LA ENSEÑANZA ¿ALMA MATER DE UNA NUEVA SOCIEDAD?
Esta cuestión de la enseñanza, Lucía, es uno de los temas más peliagudos a los que se enfrenta la sociedad de cualquier país. Una especie de pesadilla. Algunos parecen haberlo resuelto mejor, otros andamos, según dicen, soportando el farolillo de cola… y ello ha hecho que me preocupe realmente y trate de averiguar lo que hay por esos mundos sobre esta cuestión, y lo que he encontrado ha hecho que cambie mi planteamiento unas cuantas veces, de ahí mi tardanza.
Habrás observado que, de poco en poco, desde las tribunas de más audiencia ─radio, televisión, prensa─ se oye el clamor de AMPAS, pedagogos, ministerios, representantes de no sé bien qué etc. sentando cátedra acerca del estado general de la enseñanza, y especialmente cuando en las encuestas que se realizan, como es el caso de las Evaluaciones Internacionales de PISA 2003 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) salimos bastante mal parados: el cuarto puesto por la cola. En este caso, Finlandia parece que alcanzó bien los objetivos, obteniendo los niveles más altos entre los alumnos de 28 países occidentales. Eso hizo que las estructuras educacionales se movieran, nerviosas, y el Ministerio de Educación, con la UNESCO a la cabeza, organizara un Seminario Internacional al que fue invitado el profesor finlandés Jouni Valifarvi para que expusiera, explicara y se debatiera el sistema vigente de su país, que les había llevado a tales niveles.
En su exposición sobre la nueva enseñanza implantada en Finlandia, referencia obligada, estimó que hay dos puntos esenciales en el sistema educativo de su país: 1- la unidad y equidad del sistema y 2- la formación de los docentes. Aclaró el profesor Valifarvi que, después de la Segunda Guerra Mundial, los finlandeses apostaron valientemente por la enseñanza e invirtieron fuertes sumas de dinero en la construcción de escuelas, institutos, universidades etc. y, además, en DOTARLAS convenientemente. Así pues, se estableció una educación obligatoria con seis años de primaria y tres de secundaria, toda ella absolutamente gratuita, incluyendo libros, transporte, comida etc. menos la privada, claro está, que supone solamente el 5% del alumnado. Todas las universidades son públicas. Y para que todo funcione convenientemente, Finlandia invierte más del 6% de su producto interior bruto.
El segundo punto al que alude el señor Valifarvi es la formación de los docentes, porque consideran que la piedra angular de la enseñanza es el profesor. Me llamó poderosamente la atención el riguroso proceso de selección que allí rige para la formación del profesorado, y especificó que en la universidad sólo consiguen ingresar menos del 20% de los aspirantes a carreras docentes, y puntualizó que para cualquiera de estos puestos, sea cual sea el nivel, es imprescindible ser universitario. Ser maestro de primaria, por ejemplo, requiere seis años de carrera universitaria y un largo periodo de formación dirigida (lo que es nuestro CAP) y todo eso no sólo para adquirir los conocimientos de la propia materia, sino también para ser expertos en pedagogía. Fuertes inversiones en la formación del profesorado, buenos sueldos y prestigio social, pues son considerados como los profesionales más importantes de la sociedad, ayudan a los educadores a realizar sus tareas con también un alto nivel de ilusión.
En las clases finlandesas, a diferencia de las españolas, hay una generalizada ausencia de competitividad puesto que se les enseña a ser solidarios con sus compañeros: es importante que ninguno quede descolgado del grupo. Se trabaja mucho en clase, se vive la escuela –tanto profesores como alumnos– se ve poca televisión, hay gran afición a la lectura, y apenas se hacen deberes en casa. “No dividimos –dijo el señor Valifarvi– a los alumnos entre los que van mejor y los peores, se procura que todo el mundo sea igual, y si hay problemas con algún alumno, se trata inmediatamente con los profesores, los padres, el director del centro y un psicólogo” La coordinación entre familia y equipo escolar es muy estrecha, y con tal apoyo, se consigue una interesante efectividad. Allí se estudian hasta cuatro lenguas; aquí…ya saben.
Parece que Finlandia y otros países han conseguido una vía hacia el equilibrio y la concordia, al menos en este terreno que nos ocupa. Pero no es así en la mayoría de los pueblos, y desde luego, no en el nuestro. Para empezar, aún vemos lejano el escenario finlandés, y me temo que en la mayoría de los países se pone en cuestión la enseñanza que se imparte hoy porque, como poco, produce desencanto, por no mencionar el escaso rendimiento que se alcanza. Y ese sí, creo, es el gran meollo de la cuestión. Los neurólogos, visto el desconcierto en que se mueve la enseñanza, lanzan sus justificados reproches: “Si nos hicieran caso los enseñantes ─dicen─ en cuanto al funcionamiento del cerebro infantil… Y es que aquí la psicología se aplica poco y mal. En la actualidad han aparecido nuevos modelos, no sólo en el ámbito de la enseñanza sino en todos los aspectos de la vida. Las nuevas tecnologías lo han impregnado todo y están ahí, querámoslo o no. Por lo tanto, hay que cambiar de mentalidad y habremos de adaptarnos a los cambios, cosa que nos está costando mucho. El hecho fundamental en el aula ha de ser el aprendizaje del alumno, no que el maestro enseñe. En esa aula, el estudiante es el centro, no el profesor, que estará tutorando el aprendizaje con atención”
El profesor Esteve Zaragoza, como todos los pedagogos investigadores, muestra la misma preocupación: la enseñanza está en una situación de caos porque no sabemos enseñar. Hemos escolarizado al 100% de los niños, lo que es una buena noticia, pero hemos descubierto que lo que se extiende, se devalúa. Hemos escolarizado también a los agresivos, a los de bajo nivel intelectual… a todos, y el profesor, en el aula, no sabe qué hacer; no está preparado para una masificación tan diversa, y tampoco ha habido un esfuerzo legal y económico por parte de la administración para ponerles al día, cosa que sí se planteó hace tiempo en Finlandia. Estas son las voces de algunos especialistas. Y se siguen oyendo otras, puntualizando los núcleos más graves del panorama escolar:
• La escuela de hoy produce desánimo y tedio, y esto es a consecuencia de los procedimientos tradicionales y obsoletos con que el maestro o profesor imparte sus conocimientos, basados generalmente en la memoria. Hoy, lo que el alumno necesita en cuanto a información, lo tiene ya al alcance de la mano con los ordenadores. Se valora y se evalúa por medio de respuestas (concursos en los medios, tests evaluadores de “elija la respuesta” etc.) pero en la escuela actual no se aprende a preguntar, a desarrollar un razonamiento; y la inteligencia no se nutre de respuestas, sino de preguntas.
• El proceso del aprendizaje del niño se conoce bien, pero no se atiende a ello para mejorar su aprendizaje. El niño empieza imitando, luego pasa a imaginar y, al fin, llega al pensamiento racional. El profesor Schank opina que los seres humanos somos expectativas. Los conocimientos se nos suceden unos a otros con regularidad ─los niños saben que después de la leche vienen los juegos, luego una galleta, luego…─. El aprendizaje tiene como característica el entender esta sucesión de hechos lógicos, con regularidad y previsión; pero existe la excepción, y no sólo hay que tenerla en cuenta, sino entenderla y asumirla, porque forma parte de nuestras expectativas. Sin embargo, la enseñanza se plantea para que todo camine con regularidad, siga igual y no se acepten las excepciones que, queramos o no, pertenecen a la vida del hombre. Y no se aceptan porque un sistema tutorial de tal laya, incluyendo las singularidades, presentaría problemas de control. Así que la personalización resulta muy dificultosa.
• Los chicos necesitan alimentar su curiosidad y la alimentan realmente por vía de experiencia. Esa es la novedad. No se aprende de aquello que te cuentan, sino de lo que uno experimenta. Lo que se aprende de memoria, no se asimila de verdad. Este es un concepto que las escuelas actuales aún no tienen claro, aunque ya empieza a haber cierto consenso sobre “learning by doing”, y este aprender haciendo ha de contener elementos de sorpresa, discusión, ser divertido etc. Concepto tan antiguo…
«—Porque no hay ninguna disciplina —dije yo— que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. En efecto, si los trabajos corporales no deterioran más el cuerpo por el hecho de haber sido realizados obligadamente, el alma no conserva ningún conocimiento que haya penetrado en ella por la fuerza.
—Cierto —dijo.
—No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo —dije—, para instruir a los niños; que se eduquen jugando y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.» (Platón, La República, 536e – 537a)
• No se trata aún de saber, sino de que adquieran la capacidad de aprender. Hay que educar para que sean capaces de hacer mejor lo que vayan a hacer en su vida, no sólo los Reyes Católicos ─que también─ como un elemento cultural casi aislado. El plan de estudios ha de adaptarse al entorno y a la edad. Si se está preparado, si el alumno sabe lo que significa aprender a aprender, tendría la gran posibilidad de acabar con la miseria del “trabajo fijo”.
• ¿Qué sucede con la nueva tecnología? ¿En qué medida es un instrumento válido, incluso imprescindible? La verdad es que el ordenador es una solución, no la solución. Es la nueva tecnología la que estamos abocados a usar, porque ya forma parte de nuestro modo de vida; pero no debemos caer en el grave error de pasar al mundo de estos nuevos medios los defectos de la enseñanza tradicional. La pantalla no es el mero papel o el libro que hemos estado usando y memorizando desde hace ya siglos. Las nuevas tecnologías son imprescindibles, sí, y muy útiles si se saben usar y se tiene un buen software que de veras ayude al alumno en sus experiencias; hay que tener en cuenta que el ordenador, en sí, no las proporciona.
• Y por último, abogamos por la educación más completa y eficaz que es, sin duda, la humanista. “Todas las facultades humanas – dice Andrés Bello – forman un sistema, en el que no puede haber regularidad y armonía sin el concurso de cada una. No se puede paralizar una sola fibra del alma, sin que todas las otras se enfermen”.
• Clara Inés Stramiello, como otros conocidos pedagogos, yo diría de los últimos tiempos ─María Montesori, Pestalozzi, Postman etc.─ opinan que “hay una necesidad de ofrecer una educación del ser humano en lo humano, y no sólo que se aprenda rápidamente lo que sirve en función de un futuro trabajo”. Es absolutamente fundamental ayudar a los chico para que se desarrollen como personas y que adquieran una formación instrumental necesaria, porque si pensamos en la necesidad de una preparación para la globalización en la que estamos entrando, estarán mejor preparados para sobrevivir y encajar en un abanico más amplio de posibilidades, y es bueno que tengan vastos conocimientos generales, así como la tendencia a profundizar en los problemas, indagando sobre el porqué. Una visión del mundo puramente mercantilista tiende a depreciar la cultura y, de esta manera, negamos a los jóvenes la variedad de saberes que les haga desarrollar su humanidad a través de los testimonios que el hombre ha dejado a lo largo de la historia.
Resumiendo: Entramos en una era en la que se hace necesario replantearse la actitud ante la vida. La tecnología ha modificado incluso nuestras costumbres, y dentro de este círculo que gira vertiginosamente, se encuentra nuestro sistema de enseñanza que se agarra desesperadamente a unos usos y costumbres anclados ya en el pasado. Debe despegar. La memoria en sí misma tendrá que ser sustituida por la experiencia; la tecnología, que invade nuestro espacio vital, habrá de formar parte de nuestra cultura, y se impone el manejo adecuado y el uso razonable de ella. Hay que esforzarse en alcanzar ese cambio de mentalidad que propicie el que nos podamos introducir en el torrente que nos lleva, y desde luego es necesario que surjan nuevos planteamientos razonables para que el nuevo ciudadano se convierta en eso, en nuevo ciudadano, que habrá de pasar, a no tardar, por un ser diverso, completo y preparado para afrontar los nuevos retos: el humanista. Un hombre que habrá de demostrar sus saberes y habilidades, dando de lado al engañoso y fraudulento “currículum vitae”. Sería tan bueno que pudiéramos acabar con la miseria del trabajo fijo, como he dicho más arriba…
Y, no me cabe la menor duda, la agresividad en las aulas, el desamor por el saber, la búsqueda de la diversión alocada etc. tiene sus raíces clavadas en todos estos lodos que hemos ido acumulando: padres, sociedad, instituciones… Tendremos que hacer algo al respecto. Y pronto.
Habrás observado que, de poco en poco, desde las tribunas de más audiencia ─radio, televisión, prensa─ se oye el clamor de AMPAS, pedagogos, ministerios, representantes de no sé bien qué etc. sentando cátedra acerca del estado general de la enseñanza, y especialmente cuando en las encuestas que se realizan, como es el caso de las Evaluaciones Internacionales de PISA 2003 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) salimos bastante mal parados: el cuarto puesto por la cola. En este caso, Finlandia parece que alcanzó bien los objetivos, obteniendo los niveles más altos entre los alumnos de 28 países occidentales. Eso hizo que las estructuras educacionales se movieran, nerviosas, y el Ministerio de Educación, con la UNESCO a la cabeza, organizara un Seminario Internacional al que fue invitado el profesor finlandés Jouni Valifarvi para que expusiera, explicara y se debatiera el sistema vigente de su país, que les había llevado a tales niveles.
En su exposición sobre la nueva enseñanza implantada en Finlandia, referencia obligada, estimó que hay dos puntos esenciales en el sistema educativo de su país: 1- la unidad y equidad del sistema y 2- la formación de los docentes. Aclaró el profesor Valifarvi que, después de la Segunda Guerra Mundial, los finlandeses apostaron valientemente por la enseñanza e invirtieron fuertes sumas de dinero en la construcción de escuelas, institutos, universidades etc. y, además, en DOTARLAS convenientemente. Así pues, se estableció una educación obligatoria con seis años de primaria y tres de secundaria, toda ella absolutamente gratuita, incluyendo libros, transporte, comida etc. menos la privada, claro está, que supone solamente el 5% del alumnado. Todas las universidades son públicas. Y para que todo funcione convenientemente, Finlandia invierte más del 6% de su producto interior bruto.
El segundo punto al que alude el señor Valifarvi es la formación de los docentes, porque consideran que la piedra angular de la enseñanza es el profesor. Me llamó poderosamente la atención el riguroso proceso de selección que allí rige para la formación del profesorado, y especificó que en la universidad sólo consiguen ingresar menos del 20% de los aspirantes a carreras docentes, y puntualizó que para cualquiera de estos puestos, sea cual sea el nivel, es imprescindible ser universitario. Ser maestro de primaria, por ejemplo, requiere seis años de carrera universitaria y un largo periodo de formación dirigida (lo que es nuestro CAP) y todo eso no sólo para adquirir los conocimientos de la propia materia, sino también para ser expertos en pedagogía. Fuertes inversiones en la formación del profesorado, buenos sueldos y prestigio social, pues son considerados como los profesionales más importantes de la sociedad, ayudan a los educadores a realizar sus tareas con también un alto nivel de ilusión.
En las clases finlandesas, a diferencia de las españolas, hay una generalizada ausencia de competitividad puesto que se les enseña a ser solidarios con sus compañeros: es importante que ninguno quede descolgado del grupo. Se trabaja mucho en clase, se vive la escuela –tanto profesores como alumnos– se ve poca televisión, hay gran afición a la lectura, y apenas se hacen deberes en casa. “No dividimos –dijo el señor Valifarvi– a los alumnos entre los que van mejor y los peores, se procura que todo el mundo sea igual, y si hay problemas con algún alumno, se trata inmediatamente con los profesores, los padres, el director del centro y un psicólogo” La coordinación entre familia y equipo escolar es muy estrecha, y con tal apoyo, se consigue una interesante efectividad. Allí se estudian hasta cuatro lenguas; aquí…ya saben.
Parece que Finlandia y otros países han conseguido una vía hacia el equilibrio y la concordia, al menos en este terreno que nos ocupa. Pero no es así en la mayoría de los pueblos, y desde luego, no en el nuestro. Para empezar, aún vemos lejano el escenario finlandés, y me temo que en la mayoría de los países se pone en cuestión la enseñanza que se imparte hoy porque, como poco, produce desencanto, por no mencionar el escaso rendimiento que se alcanza. Y ese sí, creo, es el gran meollo de la cuestión. Los neurólogos, visto el desconcierto en que se mueve la enseñanza, lanzan sus justificados reproches: “Si nos hicieran caso los enseñantes ─dicen─ en cuanto al funcionamiento del cerebro infantil… Y es que aquí la psicología se aplica poco y mal. En la actualidad han aparecido nuevos modelos, no sólo en el ámbito de la enseñanza sino en todos los aspectos de la vida. Las nuevas tecnologías lo han impregnado todo y están ahí, querámoslo o no. Por lo tanto, hay que cambiar de mentalidad y habremos de adaptarnos a los cambios, cosa que nos está costando mucho. El hecho fundamental en el aula ha de ser el aprendizaje del alumno, no que el maestro enseñe. En esa aula, el estudiante es el centro, no el profesor, que estará tutorando el aprendizaje con atención”
El profesor Esteve Zaragoza, como todos los pedagogos investigadores, muestra la misma preocupación: la enseñanza está en una situación de caos porque no sabemos enseñar. Hemos escolarizado al 100% de los niños, lo que es una buena noticia, pero hemos descubierto que lo que se extiende, se devalúa. Hemos escolarizado también a los agresivos, a los de bajo nivel intelectual… a todos, y el profesor, en el aula, no sabe qué hacer; no está preparado para una masificación tan diversa, y tampoco ha habido un esfuerzo legal y económico por parte de la administración para ponerles al día, cosa que sí se planteó hace tiempo en Finlandia. Estas son las voces de algunos especialistas. Y se siguen oyendo otras, puntualizando los núcleos más graves del panorama escolar:
• La escuela de hoy produce desánimo y tedio, y esto es a consecuencia de los procedimientos tradicionales y obsoletos con que el maestro o profesor imparte sus conocimientos, basados generalmente en la memoria. Hoy, lo que el alumno necesita en cuanto a información, lo tiene ya al alcance de la mano con los ordenadores. Se valora y se evalúa por medio de respuestas (concursos en los medios, tests evaluadores de “elija la respuesta” etc.) pero en la escuela actual no se aprende a preguntar, a desarrollar un razonamiento; y la inteligencia no se nutre de respuestas, sino de preguntas.
• El proceso del aprendizaje del niño se conoce bien, pero no se atiende a ello para mejorar su aprendizaje. El niño empieza imitando, luego pasa a imaginar y, al fin, llega al pensamiento racional. El profesor Schank opina que los seres humanos somos expectativas. Los conocimientos se nos suceden unos a otros con regularidad ─los niños saben que después de la leche vienen los juegos, luego una galleta, luego…─. El aprendizaje tiene como característica el entender esta sucesión de hechos lógicos, con regularidad y previsión; pero existe la excepción, y no sólo hay que tenerla en cuenta, sino entenderla y asumirla, porque forma parte de nuestras expectativas. Sin embargo, la enseñanza se plantea para que todo camine con regularidad, siga igual y no se acepten las excepciones que, queramos o no, pertenecen a la vida del hombre. Y no se aceptan porque un sistema tutorial de tal laya, incluyendo las singularidades, presentaría problemas de control. Así que la personalización resulta muy dificultosa.
• Los chicos necesitan alimentar su curiosidad y la alimentan realmente por vía de experiencia. Esa es la novedad. No se aprende de aquello que te cuentan, sino de lo que uno experimenta. Lo que se aprende de memoria, no se asimila de verdad. Este es un concepto que las escuelas actuales aún no tienen claro, aunque ya empieza a haber cierto consenso sobre “learning by doing”, y este aprender haciendo ha de contener elementos de sorpresa, discusión, ser divertido etc. Concepto tan antiguo…
«—Porque no hay ninguna disciplina —dije yo— que deba aprender el hombre libre por medio de la esclavitud. En efecto, si los trabajos corporales no deterioran más el cuerpo por el hecho de haber sido realizados obligadamente, el alma no conserva ningún conocimiento que haya penetrado en ella por la fuerza.
—Cierto —dijo.
—No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo —dije—, para instruir a los niños; que se eduquen jugando y así podrás también conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.» (Platón, La República, 536e – 537a)
• No se trata aún de saber, sino de que adquieran la capacidad de aprender. Hay que educar para que sean capaces de hacer mejor lo que vayan a hacer en su vida, no sólo los Reyes Católicos ─que también─ como un elemento cultural casi aislado. El plan de estudios ha de adaptarse al entorno y a la edad. Si se está preparado, si el alumno sabe lo que significa aprender a aprender, tendría la gran posibilidad de acabar con la miseria del “trabajo fijo”.
• ¿Qué sucede con la nueva tecnología? ¿En qué medida es un instrumento válido, incluso imprescindible? La verdad es que el ordenador es una solución, no la solución. Es la nueva tecnología la que estamos abocados a usar, porque ya forma parte de nuestro modo de vida; pero no debemos caer en el grave error de pasar al mundo de estos nuevos medios los defectos de la enseñanza tradicional. La pantalla no es el mero papel o el libro que hemos estado usando y memorizando desde hace ya siglos. Las nuevas tecnologías son imprescindibles, sí, y muy útiles si se saben usar y se tiene un buen software que de veras ayude al alumno en sus experiencias; hay que tener en cuenta que el ordenador, en sí, no las proporciona.
• Y por último, abogamos por la educación más completa y eficaz que es, sin duda, la humanista. “Todas las facultades humanas – dice Andrés Bello – forman un sistema, en el que no puede haber regularidad y armonía sin el concurso de cada una. No se puede paralizar una sola fibra del alma, sin que todas las otras se enfermen”.
• Clara Inés Stramiello, como otros conocidos pedagogos, yo diría de los últimos tiempos ─María Montesori, Pestalozzi, Postman etc.─ opinan que “hay una necesidad de ofrecer una educación del ser humano en lo humano, y no sólo que se aprenda rápidamente lo que sirve en función de un futuro trabajo”. Es absolutamente fundamental ayudar a los chico para que se desarrollen como personas y que adquieran una formación instrumental necesaria, porque si pensamos en la necesidad de una preparación para la globalización en la que estamos entrando, estarán mejor preparados para sobrevivir y encajar en un abanico más amplio de posibilidades, y es bueno que tengan vastos conocimientos generales, así como la tendencia a profundizar en los problemas, indagando sobre el porqué. Una visión del mundo puramente mercantilista tiende a depreciar la cultura y, de esta manera, negamos a los jóvenes la variedad de saberes que les haga desarrollar su humanidad a través de los testimonios que el hombre ha dejado a lo largo de la historia.
Resumiendo: Entramos en una era en la que se hace necesario replantearse la actitud ante la vida. La tecnología ha modificado incluso nuestras costumbres, y dentro de este círculo que gira vertiginosamente, se encuentra nuestro sistema de enseñanza que se agarra desesperadamente a unos usos y costumbres anclados ya en el pasado. Debe despegar. La memoria en sí misma tendrá que ser sustituida por la experiencia; la tecnología, que invade nuestro espacio vital, habrá de formar parte de nuestra cultura, y se impone el manejo adecuado y el uso razonable de ella. Hay que esforzarse en alcanzar ese cambio de mentalidad que propicie el que nos podamos introducir en el torrente que nos lleva, y desde luego es necesario que surjan nuevos planteamientos razonables para que el nuevo ciudadano se convierta en eso, en nuevo ciudadano, que habrá de pasar, a no tardar, por un ser diverso, completo y preparado para afrontar los nuevos retos: el humanista. Un hombre que habrá de demostrar sus saberes y habilidades, dando de lado al engañoso y fraudulento “currículum vitae”. Sería tan bueno que pudiéramos acabar con la miseria del trabajo fijo, como he dicho más arriba…
Y, no me cabe la menor duda, la agresividad en las aulas, el desamor por el saber, la búsqueda de la diversión alocada etc. tiene sus raíces clavadas en todos estos lodos que hemos ido acumulando: padres, sociedad, instituciones… Tendremos que hacer algo al respecto. Y pronto.

