|
Te
vi un punto y flotando ante mis ojos la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego que flota y ciega si se mira al
sol. Y dondequiera
que la vista clavo torno a ver sus pupilas llamear; mas no te encuentro
a ti, que es tu mirada, unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen de par en par abiertos sobre
mí. Yo sé
que hay fuegos fatuos que en la noche llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos, pero adónde me arrastran
no lo sé. Fragmento
de Rimas, de G. A. Bécquer |
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos
hormigueros solitarios... Fragmento de Miguel Hernández |