| Conversar,
la empatia con su hijo ¿Conoce a fondo los grupos musicales
favoritos de sus hijos? ¿y sus aficiones?
¿Sabe sus horarios y las actividades
que realizan en sus cole cada día...?
¿Conversa con frecuencia
y largamente con su hijo? ¿Se aburre con usted? Empiece por tener largas
conversaciones con su hijo. No importa que tenga, 5, 7, 11 o 14 años. Muestre
un sincero interés por lo que hace en clase y fuera del aula cada día.
Pruebe el siguiente ejercicio; cada día durante
una semana pregúntele qué ha aprendido desde la primera hora de
clase a la última. Interésese igualmente por los recreos. Observe
como cambia su énfasis. Insista en que es muy importante lo que está
aprendiendo, métase en su vida de cada día... Si le comenta
problemas de geometría de la clase de matemáticas comente la importancia
del rectángulo para hacer un campo de fútbol (si es su deporte favorito)
o si le interesa la naturaleza y le comenta cosas de Conocimiento del Medio, trate
de establecer una conversación sobre los ríos que conoce, las montañas,
el espacio. Si le comenta una clase de idioma, enséñele algo de
vocabulario, hágalo divirtiéndose con él. Objetivo
dar un claro mensaje: me intereso por lo que haces en clase porque es importante.
Quizás su hijo necesite otra actitud en las clases.
Es positivo que alguien le hable de que las clases
pueden ser divertidas y amenas. | ¿No cree que es razonable que su hijo
piense que si son tan importantes sus estudios usted debería interesarse
mucho por ellos? ¿No debería usted estar entusiasmado con los que
estudia y aprende? Un niño no puede apasionarse o motivarse por
el estudio si sus padres no se interesan por lo que él hace. Máxime
si observa en casa que las actividades de un hermano mayor, o de los padres son
seguidas con interés o se habla de esto o lo otro que es importante... Mantenga
conversaciones todos los días. Ponga ejemplos prácticos relaciónelos
con usted con su familia, con sus intereses... Recurra para reforzar su aprendizaje
y el interés por las materias que estudia a todo lo que le gusta a su hijo
(películas, deportes, profesiones de los padres...). Es fundamental
que los padres demuestren interés, paciencia, entusiasmo y respeto a sus
hijos. El niño no debe sentirse interrogado, debe sentirse protagonista
e importante. No acepte que le diga que es aburrido, ría, haga el payaso,
invite a su hijo a usar su imaginación... La motivación
puede empezar por aquí. En este punto la habilidad de los padres es fundamental.
No le exija a su hijo lo que no pueda exigirse así mismo, tenga paciencia,
no exija, motive. Usted como nadie debe conocer a sus niños. Tómelo
como un reto. Conozca sus hobbies, sus gustos téngalos como aliados a la
hora de motivar. Adecue su discurso y el trato a su edad.
Primera Regla: Los padres deben conocer las
actitudes de sus hijos con detalle. Deben convencerlos de que su aprendizaje es
importante. Actividad: Dedique una hora mínimo cada día
a esto. No se desanime si los primeros días observa un rechazo o las cosas
no salen muy bien. Persista, mejore su enfoque... piense en ello cada día.
Pregúntele a su hijo durante una semana lo que ha hecho en clase ¿que
ha aprendido en cada hora? Cuando lo vea dudar o en silencio insista con preguntas
sencillas... Hágalo con habilidad, como un juego. Beneficios:
Empezará a conocer las preferencias reales de su hijo, las dificultades,
lo que le motiva o desmotiva, indentificará algún conflicto o problema
(si lo hubiera), aprenderá a comunicarse mucho mejor en facetas de su hijo
que desconoce, creará une espacio de confianza entre su hijo y usted. Si
se hace adecuadamente, su hijo prestará más atención en clase
(sabe que usted se va interesar), mejorará sus capacidad para expresarse
(tome nota la principio y al final de la semana). En 15 días quizás
note algunos cambios que le sorprenderán.
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