Subes
del mar, entras del mar ahora.
Mis labios sueñan ya con tus sabores.
Me
beberé tus algas, los licores
de tu más escondida, ardiente flora.
Conmigo
no podrá la lenta aurora,
pues me hallará prendido a tus alcores,
resbalando
por dulces corredores
a ese abismo sin fin que me devora.
Ya estás
del mar aquí, flor sacudida,
estrella revolcada, descendida
espuma
seminal de mis desvelos.
Vuélcate, estírate, tiéndete,
levanta,
éntrate toda entera en mi garganta,
y para siempre vuélame
a tus cielos.
Rafael Alberti