miércoles, octubre 01, 2008

PAUL NEWMAN QUE TAMBIÉN ESTÁS EN EL CIELO...

No temas, no voy a comenzar con una elegía al estilo de Marco Antonio frente al cadáver de Cesar. Ni tampoco sé bien cómo diablos voy a empezar porque, fíjate, las palabras no me sirven demasiado en este caso; me parecen tan inconsistentes como las hojas del incipiente otoño sobre el que has venido a morir. Pero, Paul, no podía dejar de decirte una cosa que tal vez no sea demasiado importante, porque voy a obviar tu biografía, méritos, alabanzas etc., temas de los que usarán y abusarán los periodistas al uso, pero esa cosa tienes que saberla, y he de esforzarme por conseguir comunicártela.

¿Cómo te explicaría yo…?

Verás: sepas que hemos sufrido y gozado de casi los mismos acontecimientos en ese siglo XX, que también se nos fue hace un escaso cuarto de hora; ese siglo ha sido el escenario en donde nos ha tocado vivir, el tuyo y el de todos nosotros. En él ha habido guerras para todos los gustos y naciones, adelantos científicos espectaculares, qué sé yo… Pero hubo algo que a ti y a todos nosotros nos cambió la vida; recuérdalo: fue el cine. Y gracias a él, nosotros -me refiero al decir “nosotros” a mi generación, que más o menos fue la tuya- los chicos de la niñez y adolescencia en blanco y negro vivimos eso que llaman “la magia del cine”. Te diré que entonces no gozábamos de la abundancia que hay ahora, ni de la libertad, ni de tantas otras cosas… Cuando tú en América usabas el frigorífico (al que probablemente llamabais ya “frigo” de manera coloquial), nosotros, saliendo de una posguerra dura, sólo teníamos un mueble al que no podíamos llamar de otro modo que no fuera “nevera”. Por ejemplo, para que me vayas entendiendo. Pero, eso sí, ya había llegado el cine que, a falta de locales específicos para este menester, se proyectaba en los teatros tradicionales con aquella decoración tan barroca, llena de bambalinas, ángeles decimonónicos recogiendo cortinajes y un dorado brillante dominando el ambiente. Una pantalla blanca ocasional, había dado acomodo al cine allá donde lo suyo era el teatro; pero a nosotros, adolescentes de libros también en blanco y negro, aquella entrada al salón con olor a desinfectante, sí, y butacas de madera bastante parecidas a las sillas eléctricas de las películas de Bogart o Eleanor Parker, nos daba acceso a un mundo diferente al que caminaba afuera. Y a los primeros compases que anunciaba el imprescindible NO-DO, nuestras mentes, empujadas por esa imaginación juvenil tan impetuosa, se habían introducido sin dificultas en los terrenos de la ensoñación, haciéndonos vivir episodios tan emocionantes como inolvidables. Pues tú, amigo mío, tuviste parte en el hecho de haber traído a nuestras vidas un deseo de que lo cotidiano fuera otra cosa. Y cuando pronto el color se estableció en nuestras pantallas, porque las cosas iban cambiando, nos apercibimos de que tus ojos eran azules, pero un azul que daba a tu mirada un no-sé-qué capaz de hacerlos únicos.

Paul, como dejé dicho, no vine a alabar al Cesar sino… a darte las gracias por habernos hecho olvidar que los sillones del salón eran tan duros, que el olor a desinfectante nada tenía que ver con las brisas de las grandes praderas o las mansiones coloniales en dónde bregabas con la bella de turno, o que la linternita fluctuante del acomodador, no era la Estrella Polar. Gracias por haber puesto en nuestras manos el material del que, según Bogart, están hechos los sueños.
Era eso, solamente, lo que quería decirte…

jueves, agosto 07, 2008

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA (fábula)

Según una orden del 10 de junio de 2008 emitida por la Consellería de Educación, se establecen formas de organización pedagógica para impartir la materia “Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos” (secundaria obligatoria). Una asignatura de “nuevo cuño” que ocupará un puesto en el horario del centro como la Historia, la Lengua y Literatura españolas, Matemáticas, Filosofía o cualquiera de las demás, ya con carta de naturaleza dentro de nuestro mundo pedagógico. Me gustaría mencionar, y a ello me lleva la nostalgia, a las ya casi olvidadas lenguas clásicas, artífices del milagro que hace que hoy podamos hablar, como lo hacemos, en más de medio mundo. Mas por desgracia, ese es caso perdido.
Pero volvamos a la nueva disciplina, al parecer urgentemente necesaria.
Según veo, se centra ésta en cinco bloques, todos ellos dirigidos al desarrollo del alumno como ciudadano, cuestión que, vive Dios, siempre tuvimos muy en cuenta los que nos hemos dedicado a la enseñanza. Así que releo el contenido de esos cinco bloques y veo que inciden en conceptos como la aproximación respetuosa a la diversidad, al diálogo y el debate, el potenciar las relaciones humanas desde el respeto y la solidaridad, los deberes y derechos ciudadanos, la globalización e interdependencia… hasta llegar al estudio de las sociedades democráticas del S. XXI centrándose especialmente en el modelo político español. Señores, nada excepcional ni novedoso porque ¿a qué otra cosa, en el fondo, debe aspirar la educación? Mal andamos cuando estos conceptos nos parecen novedosos. ¿Impongamos leyes, por si los principios fallan…?
Yo hace tiempo que salí del campo laboral que, en mi caso, como he dicho, fue la enseñanza. Y confieso que he tenido que hacer una detenida reflexión para entender las verdaderas intenciones de estas normas que parecen insinuar que los antiguos profesores no teníamos como objetivo el conseguir que el alumno llegara a ser un buen ciudadano, objetivo que, por otra parte, subyace, o debe subyacer, en todo proyecto educativo. Y de ahí la necesidad de una asignatura ex profeso. Porque si eso es así y tal se sospecha, más vale que empiecen preocupándose por el profesorado, no por el programa. Todas las materias que forman el cuerpo del proyecto docente, deben estar impregnadas de esa educación para la ciudadanía; ¿o qué es lo que deseamos conseguir con nuestro esfuerzo?; ¿hombres con un gran cerebro rectilíneo repleto de abstracciones, fechas y números sin otro objetivo? El “objetivo” de la ciudadanía a la que queremos llegar, no creo que necesite hornacina individual, está –o debiera estar- en todas las asignaturas dándoles sentido.
Pero así las cosas y estando yo dándole vueltas al por qué de imposición tan extraña y precipitada, aparece sorprendentemente el Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, en su artículo 53, disponiendo que: “Es de competencia exclusiva de la Generalitat la regulación y administración de la enseñanza en toda su extensión, niveles y grados, modalidades y especialidades sin perjuicio de lo que disponga el artículo 27 de la Constitución Española”, siendo la intención de los responsables de estos diseños pedagógicos -valencianos ellos- la de atender con prioridad, entre otras cuestiones, a la diversidad y al plurilingüismo, motivo por el cual los encargados de perfilar el modelo pedagógico en nuestra Comunidad han decidido que la controvertida asignatura Educación para la Ciudadanía, se imparta ¡en inglés! ¿En inglés?
Y esto es lo que realmente me ha movido, asombrada, a escribir este comentario: la salida de tiesto de nuestra Generalidad exigiendo que esta nueva asignatura se imparta en el idioma de Shakespeare. ¿Por qué esa peculiar elección? Y puestos ya, ¿por qué no en arameo? Van a entender lo mismo. ¿Es que se ha hecho una encuesta y en ella se verifica que el alumnado español está capacitado para entender una clase expresada en el idioma elegido? No puedo creer que hayan llegado a esa conclusión tan estrafalaria y tan poco realista, aunque quién sabe…
Y si eso llega a ser así, habrán además de contratar profesorado que sepa tanto el idioma en cuestión como estar capacitado para explicar los contenidos de la nueva asignatura, y ¿de dónde los van a sacar a estas alturas?, ¿de Oxford o de Gibraltar? ¿Constitución española o Carta Magna? Y habiendo solamente una hora semanal de dicha asignatura, imagino a los profesores contratados expresamente yendo de instituto en instituto y de pueblo en pueblo con el fin de cubrir un horario de 18 horas. No entiendo cómo se ha llegado a tomar en serio semejante idea. Irresponsabilidad tan grande no puede ser verdad; aunque tiene todos los visos de serlo, eso es lo malo. Nos tienen tan acostumbrados al asombro... ¡Y que cobren un sueldo, rediez!
A todo esto, ¿qué dicen los de francés ante tamaña discriminación? ¿Lo sabe Nicolás Sarkozy?
¡Cuantas preguntas se nos ocurren para posibles respuestas malabares!
Ya es hora de que todos nos tomemos la enseñanza en serio, hora de que nos sentemos a pensar como adultos, nada más, pues la enseñanza no es otra cosa que sentido común. Y que participen legisladores, profesores y padres, ya que a toda la sociedad compete. Sería muy triste reconocer, al final de la contienda, que entre todos la mataron y ella sola se murió… Y quien se muere es, ni más ni menos, que el futuro de nuestros chicos, de nuestra sociedad.
NOTA: Supongo que, como siempre, los buenos profesores, a despechode leyes como éstas, se meterán en sus aulas y allí harán lo que saben y deben hacer. Por el bien del futuro ciudadano y de la futura sociedad.

domingo, abril 20, 2008

¿QUÉ ES ESO DEL AGORAZEIN?

Pues miren, en una tarde de éstas en que ya comienza la primavera, leyendo un libro sobre la Historia de Grecia me tropecé con este párrafo que a continuación transcribo. Vean:

“… te invito a reflexionar sobre un verbo existente en la lengua griega que, no teniendo equivalente en ninguna otra, es de hecho intraducible, a menos que se recurra a oraciones complejas. Este verbo es “agorazein”, y quiere decir “ir a la plaza para ver qué se dice” y por lo tanto, hablar, comprar, vender y verse con los amigos; pero también significa salir de casa sin una idea precisa, holgazanear al sol a la espera de que llegue la hora de la comida… rezagarse hasta formar parte integrante de un magma humano hecho de gestos, miradas y ruidos… La forma de caminar del “agorazein” es el de avanzar lento, con las manos detrás de la espalda y siguiendo un recorrido casi nunca rectilíneo. Quien le contemplara, habiendo venido de fuera, se quedaría asombrado al ver un grupo tan nutrido de ciudadanos caminando arriba y abajo por la calle, deteniéndose cada tres pasos, discutiendo en voz alta y volviendo a andar para volverse a parar de nuevo. Esto le llevaría a creer que había llegado en un día especial de fiesta cuando, en realidad, estaría asistiendo a una escena normal de agorazein”.

La escena me llenó de perplejidad, y no porque ignorase el modo de vivir de los antiguos griegos, sino porque de repente me di cuenta de que, al otro lado de mi ventana, un mundo distinto al de aquellas ágoras, caminaba ya a lomos del siglo XXI de nuestra era. ¡Y en su esencia eran tan diferentes…!
En la calle de hoy, multitud de viandantes iban y venían con prisa, generalmente solitarios y silenciosos, sin aspecto de tener tiempo para holgazanear reflexionando sobre los misterios que encierra la naturaleza, el cerebro humano o la vida después de la muerte. ¡Cosas tan lejanas…! Tampoco llevaban las manos tras la espalda, o en los bolsillos y, por supuesto, no se les veía intención alguna de querer silbar despreocupadamente en la tranquila plaza de un pueblo, ni siquiera de saber hacerlo, y menos con despreocupación. Gentes cargadas de paquetes, como quien pertenece a un hormiguero gregario al que se acude con el sólo ánimo de llenar la despensa en previsión de los fríos del invierno. Y ni una cigarra al alcance de la vista…
Los paisajes no diferían en gran manera; pero sí, ¡en su esencia eran tan diferentes!
Créanme, sentí dentro de mí un intenso escalofrío.


viernes, enero 18, 2008

JESUCRISTO ¿POR DÓNDE ANDAS?

Es día 1 de enero, Año Nuevo. Mientras desayuno pongo la tele por si hay novedades. Cojo el mando y muevo canales. Buscaba algún concierto, algo que me pusiera a bien con el universo mundo que dejé la noche pasada hecho un alarido. Pero he aquí que me tropiezo con el Santo Padre en su misa cantada cuyo derredor, por cierto, me recuerda el Renacimiento. Cruces de oro, elegantes columnas de mármol, sagrario de materiales nobles con joyas incrustadas, candelabros barrocos ricamente labrados parece que en plata y oro, cálices-joya, casullas primorosamente cosidas y bordadas, espectacular catedral, espléndido coro, boato, riqueza, bienestar… Y en cuanto a la esperada retórica, repetidas alusiones a los fieles cristianos, a la familia ortodoxa y tradicional, a la obediencia… Poder…
No lo puedo remediar, algo me cruje. Cierro los ojos para que descansen de tanto esplendor y se me dibuja en la mente la imagen de esa niña negrita encorvada en tierra, muriendo de hambre y acosada por un buitre que espera su pronta rendición para atacarla. Una foto universalmente conocida, tomada en 1994 por el fotógrafo sudanés Kevin Carter. El hambre… casi un bebé muriendo solo… Abro los ojos y en la pantalla el Santo Padre, arropado por una pléyade de obispos pulcramente revestidos, eleva un cáliz que, he de confesar, es una maravilla de orfebrería. Una obra de arte… “El principal problema en el que debe volcarse la iglesia católica de hoy, es la salvaguarda del matrimonio”. Eso proclamaban los obispos en la manifestación de ayer. ¿Incluirán estos santos hombres dentro de su preocupación prioritaria a la familia de la niña hambrienta? Kevin Carter, el fotógrafo, se suicidó cuatro meses después acosado por recuerdos de tal laya.
En la primera cadena están dando el clásico Concierto de Año Nuevo retransmitido desde Viena. Otro escenario extraordinario con el esplendor que proporcionan el dinero y el lujo del primer mundo, aunque ni comparación con el entorno del Santo Padre. Un auditorio profusamente engalanado con flores, cortinajes y columnatas impresionantes, todo un alarde. En este caso me atrapa la música que me hace olvidar de momento a la negrita que sigue muriendo en la foto. No sé por qué no me duele tanto esta riqueza, no llega a crujirme por dentro de esa manera; no sé si será porque tengo la mente llena de suaves corcheas, fusas y semifusas que me llevan por los aires y consiguen aliviar mis sentimientos doloridos a causa de mi impotencia ante semejante estado de cosas. Comparo el lenguaje melífluo del Papa con el torrente del vals que nos invade, y a pesar de la riqueza excesiva que también observo en el teatro vienés, no me sale de dentro tan airada censura. Claro que la música, que yo entienda, no nació para ser rentable, (aunque tampoco Jesucristo para sacarle el jugo) y nunca el campo de la melodía se declaró en posesión de ninguna dogmática verdad. Cuando puede, vuela, permite que la escuchen todos y se deja interpretar por cada mente, no hay un censor que unifique criterios que facilite el dominio de la grey… No hay una música ortodoxa y otra heterodoxa en el sentido amplio de la palabra.
Si viniera, si le diera por venir, ¿qué pensaría Jesucristo de todo esto sobre lo que elucubro, mientras se va acabando el concierto de Viena? Con sus sencillos sayales y su filosofía de la caridad, la igualdad, la misericordia y el amor, ¿sería bien recibido en el Vaticano? Tal vez recogiera en sus brazos el cuerpecito de la niña hambrienta y se diera una vuelta por Viena para serenar su espíritu, evitando cuidadosamente todos esos caminos que llevan a Roma.
Suena la Marcha Radetsky. Eso quiere decir que se acabó el concierto. Supongo que el Papa estará dando también su bendición desde la ventana de sus aposentos privados. El año bisiesto emprende su marcha.
En fin… Pues como dijo el poeta, y yo muchas veces, Dios dirá, que siempre está callado.

domingo, diciembre 23, 2007

SOLSTICIO DE INVIERNO

Hoy es un día de esos. Veintiuno de diciembre. La noche más larga, el día más corto… Pero mañana, eso, va a cambiar. Poquito a poco el día se hará más largo que la noche y los bulbos, bajo tierra, lo notarán y comenzarán a subir para encontrarse con la luz del sol porque el cielo ya tiene visos de resplandor de primavera. Pero mientras tanto, entre los intersticios del tiempo, pasarán cosas… Algunas buenas que harán reír, otras malas que harán llorar, algunas que se recordarán durante mucho tiempo, tal vez siempre, y otras que caerán en el olvido en tan sólo minutos, horas, días, meses… Guerras, muertes, dolor, nacimientos, gozo, tanto da qué. Pero los solsticios estarán ahí, puntuales, trayendo a la memoria los rituales celtas de hace tanto tiempo, los conjuros de brujas o el nacimiento del Niño al que los cristianos llaman Dios.
El planeta seguirá rodando alrededor del sol por tiempo y tiempo… O tal vez surja otra teoría que arruine esa tan largamente admitida que enviará al sol al olvido porque sea otra energía la que nos hace vivir. Lo cierto es que en el mientras tanto, muchos habrán muerto, otros muchos habrán nacido y algunos más habrán escrito poesías. Y otras muchas, muchas cosas habrán ocurrido, muchas más. Pero yo y mis coetáneos, ya no tendremos noticia de tanto acontecimiento. Tal vez ya estemos empujando al bulbo que deseará brotar en primavera, tal vez, quién sabe… Porque nunca cesará este eterno suceder cosas; no cesará, creemos…

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jueves, noviembre 15, 2007

A LOS AMIGOS DE UN AMIGO...

Transmito lo que un amigo me pide que publique; y como lo encuentro razonable, pongo a su disposición esta vía que es de todos. Esto es lo que él quiere decir:

“Lo admito: internet es un fenómeno asombroso. Podría decirse que ha cambiado nuestras vidas y tal vez nos quedaríamos cortos, no tengo palabras para expresar mi consternación. Comunicarme con amigos que viven en las Américas, en el Polo Norte o en el Cono Sur en fracciones de segundo me supuso entrar en el más profundo de los pasmos. Encontrar cualquier información, bibliografía, noticias… la locura. Y en meses, sólo en meses, he ido familiarizándome con aparatos, mensajes y poco a poco me está pareciendo este nuevo mundo algo más familiar. Es lo que pasa con la rutina…
Pero, dicho esto, me gustaría hablar también sobre el envés de la cuestión. Porque todo haz tiene su envés; incuestionable ¿no? Y lo del dichoso envés viene a cuento porque en poco tiempo he comenzado a ser inundado por un sin fin de mensajes, fotos fabulosas pasadas por la garlopa y arregladas a lo calendario, chistes, amenazas, consejos y chantajes encubiertos (si no envías este mensaje a diez amigos, algo malo te pasará, o bueno, o regular), procacidades, oraciones, pero sobre todo máximas de cientos de sabios o consejos de corte personal que pretenden tocar la fibra del lector, pero que al final, lo que suelen tocar es otra cosa…
Les aseguro que he llegado al hartazgo. Porque no quiero consejos, ni reflexiones, ni graciosas comparaciones entre la diversa condición hombre-mujer, y ni siquiera me hace gracia ver a Aznar vestido de lagarterana, a Zapatero de Supermán o al mismo Papa de Fallera Mayor con aquellas peinetas...
Así que, a quien conviniere: sepan vuesas mercedes que sólo deseo recibir aquello que sea realmente extraordinario y, ante la duda, aconsejo abstenerse.
Gracias por haberme dejado expresar lo que no sabía dónde decir.”
De nada.

jueves, octubre 11, 2007

Serge Latouche: defensor del decrecimiento económico

Un artículo aparecido en la Vanguardia, edición digital. Viernes 16-03-2007
Entrevista a *Serge Latouche*, profesor emérito de Economía en la
Universidad París-XI. Se confiesa defensor del decrecimiento económico.
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Tengo 67 años, nací en Vannes y vivo en París. Soy profesor emérito de
Economía en la Universidad París-XI. Estoy casado y tengo tres hijos y
cuatro nietos. ¿Política? Alternativa, abogo por un cambio de modelo: ¡soy
un objetor del crecimiento! Soy agnóstico. El actual crecimiento económico es
insostenible: hay que frenarlo y decrecer
- ¿Se define usted como objetor del crecimiento?
- Sí. Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se
venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por
crecer. ¡Es algo irracional y suicida!
- Yo creía que crecer era bueno.
- ¿Sí? *En Europa, el producto interior bruto en 200 años se ha multiplicado
por treinta. Y pregunto: ¿somos hoy treinta veces más felices?* - Entendido.
- Consumimos 20 o 30 veces más, ¡eso sí! La lógica imperante es: ¡más, más,
siempre más! Eso nos conduce a una colosal presión sobre los recursos
naturales, a agotarlos.
¿Y a qué ritmo crecemos hoy?
- El crecimiento económico europeo, según el PIB, es de un 2% cada año.
- No parece tanto...
- Crecer un 2% anual sobre la ya altísima cota de producción y consumo
europea ¡es muchísimo! Los recursos son limitados.
- Explotaremos más bolsas de petróleo.
- Queda menos petróleo cada día. Y su explotación es cada día más
costosa.*Dentro de unos quince años, un barril costará 400 dólares:
¡eso hará
inviable la aviación civil! *
- Hallaremos nuevas fuentes de energía.
- Los científicos no son tan optimistas al respecto. Por hoy, producir un
kilo de carne de vaca europea exige ¡seis litros de petróleo!
- ¿Cómo calcula eso?
- Sume el petróleo necesario para fabricar piensos, abonos, para mover
tractores y la industria agroalimentaria del ramo, y el matadero, el
transporte de la carne...
- Entonces la carne se encarecerá...
- Además, esas vacas son viables porque fuera de Europa se usan territorios
- para cultivar sojas y otros forrajes para sus piensos- cuya superficie
equivale a ¡siete veces la de Europa! A cambio, les exportamos residuos.
- Carne por mierda.
- ¡Un 20% de los habitantes del planeta consume un 86% de los recursos del
planeta! Y en la cúspide estamos la llamada clase consumidora mundial:600
millones de personas (cifra que coincide con los automóviles que circulan en
la Tierra), distribuidas así: 300 millones en Europa, 200 millones en EE.
UU. y 100 millones en Japón y China.
- ¡Y todo el resto de la humanidad anhelando entrar también en este club!
- Por eso la única salida sensata es decrecer. ¡Fomentar el crecimiento es
insensato, sólo conduce a la debacle global!
- ¿En qué medida cada repunte de crecimiento mina recursos naturales?
- Lo medimos por la llamada impronta ecológica, que consiste en el impacto
que nuestro nivel de vida tiene en el espacio bioproductivo de la Tierra.
- ¿Qué entiende por espacio bioproductivo?
- Es el espacio que nos surte de alimentos, energía, recursos: el planeta
tiene 51.000 millones de hectáreas, de las que 12.000 millones son
bioproductivas. ¡De ellas dependemos todos los habitantes del planeta!
- ¿Qué parte de ese espacio me nutre a mí?
- Dada la actual población de la Tierra, cada uno deberíamos sostenernos con
1,8 hectáreas de ese espacio bioproductivo.
- Dice "deberíamos"... ¿No es así?
- El actual nivel de vida de los españoles: necesita ¡4,5 hectáreas por
persona/ año! para sostenerse. Si todos los habitantes del planeta quisieran
vivir como los españoles..., ¡harían falta dos planetas y medio!
- ¿Y si quisieran vivir como los franceses? - Serían necesarios tres
planetas.
- ¿Y como los estadounidenses? - Seis planetas.
- ¡Seis planetas!
- *De seguir creciendo al 2% anual, en el año 2050 la humanidad necesitaría
ya explotar ¡30 planetas!* como la Tierra para sostener tal crecimiento.
Ahora consumimos el patrimonio acumulado por la Tierra en miles de años: hoy
quemamos en un año lo que la fotosíntesis tardó 100.000 años en producir.
- ¿Qué deberíamos hacer para frenar esto?
- Volver a una impronta ecológica igual a 1 planeta y no más: o sea,
sostenernos con 1,8 hectáreas por persona y año.
- Dicte tres medidas para conseguirlo.
- ¿Sólo tres? Bien. Una: optimizar el uso de la energía, pues el grupo de
estudiosos Nega-wat en un informe ha demostrado que *en Francia podríamos
consumir ¡cuatro veces menos energía! con similar rendimiento. *
- Dos. - Volver a una agricultura ecológica, con abonos naturales y sin
pesticidas, y fomentar el localismo agropecuario. Y tres: dejar de derrochar
cada año ¡500.000 millones de dólares en publicidad! Esto por higiene
espiritual y material: en papel supone 50 kilos de bosque por persona y año.
- ¿Quiénes son los beneficiario del actual sistema?
- Grandes transnacionales como Monsanto. Y todos nosotros somos a la vez
víctimas y verdugos...
- ¿Ha visto la película de Al Gore?
- Sí, y aconsejo verla porque te conciencia. *Aunque no analiza la lógica
del sistema*, no denuncia la lógica perversa del crecimiento. *No señala
responsabilidades. *
- ¿Podemos ser ricos de modo sostenible?
- Si vinculamos riqueza a consumo material, no. Por eso nuestro mayor
desafío actual consiste en redefinir la idea de riqueza: entenderla como
satisfacción moral, intelectual, estética, como empleo creativo del ocio.
- ¿Y lo lograremos, profesor?
- Lo lograríamos si todos pensásemos como piensa mi amigo el poeta
Castoriadis, que siempre me dice: "*Yo prefiero adquirir un nuevo amigo a un
nuevo coche". *