Pesca con vivo a fondoPusimos rumbo a la isla de Tabarca, lugar mal catalogado como reserva marina; y digo mal catalogado pues debería tener otro apelativo y no el de reserva marina. Según he leído en Internet no se permite la pesca deportiva pero sí la pesca profesional , en aproximadam

comparado con un profesional?.. recordemos que los deportivos normalmente salen solo los fines de semana y no mas de 5 o 6 horas mientras que los profesionales salen 5 y 6 días a la semana jornadas de 8 a 12 horas y con artes muchísimo mas destructivas y nada selectivas. Es incomprensible que permitan la pesca profesional y lo llamen reserva marina; tendrían que llamarlo coto privado de pesca. La Administración tendría que convertirlo realmente en una reserva marina y prohibir por completo ningún tipo de actividad pesquera sin olvidarse, por supuesto, de las 4 o 5 familias que viven de esta pesente el 80 % de la isla. A mi entender, no tiene mucho sentido, pues, si el objetivo de la reserva marina es proteger a las especies autóctonas que viven en la zona de la pesca intensiva,¿qué daño le puede hacer un deportivo a la reserva marinaca. Sugiero buscar alguna solución como podría ser la vigilancia de la isla o quizás aprender a gestionar la pesca como deporte y poder organizar una parte de la isla como una zona donde sólo ellos pudieran entrar con clientes a hacer chárter de pesca sin muerte con la modalidad de captura y suelta, algo muy extendido en la comunidad de los ríos pero casi desconocido por estos lares, que seguro les daría unas buenas remuneraciones.
La importancia de saber elegir
Pues bien, una vez en las proximidades de la isla, y teniendo siempre a la vista las balizas que determinan el inicio de la reserva, pusimos rumbo a la costa buscando el cabo de Santa Pola. Esta es una zona muy buena para el paso de depredadores de una costa a la otra.
Llevábamos preparado el típico montaje de dos anzuelos para cebo vivo pero, a la vista de la gran talla de las piezas, decidimos realizar un montaje mas complejo- pues si el cebo es muy largo con sólo dos anzuelos es muy fácil que la picada no clave el pescado y se pierda en el intento- con un aparejo recién montado por José a medida de las necesidades, preparamos una bonita caballa de aproximadamente 15 cmts. y la instalamos en una caña de 30 lbs. y con un plomo de un kilo a una distancia de unos 100 mts. del barco por la banda de babor que, en teoría, iría a media agua. Con el motor al mínimo y el mar a favor, el barco navegaba a 3.5 nudos. Para conseguir reducir la velocidad
(para esta pesca es aconsejable no superar los dos nudos y medio) echamos un ancla de capa de modo que conseguimos exactamente la velocidad que estábamos buscando.
Al pasar el tiempo y no obtener picada alguna, José decidió montar un equipo paralelo, pero esta vez con una técnica diferente. El montaje era el tradicional de dos an

zuelos- uno fijo y otro corrido- el pie de fluoro carbono fundamental y de 60 lb.( por si las moscas), y una bonita jurela de tamaño medio al final; esta vez montado con un aparejo que en lugar de utilizar nylon de línea madre usaba monel (hilo de acero). Este equipo montaba un carrete shymano tyrnos de 30 lb. preparado para monel y una caña de 30 lb. con rodillos y polea especial monel. José me comento que en Santa Pola había una tienda que preparaba estos equipos de modo artesanal y que tenía mucha experiencia. La tienda en cuestión se llama Bosicoo. Una vez en el señuelo en el agua, José dejo ir aproximadamente 150 mtrs. de hilo lo que según él era sinónimo de 15 mts. de profundidad, en una zona donde la sonda marcaba 16-18 mts. Alternativamente para mí era algo arriesgado pero no iba ser yo quien discutiera esos detallitos.
Al poco rato, y con una caña en cada banda trabajando a distinta altura ,

pensaba que se equivocaba pero lamentablemente él tenía razón. Yo indagué un poco más por aquello de aprender en mi incultura de la pesca y me explicó que el sonido de la caña y el tipo de flexión del puntero es diferente cuando es picada de cuando es enroca y, efectivamente así fue. La diferencia estriba en que cuando es enroca el movimiento empieza lento y es continuo; mientras que cuando es picada antes de la gran sacudida le preceden unos toques sinuosos que advierten sobre la misma. Un sonó de improviso la caña de estribor, la del monel, y José, sin inmutarse, dictaminó que no era pescado sino que había tocado fondo; yo no daba crédito ya vez repetida la acción y con las dos cañas en acción de pesca, paramos a la merienda. Bendita esta hora pues a mitad del tentempié sonó de nuevo la carraca del carrete de estribor , esta vez tal y como tenia que sonar; efectivamente la picada prometía, y yo me dispuse a trabajar el pescado. La tensión era firme y no se apreciaba en la pesca que estuviera usando acero en lugar de nylon : la tensión era absoluta y yo me atrevería a decir que incluso notaba mas y mejor el pescado al final de la línea. Después de trabajarlo unos minutos nos hicimos con un bonito dentón que dio en la bascula 4.200 gms.; un pescado maravilloso que lucho noblemente hasta el final.
Continuamos un poco más y tuvimos una tercera picada sobre la caña de media agua con la mala fortuna de que, esta vez, no se clavó el pescado y, en vista de que el viento empezaba a hacerse más constante y que lo íbamos a tener de costado toda la travesía de vuelta, decidimos volver.
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