ATENCÍÓN BIBLIOTECA: LIMPIEZA DE OTOÑO
En otoño toca limpieza de estanterías:los libros salen, se apilan, forman columnas que invaden los espacios por donde se transita, y los habitantes de mi casa se dan a todos los diablos. Pero hay que hacerlo. Los "pececitos", o "tijeretas", o como quiera que familiarmente se les llame suelen, aviesamente, hacer su agosto. Se ve que forman familias con excesiva celeridad que necesitan ser alimentadas, y he observado que, últimamente, tienden a devorar el libro clásico - que para ellos debe de ser simplemente viejo, con papel esponjoso... - y, oigan, no me dejan ni un sólo monólogo de Hamlet entero. Habré de reponer a Lope y a Eurípides, ambos muy esquilmados. Pero es lo de menos; lo de más, he de reconocer, es mi anual reencuentro con los libros extraviados o presumiblemente perdidos, y en el encuentro, mi alegría es doble si es ejemplar de cabecer e insustituible. Me inquieta pensar que no encontraré mis dos tomitos de "El mundo es ancho y ajeno", porque "Los perros hambrientos" ya no apareció el año pasado y lo añoro. Así como las Poesías de Cesar Vallejo: "murió mi eternidad, y estoy velándola"...
No hay nadie en casa, está anocheciendo, es otoño, noche de ánimas... y aunque soy muy escéptica, he encendido una palomilla de aceite en honor a los muertos, como manda la tradición; y yo me encuentro gozosamente con los que me ayudaron a configurar mi historia. Magia, ¿verdad?, me gusta provocarla.
Se me viene como a las manos la historia de Quincas Berro Daguas - "que cada cual cuide de su entierro; lo imposible no existe" Última frase de Quincas, según Quiteria, que estaba a su lado - ¡Dios, que historia tan bravamente divertida! Siempre me recuerda a la introducción de "Tortilla flat". A lo lejos veo los libros de Steinbeck coronando un promontorio, los conozco a simple vista, y a su lado suele avecinarse Dostoyewsky por similitud editorial. Dostoyewsky... mi gran pasión de juventud... y lo cojo por releer algunas frases anotadas de aquel librito menor, "Stepanchicovo y sus habitantes", que entonces tanto me gustó. ¿Resistirá hoy su relectura? Espero que sí. De quien no dudo es del tremendo padre Karamazov y sus diferentes hijos, ni de Raskolnikof y menos aún del príncipe Mischkin, ¡en qué extraño mundo me hizo entrar!
He de darme más prisa, la noche avanza y queda mucho por hacer. Estos viejos fantasmas en una noche así...
¡Qué viejo está "Marco bruto"! Los puñeteros animalillos han entrado en él; en cambio han respetado "El coloquio de los perros", será por su papel ligeramente satinado.
La estantería de los Durrell: "El cuarteto de Alejandría" - otra vez hay mar gruesa, y el viento sopla a ráfagas excitantes... Justine - La ciudad, sólo la ciudad es real. Y aquel mar luminoso de la Grecia que muchos llevamos en la cabeza.
La palomilla parece que se apaga, necesita más aceite.
Otro viejo libro reparado con celo: el Felipe II de L. Pfandl. Otros cinco minutos recordando el claro relato traducido por Cort Grau. Esto me lleva a recordar a mi profesor de historia José María Jover: tomad el libro entre las manos, tocadlo, templad su pulso, ved la edición, el índice que es su contenido, el traductor, si cabe, y entrad en él con la intención de descubrir sus claves, esas cosas os abrirán todo su ser. El paso por la universidad son dos o tres profesores que te enseñan a aprender.
"El extrajero", también curado con celo. Hay que ver cómo me resisto a abandonar a mis heridos compañeros. Buen papel para las polillas esas, ¿cómo es que no lo han tomado por banquete? ¿Remilgos con el existencialismo? Me estoy demorando y la noche avanza. Las rimeras de los libros aún yacen por las vías transitables y en los estantes, sólo unos pocos. ¿Y mi "San Juan" de Brenan? No puede perderse, es la herencia de un amigo que, hoy, espero ande revoloteando por la luz de las palomillas de aceite. Pero, miren, yo tengo dos pequeños libritos de cabecer. Aquí, a mi lado. El uno: "La Nellie, una pequeña yola de crucero, se inclina hacia su ancla..."; el otro: "Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre..." Son pequeños, gastados, de edición barata, pero son los de siempre. Siento cierta reverencia hacia ellos, ¡qué le voy a hacer!. Los tengo en mejor papel, pasta dura y elegante, pero en este caso al menos, quiero los de siempre. Sin perjuicio, Dios me libre, para el inmenso Quijote, o En busca del tiempo perdido, caray, o La montaña mágica siempre a mano. "Si una noche de invierno un viajero..." la sugerencia irresistible de un título. El Tirant lo Blanc de mi padre, o su Ausias Marc, o el Cancionero de Baena... ¡me quedan tantos estantes por limpiar...!
Les confesaré una cosa: con Rulfo y Conrad suelo camuflar un librito, tambien gastado por el uso. Es Guillermo Brown...
Entramos ya en la madrugada. Voy a tenerme que ir a la cama. La noche de las almas también está llegando a su fin y ellas tendrán que volver también a sus anaqueles, cualquiera que sea su dimensión. ¿En el tiempo de Hawking?, ¿en los estratos de la Cima de los Huesos en Atapuerca?, ¿en la cadena de Watson y Crick?, ¿o tal vez en las erizantes historias que la tía Mercedes nos solía contar alrededor de la chimenea?
Una campana toca a primera misa, supongo. Los barrenderos han comenzado su trabajo, las ánimas deben de estar en su camino de regreso a su eternidad, esa que Vallejo está velando... Buenas noches,amigos.
No hay nadie en casa, está anocheciendo, es otoño, noche de ánimas... y aunque soy muy escéptica, he encendido una palomilla de aceite en honor a los muertos, como manda la tradición; y yo me encuentro gozosamente con los que me ayudaron a configurar mi historia. Magia, ¿verdad?, me gusta provocarla.
Se me viene como a las manos la historia de Quincas Berro Daguas - "que cada cual cuide de su entierro; lo imposible no existe" Última frase de Quincas, según Quiteria, que estaba a su lado - ¡Dios, que historia tan bravamente divertida! Siempre me recuerda a la introducción de "Tortilla flat". A lo lejos veo los libros de Steinbeck coronando un promontorio, los conozco a simple vista, y a su lado suele avecinarse Dostoyewsky por similitud editorial. Dostoyewsky... mi gran pasión de juventud... y lo cojo por releer algunas frases anotadas de aquel librito menor, "Stepanchicovo y sus habitantes", que entonces tanto me gustó. ¿Resistirá hoy su relectura? Espero que sí. De quien no dudo es del tremendo padre Karamazov y sus diferentes hijos, ni de Raskolnikof y menos aún del príncipe Mischkin, ¡en qué extraño mundo me hizo entrar!
He de darme más prisa, la noche avanza y queda mucho por hacer. Estos viejos fantasmas en una noche así...
¡Qué viejo está "Marco bruto"! Los puñeteros animalillos han entrado en él; en cambio han respetado "El coloquio de los perros", será por su papel ligeramente satinado.
La estantería de los Durrell: "El cuarteto de Alejandría" - otra vez hay mar gruesa, y el viento sopla a ráfagas excitantes... Justine - La ciudad, sólo la ciudad es real. Y aquel mar luminoso de la Grecia que muchos llevamos en la cabeza.
La palomilla parece que se apaga, necesita más aceite.
Otro viejo libro reparado con celo: el Felipe II de L. Pfandl. Otros cinco minutos recordando el claro relato traducido por Cort Grau. Esto me lleva a recordar a mi profesor de historia José María Jover: tomad el libro entre las manos, tocadlo, templad su pulso, ved la edición, el índice que es su contenido, el traductor, si cabe, y entrad en él con la intención de descubrir sus claves, esas cosas os abrirán todo su ser. El paso por la universidad son dos o tres profesores que te enseñan a aprender.
"El extrajero", también curado con celo. Hay que ver cómo me resisto a abandonar a mis heridos compañeros. Buen papel para las polillas esas, ¿cómo es que no lo han tomado por banquete? ¿Remilgos con el existencialismo? Me estoy demorando y la noche avanza. Las rimeras de los libros aún yacen por las vías transitables y en los estantes, sólo unos pocos. ¿Y mi "San Juan" de Brenan? No puede perderse, es la herencia de un amigo que, hoy, espero ande revoloteando por la luz de las palomillas de aceite. Pero, miren, yo tengo dos pequeños libritos de cabecer. Aquí, a mi lado. El uno: "La Nellie, una pequeña yola de crucero, se inclina hacia su ancla..."; el otro: "Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre..." Son pequeños, gastados, de edición barata, pero son los de siempre. Siento cierta reverencia hacia ellos, ¡qué le voy a hacer!. Los tengo en mejor papel, pasta dura y elegante, pero en este caso al menos, quiero los de siempre. Sin perjuicio, Dios me libre, para el inmenso Quijote, o En busca del tiempo perdido, caray, o La montaña mágica siempre a mano. "Si una noche de invierno un viajero..." la sugerencia irresistible de un título. El Tirant lo Blanc de mi padre, o su Ausias Marc, o el Cancionero de Baena... ¡me quedan tantos estantes por limpiar...!
Les confesaré una cosa: con Rulfo y Conrad suelo camuflar un librito, tambien gastado por el uso. Es Guillermo Brown...
Entramos ya en la madrugada. Voy a tenerme que ir a la cama. La noche de las almas también está llegando a su fin y ellas tendrán que volver también a sus anaqueles, cualquiera que sea su dimensión. ¿En el tiempo de Hawking?, ¿en los estratos de la Cima de los Huesos en Atapuerca?, ¿en la cadena de Watson y Crick?, ¿o tal vez en las erizantes historias que la tía Mercedes nos solía contar alrededor de la chimenea?
Una campana toca a primera misa, supongo. Los barrenderos han comenzado su trabajo, las ánimas deben de estar en su camino de regreso a su eternidad, esa que Vallejo está velando... Buenas noches,amigos.


10 Comments:
Bella noche de Animas "Pardiez"
Ojalá no tengamos que esperar hasta el otoño que viene para que hagas otra limpieza de libros, y nos hagas partícipes de ella, con esta forma de escribir tan bella que tienes.
¿Qué noche, qué bárbaro! Ese Quincas Berro Daguas es el de Los Viejos Marineros, ¿no es cierto? Hace un buen tiempo que leí esa magnífica historia del viejo Jorge Amado. Y todas aquellas novelas del gran Ciro Alegría, los cholos...¡qué miseria!. Y aún sigue. Buena noche de ánimas con tus particulares fantasmas..., me gustó sobremanera. Por mi tierra también las cuentas, alguna vez te diré alguna.
Pasaré cada vez por esta puerta. Me dejó un buen regusto
Esa refencia a Corts Grau, me trae
muy gratos recuerdos de índole personal...
No tuve el privilegio de ir a la Universidad, en mi tiempo las chicas hacíamos "sus labores", ya se entiende que soy mayor obstante me aficioné a la lectura de joven y esto suplió en parte mis carencias culturales .!Como les envidio a ustedes ,tan refinados !
Me encantan las poesías del Sr. Careiro,desafortunadamente las inglesas no acabo de entenderlas mucho de Baudelaire ultima es maravillosa ,
Si ustedes siguen con este blog estoy felizmente rellenando huecos y aprendiendo, no saben cuanto.Pero si se comunicasen mas en nuestra lengua serian mucho mas inteligibles, aunque tal vez esto no les importe demasiado.
Estoy segura, amiga mía, de que no le hace ninguna falta la universidad, imagino que lo habrá suplido con alguna que otra actividad interesante. Por mi parte, suelo usar nuestra lengua, excepto cuando el señor Careiro me provoca. Piense, por otra parte, que andamos dando vueltas al mundo y alguien agradecerá la erudición del señor Careiro. Gracias por pasar y quedarse unos minutos.
Pues, a mí claro que me importa, no sabe como agradezco su comentario. Pero supongo que por una cuestión generacional, usted se siente más cómoda con el francés, yo con el inglés. Si suelo
transcibir los poemas en su lengua
originaria, es porque no los tengo en edición bilingüe y la verdad sería incapaz de asumir el resultado de una traducción personal de los mismos. Mi ignorancia es osada, pero no tanto
como para perpetrar una acción de ese tipo. Ello me recuerda lo que decía un intelectual español de otro a principios de siglo, "es un analfabeto que domina siete idiomas". Me alegra mucho el que le haya gustado el poema de Baudelaire, tomo nota. Y Careiro a secas por favor. Un cordial saludo.
Pero Careiro, es de obligada cortesía el que hable de tí a una tercera persona, a la que no conozco, con corrección. ¿O esas son sólo normas de mi tiempo? ¿Y qué diablos pasa con Göran? Eres un buen interlocutor y aprecio eso de tí. ¿Amigos?
A ver: un comentario personal sobre Pedro Páramo, por favor. Sospecho que es un libro de los tuyos. Pero no te sientas obligado.
Con el bueno de Göran, nada, ironía...Yo en el fondo soy decimonónico....Una reseña genérica que hice el otro día :Muy pocos escritores han logrado la gloria literaria, con apenas un libro, este es el caso de Juan Rulfo, quien salvando las diferencias, recuerda en este aspecto a Salinger y su “Guardián entre el centeno”.
Lo cierto, es que la auténtica renovación de la literatura mejicana y de la iberoamericana en su conjunto, se debe a Juan Rulfo, por los relatos reunidos en “El llano en llamas”(1953), y fundamentalmente a su novela “Pedro Páramo”. En ella se ha obsevado la influencia entre otros de Faulkner, y de diversos escritores rusos y escandinavos. En “Pedro Páramo” se produce una revolución en la utilización del tiempo y en las estructuras narrativas. En la primera parte de la obra, el tiempo es por así decirlo cronológico, en apariencia real; pero el la segunda parte de la novela se observa, que estamos ante un tiempo ya transcurrido, puesto que el protagonista está ya muerto. El pueblo donde se desarrolla la narración, Comala es un lugar a la vez, real e irreal, como lo son los personajes. Comala la ciudad muerta, el lugar donde Juan Preciado, llega en busca de su padre, Pedro Páramo, al que desconoce, cumple de manera magistral como decorado, para el desarrollo de la acción. Descrita como ciudad del pecado, parece un pueblo en medio de ninguna parte, sobre el que hubiera caído una maldición bíblica. Donde sus habitantes a modo de fantasmas, “viven” condicionados por la presencia física y vengativa de Pedro Páramo. A este clima contribuye sin duda, la falta de datos, la dispersión cronológica y el estilo conciso, en cierto modo hermético, de la prosa de Juan Rulfo. La sensación de pesadilla, e irrealidad de la novela, la prioridad del tema mítico de la búsqueda del padre, frente a una revolución fracasada, a la que permanece ajena Comala. Ha motivado el que Carlos Fuentes, haya escrito que esta novela, es la llave de oro, con la que se cierra la novela-documento de la revolución mejicana que de manera magistral, habían abordado con anterioridad, Luis Guzmán y Mariano Azuela.
La huella de este libro, es manifiesta en innumerables escritores, entre los que cabe citar a Onetti, García Márquez, Vargas Llosa o Álvaro Mutis. De esta novela imprescindible dijo Borges: “Pedro Páramo es una de las mejores novelas de lengua hispánica, y aun de la literatura"
"...soy muy escéptica, he encendido una palomilla de aceite en honor a los muertos, como manda la tradición; y yo me encuentro gozosamente con los que me ayudaron a configurar mi historia. Magia, ¿verdad?, me gusta provocarla." Lola me encantan los escépticos/cas que creen en la magia..
Enhorabuena por tan entrañable blog.
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