La
piel de los membrillos debe ser de color amarilla algo verdosa, debe estar sana,
sin golpes, ni ojos de color negro y firmes al tacto.
| Paso
1: Hervir los membrillos cortados en cuartos sin retirar las semillas, en
abundante agua, hasta cubrirlos. Retirar cuando estén tiernos y dejar entibiar,
moler y colar. Pesar la pulpa y colocar en una olla, incorporar la misma cantidad
en peso de azúcar, llevar a fuego fuerte. Paso
2: Sacuda de en cuando para que no se pegue y cueza aproximadamente 30 minutos
o cuando tome consistencia de pasta. Verter en moldes rectangulares y dejar reposar
un par de días, desmoldar y servir. |