversación
con el hermano mayor...
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