Muchas
son las versiones, se cree que unos campesinos compartieron su plato de ñoquis
con San Pantaleón. El santo, antes de irse, les auguro que sus bienes se
verían multiplicados al año siguiente; otros afirman que nació
a fines de los años 70 cuando una ama de casa decidió convocar unos
amigos todos los meses, el mismo día y a la misma hora para homenajearlos
con unos ricos ñoquis. La más cercana a la realidad, posiblemente
sea la que habla de los inmigrantes italianos que se reunían a celebrar
el 29 de junio las fiestas del San Pedro y San Pablo comiendo ñoquis. Lo
cierto es que el hábito se hizo público y se masifico comenzando
hacer imitado. Es la excusa para recibir amigos en casa, pasar un buen rato y
dar lugar a la tertulia. La tradición exige estar todos sentados a la mesa
con los platos llenos, y antes de empezar a comer, colocar dinero debajo de cada
plato para que haya abundancia durante todo el mes siguiente. Al finalizar la
cena cada uno recoge su dinero y lo guarda. En algunas cenas el dinero se entregaba
al más necesitado de los invitados o a la anfitriona para la preparación
de los ñoquis del mes siguiente. Algunos atribuyen cualidades de talismán
al dinero colocado debajo del plato y lo acomodan en sus carteras hechos un nudo. Los
ñoquis fue una de las primeras masas caseras, sus ingredientes fueron variando
a lo largo del tiempo hasta llegar a nuestros días. Comúnmente enriquecida
con espinacas, carne, queso, etc. Pero la papa fue la que provoco la verdadera
revolución del plato compitiendo con los de harina y semolín. Fuera
del ámbito culinario, la palabra ñoqui suele utilizarse para designar
a los empleados públicos que cobran su remuneración mensual sin
trabajar, acuden al trabajo solamente los días 29 de cada mes a cobrar
por un trabajo no realizado. De ahí la comparación con la costumbres
de comer esta pasta los días 29 para garantizar la abundancia de todo el
mes. |