domingo, abril 20, 2008

¿QUÉ ES ESO DEL AGORAZEIN?

Pues miren, en una tarde de éstas en que ya comienza la primavera, leyendo un libro sobre la Historia de Grecia me tropecé con este párrafo que a continuación transcribo. Vean:

“… te invito a reflexionar sobre un verbo existente en la lengua griega que, no teniendo equivalente en ninguna otra, es de hecho intraducible, a menos que se recurra a oraciones complejas. Este verbo es “agorazein”, y quiere decir “ir a la plaza para ver qué se dice” y por lo tanto, hablar, comprar, vender y verse con los amigos; pero también significa salir de casa sin una idea precisa, holgazanear al sol a la espera de que llegue la hora de la comida… rezagarse hasta formar parte integrante de un magma humano hecho de gestos, miradas y ruidos… La forma de caminar del “agorazein” es el de avanzar lento, con las manos detrás de la espalda y siguiendo un recorrido casi nunca rectilíneo. Quien le contemplara, habiendo venido de fuera, se quedaría asombrado al ver un grupo tan nutrido de ciudadanos caminando arriba y abajo por la calle, deteniéndose cada tres pasos, discutiendo en voz alta y volviendo a andar para volverse a parar de nuevo. Esto le llevaría a creer que había llegado en un día especial de fiesta cuando, en realidad, estaría asistiendo a una escena normal de agorazein”.

La escena me llenó de perplejidad, y no porque ignorase el modo de vivir de los antiguos griegos, sino porque de repente me di cuenta de que, al otro lado de mi ventana, un mundo distinto al de aquellas ágoras, caminaba ya a lomos del siglo XXI de nuestra era. ¡Y en su esencia eran tan diferentes…!
En la calle de hoy, multitud de viandantes iban y venían con prisa, generalmente solitarios y silenciosos, sin aspecto de tener tiempo para holgazanear reflexionando sobre los misterios que encierra la naturaleza, el cerebro humano o la vida después de la muerte. ¡Cosas tan lejanas…! Tampoco llevaban las manos tras la espalda, o en los bolsillos y, por supuesto, no se les veía intención alguna de querer silbar despreocupadamente en la tranquila plaza de un pueblo, ni siquiera de saber hacerlo, y menos con despreocupación. Gentes cargadas de paquetes, como quien pertenece a un hormiguero gregario al que se acude con el sólo ánimo de llenar la despensa en previsión de los fríos del invierno. Y ni una cigarra al alcance de la vista…
Los paisajes no diferían en gran manera; pero sí, ¡en su esencia eran tan diferentes!
Créanme, sentí dentro de mí un intenso escalofrío.


viernes, enero 18, 2008

JESUCRISTO ¿POR DÓNDE ANDAS?

Es día 1 de enero, Año Nuevo. Mientras desayuno pongo la tele por si hay novedades. Cojo el mando y muevo canales. Buscaba algún concierto, algo que me pusiera a bien con el universo mundo que dejé la noche pasada hecho un alarido. Pero he aquí que me tropiezo con el Santo Padre en su misa cantada cuyo derredor, por cierto, me recuerda el Renacimiento. Cruces de oro, elegantes columnas de mármol, sagrario de materiales nobles con joyas incrustadas, candelabros barrocos ricamente labrados parece que en plata y oro, cálices-joya, casullas primorosamente cosidas y bordadas, espectacular catedral, espléndido coro, boato, riqueza, bienestar… Y en cuanto a la esperada retórica, repetidas alusiones a los fieles cristianos, a la familia ortodoxa y tradicional, a la obediencia… Poder…
No lo puedo remediar, algo me cruje. Cierro los ojos para que descansen de tanto esplendor y se me dibuja en la mente la imagen de esa niña negrita encorvada en tierra, muriendo de hambre y acosada por un buitre que espera su pronta rendición para atacarla. Una foto universalmente conocida, tomada en 1994 por el fotógrafo sudanés Kevin Carter. El hambre… casi un bebé muriendo solo… Abro los ojos y en la pantalla el Santo Padre, arropado por una pléyade de obispos pulcramente revestidos, eleva un cáliz que, he de confesar, es una maravilla de orfebrería. Una obra de arte… “El principal problema en el que debe volcarse la iglesia católica de hoy, es la salvaguarda del matrimonio”. Eso proclamaban los obispos en la manifestación de ayer. ¿Incluirán estos santos hombres dentro de su preocupación prioritaria a la familia de la niña hambrienta? Kevin Carter, el fotógrafo, se suicidó cuatro meses después acosado por recuerdos de tal laya.
En la primera cadena están dando el clásico Concierto de Año Nuevo retransmitido desde Viena. Otro escenario extraordinario con el esplendor que proporcionan el dinero y el lujo del primer mundo, aunque ni comparación con el entorno del Santo Padre. Un auditorio profusamente engalanado con flores, cortinajes y columnatas impresionantes, todo un alarde. En este caso me atrapa la música que me hace olvidar de momento a la negrita que sigue muriendo en la foto. No sé por qué no me duele tanto esta riqueza, no llega a crujirme por dentro de esa manera; no sé si será porque tengo la mente llena de suaves corcheas, fusas y semifusas que me llevan por los aires y consiguen aliviar mis sentimientos doloridos a causa de mi impotencia ante semejante estado de cosas. Comparo el lenguaje melífluo del Papa con el torrente del vals que nos invade, y a pesar de la riqueza excesiva que también observo en el teatro vienés, no me sale de dentro tan airada censura. Claro que la música, que yo entienda, no nació para ser rentable, (aunque tampoco Jesucristo para sacarle el jugo) y nunca el campo de la melodía se declaró en posesión de ninguna dogmática verdad. Cuando puede, vuela, permite que la escuchen todos y se deja interpretar por cada mente, no hay un censor que unifique criterios que facilite el dominio de la grey… No hay una música ortodoxa y otra heterodoxa en el sentido amplio de la palabra.
Si viniera, si le diera por venir, ¿qué pensaría Jesucristo de todo esto sobre lo que elucubro, mientras se va acabando el concierto de Viena? Con sus sencillos sayales y su filosofía de la caridad, la igualdad, la misericordia y el amor, ¿sería bien recibido en el Vaticano? Tal vez recogiera en sus brazos el cuerpecito de la niña hambrienta y se diera una vuelta por Viena para serenar su espíritu, evitando cuidadosamente todos esos caminos que llevan a Roma.
Suena la Marcha Radetsky. Eso quiere decir que se acabó el concierto. Supongo que el Papa estará dando también su bendición desde la ventana de sus aposentos privados. El año bisiesto emprende su marcha.
En fin… Pues como dijo el poeta, y yo muchas veces, Dios dirá, que siempre está callado.

domingo, diciembre 23, 2007

SOLSTICIO DE INVIERNO

Hoy es un día de esos. Veintiuno de diciembre. La noche más larga, el día más corto… Pero mañana, eso, va a cambiar. Poquito a poco el día se hará más largo que la noche y los bulbos, bajo tierra, lo notarán y comenzarán a subir para encontrarse con la luz del sol porque el cielo ya tiene visos de resplandor de primavera. Pero mientras tanto, entre los intersticios del tiempo, pasarán cosas… Algunas buenas que harán reír, otras malas que harán llorar, algunas que se recordarán durante mucho tiempo, tal vez siempre, y otras que caerán en el olvido en tan sólo minutos, horas, días, meses… Guerras, muertes, dolor, nacimientos, gozo, tanto da qué. Pero los solsticios estarán ahí, puntuales, trayendo a la memoria los rituales celtas de hace tanto tiempo, los conjuros de brujas o el nacimiento del Niño al que los cristianos llaman Dios.
El planeta seguirá rodando alrededor del sol por tiempo y tiempo… O tal vez surja otra teoría que arruine esa tan largamente admitida que enviará al sol al olvido porque sea otra energía la que nos hace vivir. Lo cierto es que en el mientras tanto, muchos habrán muerto, otros muchos habrán nacido y algunos más habrán escrito poesías. Y otras muchas, muchas cosas habrán ocurrido, muchas más. Pero yo y mis coetáneos, ya no tendremos noticia de tanto acontecimiento. Tal vez ya estemos empujando al bulbo que deseará brotar en primavera, tal vez, quién sabe… Porque nunca cesará este eterno suceder cosas; no cesará, creemos…

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jueves, noviembre 15, 2007

A LOS AMIGOS DE UN AMIGO...

Transmito lo que un amigo me pide que publique; y como lo encuentro razonable, pongo a su disposición esta vía que es de todos. Esto es lo que él quiere decir:

“Lo admito: internet es un fenómeno asombroso. Podría decirse que ha cambiado nuestras vidas y tal vez nos quedaríamos cortos, no tengo palabras para expresar mi consternación. Comunicarme con amigos que viven en las Américas, en el Polo Norte o en el Cono Sur en fracciones de segundo me supuso entrar en el más profundo de los pasmos. Encontrar cualquier información, bibliografía, noticias… la locura. Y en meses, sólo en meses, he ido familiarizándome con aparatos, mensajes y poco a poco me está pareciendo este nuevo mundo algo más familiar. Es lo que pasa con la rutina…
Pero, dicho esto, me gustaría hablar también sobre el envés de la cuestión. Porque todo haz tiene su envés; incuestionable ¿no? Y lo del dichoso envés viene a cuento porque en poco tiempo he comenzado a ser inundado por un sin fin de mensajes, fotos fabulosas pasadas por la garlopa y arregladas a lo calendario, chistes, amenazas, consejos y chantajes encubiertos (si no envías este mensaje a diez amigos, algo malo te pasará, o bueno, o regular), procacidades, oraciones, pero sobre todo máximas de cientos de sabios o consejos de corte personal que pretenden tocar la fibra del lector, pero que al final, lo que suelen tocar es otra cosa…
Les aseguro que he llegado al hartazgo. Porque no quiero consejos, ni reflexiones, ni graciosas comparaciones entre la diversa condición hombre-mujer, y ni siquiera me hace gracia ver a Aznar vestido de lagarterana, a Zapatero de Supermán o al mismo Papa de Fallera Mayor con aquellas peinetas...
Así que, a quien conviniere: sepan vuesas mercedes que sólo deseo recibir aquello que sea realmente extraordinario y, ante la duda, aconsejo abstenerse.
Gracias por haberme dejado expresar lo que no sabía dónde decir.”
De nada.

jueves, octubre 11, 2007

Serge Latouche: defensor del decrecimiento económico

Un artículo aparecido en la Vanguardia, edición digital. Viernes 16-03-2007
Entrevista a *Serge Latouche*, profesor emérito de Economía en la
Universidad París-XI. Se confiesa defensor del decrecimiento económico.
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Tengo 67 años, nací en Vannes y vivo en París. Soy profesor emérito de
Economía en la Universidad París-XI. Estoy casado y tengo tres hijos y
cuatro nietos. ¿Política? Alternativa, abogo por un cambio de modelo: ¡soy
un objetor del crecimiento! Soy agnóstico. El actual crecimiento económico es
insostenible: hay que frenarlo y decrecer
- ¿Se define usted como objetor del crecimiento?
- Sí. Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se
venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por
crecer. ¡Es algo irracional y suicida!
- Yo creía que crecer era bueno.
- ¿Sí? *En Europa, el producto interior bruto en 200 años se ha multiplicado
por treinta. Y pregunto: ¿somos hoy treinta veces más felices?* - Entendido.
- Consumimos 20 o 30 veces más, ¡eso sí! La lógica imperante es: ¡más, más,
siempre más! Eso nos conduce a una colosal presión sobre los recursos
naturales, a agotarlos.
¿Y a qué ritmo crecemos hoy?
- El crecimiento económico europeo, según el PIB, es de un 2% cada año.
- No parece tanto...
- Crecer un 2% anual sobre la ya altísima cota de producción y consumo
europea ¡es muchísimo! Los recursos son limitados.
- Explotaremos más bolsas de petróleo.
- Queda menos petróleo cada día. Y su explotación es cada día más
costosa.*Dentro de unos quince años, un barril costará 400 dólares:
¡eso hará
inviable la aviación civil! *
- Hallaremos nuevas fuentes de energía.
- Los científicos no son tan optimistas al respecto. Por hoy, producir un
kilo de carne de vaca europea exige ¡seis litros de petróleo!
- ¿Cómo calcula eso?
- Sume el petróleo necesario para fabricar piensos, abonos, para mover
tractores y la industria agroalimentaria del ramo, y el matadero, el
transporte de la carne...
- Entonces la carne se encarecerá...
- Además, esas vacas son viables porque fuera de Europa se usan territorios
- para cultivar sojas y otros forrajes para sus piensos- cuya superficie
equivale a ¡siete veces la de Europa! A cambio, les exportamos residuos.
- Carne por mierda.
- ¡Un 20% de los habitantes del planeta consume un 86% de los recursos del
planeta! Y en la cúspide estamos la llamada clase consumidora mundial:600
millones de personas (cifra que coincide con los automóviles que circulan en
la Tierra), distribuidas así: 300 millones en Europa, 200 millones en EE.
UU. y 100 millones en Japón y China.
- ¡Y todo el resto de la humanidad anhelando entrar también en este club!
- Por eso la única salida sensata es decrecer. ¡Fomentar el crecimiento es
insensato, sólo conduce a la debacle global!
- ¿En qué medida cada repunte de crecimiento mina recursos naturales?
- Lo medimos por la llamada impronta ecológica, que consiste en el impacto
que nuestro nivel de vida tiene en el espacio bioproductivo de la Tierra.
- ¿Qué entiende por espacio bioproductivo?
- Es el espacio que nos surte de alimentos, energía, recursos: el planeta
tiene 51.000 millones de hectáreas, de las que 12.000 millones son
bioproductivas. ¡De ellas dependemos todos los habitantes del planeta!
- ¿Qué parte de ese espacio me nutre a mí?
- Dada la actual población de la Tierra, cada uno deberíamos sostenernos con
1,8 hectáreas de ese espacio bioproductivo.
- Dice "deberíamos"... ¿No es así?
- El actual nivel de vida de los españoles: necesita ¡4,5 hectáreas por
persona/ año! para sostenerse. Si todos los habitantes del planeta quisieran
vivir como los españoles..., ¡harían falta dos planetas y medio!
- ¿Y si quisieran vivir como los franceses? - Serían necesarios tres
planetas.
- ¿Y como los estadounidenses? - Seis planetas.
- ¡Seis planetas!
- *De seguir creciendo al 2% anual, en el año 2050 la humanidad necesitaría
ya explotar ¡30 planetas!* como la Tierra para sostener tal crecimiento.
Ahora consumimos el patrimonio acumulado por la Tierra en miles de años: hoy
quemamos en un año lo que la fotosíntesis tardó 100.000 años en producir.
- ¿Qué deberíamos hacer para frenar esto?
- Volver a una impronta ecológica igual a 1 planeta y no más: o sea,
sostenernos con 1,8 hectáreas por persona y año.
- Dicte tres medidas para conseguirlo.
- ¿Sólo tres? Bien. Una: optimizar el uso de la energía, pues el grupo de
estudiosos Nega-wat en un informe ha demostrado que *en Francia podríamos
consumir ¡cuatro veces menos energía! con similar rendimiento. *
- Dos. - Volver a una agricultura ecológica, con abonos naturales y sin
pesticidas, y fomentar el localismo agropecuario. Y tres: dejar de derrochar
cada año ¡500.000 millones de dólares en publicidad! Esto por higiene
espiritual y material: en papel supone 50 kilos de bosque por persona y año.
- ¿Quiénes son los beneficiario del actual sistema?
- Grandes transnacionales como Monsanto. Y todos nosotros somos a la vez
víctimas y verdugos...
- ¿Ha visto la película de Al Gore?
- Sí, y aconsejo verla porque te conciencia. *Aunque no analiza la lógica
del sistema*, no denuncia la lógica perversa del crecimiento. *No señala
responsabilidades. *
- ¿Podemos ser ricos de modo sostenible?
- Si vinculamos riqueza a consumo material, no. Por eso nuestro mayor
desafío actual consiste en redefinir la idea de riqueza: entenderla como
satisfacción moral, intelectual, estética, como empleo creativo del ocio.
- ¿Y lo lograremos, profesor?
- Lo lograríamos si todos pensásemos como piensa mi amigo el poeta
Castoriadis, que siempre me dice: "*Yo prefiero adquirir un nuevo amigo a un
nuevo coche". *

lunes, septiembre 10, 2007

"SOBRE LAS GUERRAS" kAPUSCINSKI

Cuáles son las características de las guerras actuales? ¿Estamos ante un nuevo tipo de guerra?
Tradicionalmente la guerra fue un enfrentamiento entre Estados. Un conflicto entre fuerzas armadas organizadas y jerarquizadas, representantes armados del Estado. El objeto de las guerras ha sido siempre la conquista territorial y la derrota del enemigo estatal. En ese sentido, la guerra tradicional es un fenómeno muy bien definido. Ahora tenemos un nuevo tipo de guerra. Ya no tenemos guerras de Estados como tales. El objeto ya no es la conquista territorial. En el mundo moderno el territorio dejó de ser símbolo de prestigio. Un país puede tener un territorio enorme, pero eso no significa que sea poderoso. Al revés. Muchos países con grandes territorios son muy débiles como Estados. Por ejemplo, Sudán. El territorio no tiene importancia. Lo que cuenta es el poder económico y militar. Se cambiaron los actores y los objetivos de la guerra. Ahora tenemos muchos actores distintos: mafias, milicias tribales, terroristas, narcotraficantes, mercenarios. Se trata de grupos armados que se independizaron del Estado. El Estado como tal ha perdido el monopolio del instrumento de la violencia, rompiendo con una de las definiciones tradicionales de la naturaleza de todo Estado: el de monopolista de los instrumentos de violencia. Los actores de la violencia se han "democratizado" y actúan de forma independiente, y son estos grupos los que empezaron a crear nuevas situaciones de conflicto militar.
La guerra tradicionalmente fue financiada por el Estado, con recursos del Estado. Ahora estos grupos que utilizan la violencia a su libre arbitrio se autofinancian, ya sea mediante el robo, o la inversión en paraísos fiscales, o el lavado de dinero, o la invasión y uso de las minas de diamantes o el dinero del narco, y se vuelven independientes económicamente. Ya no necesitan al Estado, al contrario, el Estado se convierte en su enemigo principal. En su competencia.
Esta es la primera diferencia: la independencia y proliferación de estos grupos armados autónomos. Junto a esto, tenemos un tremendo desarrollo de la tecnología en el armamento y un aumento espectacular del mercado negro de armas. Además, no sólo las armas ligeras actuales son muy precisas, sino que son muy fáciles de manejar, lo que permite a estos grupos contratar gente desesperada, niños huérfanos, desocupados, mercenarios, para engrosar las filas de sus ejércitos particulares.
En este escenario, las fuerzas armadas tradicionales son una cosa antigua, sin sentido, sin poder real para enfrentarse a estas nuevas situaciones. Los ejércitos tradicionales están estructurados para otros fines y no tienen capacidad de respuesta, son muy lentos y muy burocráticos. La situación actual es paradójica: cuanto más se desarrollan estos grupos militares autofinanciados no gubernamentales, más se empeñan las fuerzas armadas en un plan arcaico, estatal y sin sentido.
El sentido de la guerra, según Clausewitz y todos los clásicos del tema, es defender un Estado o atacar a otro Estado. Todo conflicto se daba en un plano estatal. De ahí nacen, por ejemplo, las alianzas militares y de defensa. Los nuevos actores de las guerras se basan no en el pensamiento estatal sino en el pensamiento tribal, racial, de identidad, religioso. Todos son objetivos particulares. Se lucha por promover un grupo étnico, los intereses de una minoría, ciertos objetivos religiosos, y esto cambia las reglas del juego.
En ese mundo descentralizado y posmodernista existe todo un conjunto de conflictos armados muy cambiante. Nada es permanente. Los aliados de hoy se enfrentan mañana y las alianzas se rompen cada día.

Lo curioso es que persisten los conflictos tradicionales entre Estados, como sucede entre la India y Pakistán.
Nuestro mundo es muy grande. Somos seis mil millones de hermanos en esta tierra. Tenemos una gran variedad de situaciones. Todo es posible, pero lo interesante es describir lo que es nuevo, no lo que ya se conoce. Además, el conflicto entre la India y Pakistán también está vinculado con estas nuevas situaciones por la guerrilla en Cachemira. Junto a las fuerzas armadas estatales tenemos a esos grupos armados y junto a esa situación de conflicto fronterizo entre Estados tenemos un conflicto religioso.
El nuevo problema es que los poderes estatales ya no controlan al cien por ciento la situación y eso los vuelve más peligrosos. Ni el presidente de Estados Unidos ni nadie. Los grandes líderes sólo pueden influir de manera parcial, porque la situación en el mundo contemporáneo tiende grandemente a la dispersión particular de los conflictos armados y eso los vuelve más peligrosos.
(Fragmento de una entrevista realizada por Ricardo Cayuela a Ryszard Kapuscinski)

lunes, julio 23, 2007

DESDE MI HUMILDE ESTUPIDEZ

"Tras estudiar a Hemingway, decidí que me gustaba el realismo. Hace dos años, en cambio, pregonaba, extasiado, "el arte por el arte". Quizá esté confuso por haber crecido en una sociedad sin valores, ideas ni cultura. Empecé mis estudios filológicos sin haber leído las desventuras de Don Quijote o Lázaro. Como todo hijo de mi tiempo, cincelé mis amistades y personalidad a golpe de tecnología y "botellón", y llegué a la universidad con la mochila de sueños y cultura demasiado vacía. Sin poder ver corriente alguna, ni filosófica ni literaria, decidí nadar en contra de mi ignorancia, perseguir aquellos residuos de magia que aún flotan por el mundo. Y desde mi humilde estupidez puedo asegurarle que aún hay lugar para las ideas: lienzos en blanco y, ansiosos por jóvenes, podemos asimilar las chispas de verdad de todas y cada una de las corrientes anteriores, libres del contexto cultural y del corsé ideológico que condicionan cualquier época. Es decir, que por no ser nada, los jóvenes podemos serlo todo. A todos aquellos que desprecian, condescendientes, a nuestra generación, gritémosles que nosotros comenzaremos la eternidad: iluminados, barrocos, románticos, possitivistas y realistas, tenemos la oportunidad de alcanzar la cumbre. Quzá nosotros no triunfemos, pero podemos llenar el cambio de esperanza en este tiempo que nos enseña a perderla"
¡¡¡ÁNDELE, MUCHACHO!!!

ALEJANDRO WANG LU (Bilbao)
(Carta premiada en el XL Semanal nº 1030