¿Tienes
unas horas determinadas para la distracción? La
respuesta correcta es sí. Estas horas de distracción deben
ser "sagradas" y de la mejor distracción posible para recuperar
un descaso rehabilitador para nuestro cerebro. Además
serán unas horas dedicadas al ocio y la diversión con la ventaja
de ir "con el deber cumplido", relajado y sin la tensión de que
deberías estar estudiando. Los buenos estudiantes no
renuncian a estas horas de distracción, porque saben que su cerebro las
necesita para estar en "buena forma". Bien distribuidas y planificadas
para disfrutar intensamente, el buen estudiante puede obtener de sus padres privilegios
(ir la cine, a la bolera, con los amigos, probar un nuevo juego de la Play, Internet,
etc. etc.). Los padres deben animar al buen estudiante a que no renuncie a sus
horas de distracción. Además con la ventaja de
que cuando se aproximen los exámenes mientras la mayoría de los
estudiantes están "pringaos" estudiando sin parar un minuto,
los buenos estudiantes pueden seguir teniendo sus horas programadas de diversión.
Esto por no hablar de las ventajas de pasar un buen verano con todo aprobado. La
aplicación de un buen método de estudio tiene, pues, muchas ventajas
de cara a la distracción y diversión: - Permite planificar
racionalmente las horas del curso en estudio y diversión
- Al ser
el estudio mucho más efectivo, permite dedicar a la diversión bastantes
horas, pero distribuidas racionalmente a lo largo de un curso.
- Se aprovechan
mejor los largos meses del verano. Mientras que los estudiantes que no consiguen
aprobar en junio deben volver a tener que estudiar los materiales del curso...
Los buenos estudiantes los guardan...
Lecturas
recomendadas - Estudio y diversión
|