jueves, noviembre 15, 2007

A LOS AMIGOS DE UN AMIGO...

Transmito lo que un amigo me pide que publique; y como lo encuentro razonable, pongo a su disposición esta vía que es de todos. Esto es lo que él quiere decir:

“Lo admito: internet es un fenómeno asombroso. Podría decirse que ha cambiado nuestras vidas y tal vez nos quedaríamos cortos, no tengo palabras para expresar mi consternación. Comunicarme con amigos que viven en las Américas, en el Polo Norte o en el Cono Sur en fracciones de segundo me supuso entrar en el más profundo de los pasmos. Encontrar cualquier información, bibliografía, noticias… la locura. Y en meses, sólo en meses, he ido familiarizándome con aparatos, mensajes y poco a poco me está pareciendo este nuevo mundo algo más familiar. Es lo que pasa con la rutina…
Pero, dicho esto, me gustaría hablar también sobre el envés de la cuestión. Porque todo haz tiene su envés; incuestionable ¿no? Y lo del dichoso envés viene a cuento porque en poco tiempo he comenzado a ser inundado por un sin fin de mensajes, fotos fabulosas pasadas por la garlopa y arregladas a lo calendario, chistes, amenazas, consejos y chantajes encubiertos (si no envías este mensaje a diez amigos, algo malo te pasará, o bueno, o regular), procacidades, oraciones, pero sobre todo máximas de cientos de sabios o consejos de corte personal que pretenden tocar la fibra del lector, pero que al final, lo que suelen tocar es otra cosa…
Les aseguro que he llegado al hartazgo. Porque no quiero consejos, ni reflexiones, ni graciosas comparaciones entre la diversa condición hombre-mujer, y ni siquiera me hace gracia ver a Aznar vestido de lagarterana, a Zapatero de Supermán o al mismo Papa de Fallera Mayor con aquellas peinetas...
Así que, a quien conviniere: sepan vuesas mercedes que sólo deseo recibir aquello que sea realmente extraordinario y, ante la duda, aconsejo abstenerse.
Gracias por haberme dejado expresar lo que no sabía dónde decir.”
De nada.