.AQUÍ SE PUEDE FUMAR …
…
Estoy dándole vueltas a esto del tabaco, ya saben, la nueva ley que prohíbe fumar en todo el universo mundo. Y me alegra lo indecible comprobar que los políticos en activo, a pesar del mareo que tienen con eso del Tripartito, las leyes sobre la maltratada enseñanza, los desvaríos del señor Bush o los delirios de algún que otro señor presidente de ultramar, a pesar de todo eso, digo, tengan tiempo de preocuparse por mi salud de manera tan drástica y firme. Así que, hala, se acabó el fumar en todos aquellos lugares en los que se pueda prohibir, es decir, espacios oficiales tales como ministerios, centros docentes, ayuntamientos, oficinas diversas, a más de bares y restaurantes – sólo los redimidos - y no mencionamos iglesias, catedrales, conventos, basílicas etc. no sé por qué, dado el consumo de incienso, velas y palmatorias que el culto exige, porque humo es, ¿o no? Todo sea por Dios…
Pues bien, al menos con estas drásticas medidas - pienso complacida - evitaremos que la población, insensata como es, muera de cáncer y, de paso, reduciremos gastos hospitalarios que, oigan, suponen un buen pastón. Ya nadie osará enrarecer el ambiente, y cuando al empedernido fumador le atrape la histeria por culpa del maldito síndrome de abstinencia, se le permitirá generosamente salir a la calle durante unos breves minutos a echar un par de caladas y, de paso, recibir una buena bocanada de aire puro que reconforte y revitalice sus vapuleados pulmones
Aire puro… aire puro si no fuera porque a pie de acera una legión de coches, autobuses, camiones y furgonetas expulsan verdaderas ráfagas de monóxido de carbono… si no fuera porque los aparatos de las calefacciones y aires acondicionados atufan el ambiente… si no fuera porque las miles de fábricas, incluso monstruos nucleares, están atascando el cielo, antes azul… Si no fuera… Porque, oigan, no es razonable creer que el temible efecto invernadero haya sido producido por el humo de los cigarrillos que abundantemente parece que fumó Humphrey Bogart a través de sus múltiples películas.
Y hablando de Bogart… Pese a mi airada perorata introductoria, les aseguro que no era mi intención el abrir esta chamuscada caja de Pandora en donde se esconden, también, toda clase de leyes hipócritas. Yo venía precisamente con la idea de levantar el velo de mi melancolía y preguntarme en voz alta, qué hubiese sido del cine primigenio sin aquellas buenas escenas en blanco y negro en donde el humo ponía una bellísima cortina gris que daba al ambiente una carga de misterio, misterio que trascendía de la pantalla, llegando hasta el oscuro patio de butacas en donde “se fraguaban los sueños” en nuestra adolescencia de posguerra. Humphrey Bogard andaba de acá para allá envuelto en su aureola de humo, con un vaso de whisky en la mano que solía beber de un trago, es decir, ¡a lo macho! Y tras él, una Lauren Bacal enfundada en un impecable traje de chaqueta gris y melena rubia inalterable, fumaba también uno de aquellos cigarrillos rubios, las más de las veces al final de una boquilla de marfil finamente labrada. Sin toda esa parafernalia, ¿creen ustedes que fuera creíble el que la flaca hubiese caído rendida a los pies del escuchimizado Bogart? ¿Hubiese la Hayworth seducido a los hombres de la misma manera sin aquella sofisticada boquilla que terminaba en unas sutiles virutas de humo? O la Ava Gardner, o la Veronica Lake… ¡En fin! Y regresando al plano nacional: sin la pipa, ¿qué hubiera sido de Balbín y su Clave, que a buen seguro recuerdan la inmensa mayoría de jubilados que, de peinar, peinan canas? Se nos hubiese escapado, por desgracia, aquel ambiente mágico de los debates calientes al filo de la democracia y la madrugada…Y qué me dicen de Garci, y del incombustible don Santiago Carrillo – que no la palma de un cáncer de pulmón porque su inexistente Dios no quiere, ya ven – y de Hitchkoc y de, al fin, todos esos constreñidos fumadores de hoy que salen a la puerta de sus oficinas a darle dos buenas caladas a un pitillo exento ya de misterio. Hubiese sido todo tan diferente… Y tras la ley del humo, ¿en dónde irá a esconderse la magia en el cine de hoy? ¿En la entrepierna de Sharon Stone?
Aunque a decir verdad, señores, presumo que en esto del fumar o no fumar, la sangre no va a llegar al río. Ustedes también lo han podido percibir, ¿no? Han florecido como hongos en un otoño lluvioso los carteles en restaurantes y bares que dicen: “aquí se permite fumar”; y en esos permisivos lugares van entrando avalanchas de fumadores “suicidas” con una sospechosa sonrisa y, sobre todo, exentos ya de remordimiento porque los demás, los que han estado persistentemente quejándose del humo, tienen la posibilidad de escoger al fin un local limpio de impurezas. Aunque encontrarlo, amigos, me temo que les va a costar un triunfo.
Pero siempre se da, gracias a los cielos, el individuo conciliador que acepta la ley con el talante de un Sócrates, o el espíritu democrático de un legislador de la antigua Grecia. Ahora me refiero exactamente al dueño de un bar de la periferia en donde entré para calmar mi ansia de café en una mediatarde demasiado anodina y a quien, para terminar, quiero poner como estupendo ejemplo. Había puesto en su local aquel ciudadano ecuánime, un letrero bien visible en donde volcó su sabia filosofía. Decía sencillamente esto: “AQUÍ SE PUEDE FUMAR, PERO NO ES OBLIGATORIO”
P.D. Ruego que no se me malinterprete: yo no estoy a favor del tabaco, Dios me libre, porque es cierto que mata, como así también la carne hormonada, el pescado con metales pesados, las verduras transgénicas, las aguas con alto nivel de contaminación, las guerras, el estrés, la carretera… Lo que pasa es que yo creo que las prohibiciones no arreglan casi nada y la educación, sí.
Estoy dándole vueltas a esto del tabaco, ya saben, la nueva ley que prohíbe fumar en todo el universo mundo. Y me alegra lo indecible comprobar que los políticos en activo, a pesar del mareo que tienen con eso del Tripartito, las leyes sobre la maltratada enseñanza, los desvaríos del señor Bush o los delirios de algún que otro señor presidente de ultramar, a pesar de todo eso, digo, tengan tiempo de preocuparse por mi salud de manera tan drástica y firme. Así que, hala, se acabó el fumar en todos aquellos lugares en los que se pueda prohibir, es decir, espacios oficiales tales como ministerios, centros docentes, ayuntamientos, oficinas diversas, a más de bares y restaurantes – sólo los redimidos - y no mencionamos iglesias, catedrales, conventos, basílicas etc. no sé por qué, dado el consumo de incienso, velas y palmatorias que el culto exige, porque humo es, ¿o no? Todo sea por Dios…
Pues bien, al menos con estas drásticas medidas - pienso complacida - evitaremos que la población, insensata como es, muera de cáncer y, de paso, reduciremos gastos hospitalarios que, oigan, suponen un buen pastón. Ya nadie osará enrarecer el ambiente, y cuando al empedernido fumador le atrape la histeria por culpa del maldito síndrome de abstinencia, se le permitirá generosamente salir a la calle durante unos breves minutos a echar un par de caladas y, de paso, recibir una buena bocanada de aire puro que reconforte y revitalice sus vapuleados pulmones
Aire puro… aire puro si no fuera porque a pie de acera una legión de coches, autobuses, camiones y furgonetas expulsan verdaderas ráfagas de monóxido de carbono… si no fuera porque los aparatos de las calefacciones y aires acondicionados atufan el ambiente… si no fuera porque las miles de fábricas, incluso monstruos nucleares, están atascando el cielo, antes azul… Si no fuera… Porque, oigan, no es razonable creer que el temible efecto invernadero haya sido producido por el humo de los cigarrillos que abundantemente parece que fumó Humphrey Bogart a través de sus múltiples películas.
Y hablando de Bogart… Pese a mi airada perorata introductoria, les aseguro que no era mi intención el abrir esta chamuscada caja de Pandora en donde se esconden, también, toda clase de leyes hipócritas. Yo venía precisamente con la idea de levantar el velo de mi melancolía y preguntarme en voz alta, qué hubiese sido del cine primigenio sin aquellas buenas escenas en blanco y negro en donde el humo ponía una bellísima cortina gris que daba al ambiente una carga de misterio, misterio que trascendía de la pantalla, llegando hasta el oscuro patio de butacas en donde “se fraguaban los sueños” en nuestra adolescencia de posguerra. Humphrey Bogard andaba de acá para allá envuelto en su aureola de humo, con un vaso de whisky en la mano que solía beber de un trago, es decir, ¡a lo macho! Y tras él, una Lauren Bacal enfundada en un impecable traje de chaqueta gris y melena rubia inalterable, fumaba también uno de aquellos cigarrillos rubios, las más de las veces al final de una boquilla de marfil finamente labrada. Sin toda esa parafernalia, ¿creen ustedes que fuera creíble el que la flaca hubiese caído rendida a los pies del escuchimizado Bogart? ¿Hubiese la Hayworth seducido a los hombres de la misma manera sin aquella sofisticada boquilla que terminaba en unas sutiles virutas de humo? O la Ava Gardner, o la Veronica Lake… ¡En fin! Y regresando al plano nacional: sin la pipa, ¿qué hubiera sido de Balbín y su Clave, que a buen seguro recuerdan la inmensa mayoría de jubilados que, de peinar, peinan canas? Se nos hubiese escapado, por desgracia, aquel ambiente mágico de los debates calientes al filo de la democracia y la madrugada…Y qué me dicen de Garci, y del incombustible don Santiago Carrillo – que no la palma de un cáncer de pulmón porque su inexistente Dios no quiere, ya ven – y de Hitchkoc y de, al fin, todos esos constreñidos fumadores de hoy que salen a la puerta de sus oficinas a darle dos buenas caladas a un pitillo exento ya de misterio. Hubiese sido todo tan diferente… Y tras la ley del humo, ¿en dónde irá a esconderse la magia en el cine de hoy? ¿En la entrepierna de Sharon Stone?
Aunque a decir verdad, señores, presumo que en esto del fumar o no fumar, la sangre no va a llegar al río. Ustedes también lo han podido percibir, ¿no? Han florecido como hongos en un otoño lluvioso los carteles en restaurantes y bares que dicen: “aquí se permite fumar”; y en esos permisivos lugares van entrando avalanchas de fumadores “suicidas” con una sospechosa sonrisa y, sobre todo, exentos ya de remordimiento porque los demás, los que han estado persistentemente quejándose del humo, tienen la posibilidad de escoger al fin un local limpio de impurezas. Aunque encontrarlo, amigos, me temo que les va a costar un triunfo.
Pero siempre se da, gracias a los cielos, el individuo conciliador que acepta la ley con el talante de un Sócrates, o el espíritu democrático de un legislador de la antigua Grecia. Ahora me refiero exactamente al dueño de un bar de la periferia en donde entré para calmar mi ansia de café en una mediatarde demasiado anodina y a quien, para terminar, quiero poner como estupendo ejemplo. Había puesto en su local aquel ciudadano ecuánime, un letrero bien visible en donde volcó su sabia filosofía. Decía sencillamente esto: “AQUÍ SE PUEDE FUMAR, PERO NO ES OBLIGATORIO”
P.D. Ruego que no se me malinterprete: yo no estoy a favor del tabaco, Dios me libre, porque es cierto que mata, como así también la carne hormonada, el pescado con metales pesados, las verduras transgénicas, las aguas con alto nivel de contaminación, las guerras, el estrés, la carretera… Lo que pasa es que yo creo que las prohibiciones no arreglan casi nada y la educación, sí.


25 Comments:
Careiro... ¿qué diablos ha pasado con tu comentario? Me dispongo a contestarte cuando parece que te arrepientes y lo borras, ¿por qué? Supongo que has sido tú, yo no sé cómo hacerlo. Cobarde más que cobarde...
Tiene más razón que un santo. Estamos rodeados de hipocresía, pero lo que es peor es que no podemos hacer nada, nos sacan las leyes sin pedir permiso, o hacer un referendum como hacen en Suiza por nada. Yo creí que la democracia era otra cosa, francamente.
JAJAJAJAJAJAJAJAJA.
Hay que ver lo bien que se lo pasa el segundo anónimo, eso está bien, la risa es más sana que el tabaco.... Tienes razón Lola, la cobardía me puede, pero es que dicen que el cementerio está lleno
de valientes....
Reproduzco el comentario:"Si te interesa un paralelismo en este caso puntual,luego te lo comento, resulta algo más que esclarecedor. El caso que tratas, que puede parecer anecdótico, es síntoma de algo más serio. El otro día, hice un comentario a un amigo, en el que le reprochaba la falta de precisión conceptual y la vinculación que establecía entre la llamada "nueva derecha" y el odio a la democracia. Él mostraba su satisfacción, por la celebración de una serie de conferencias sobre el particular, y yo, después de explicarle que hacía unos años había tenido ocasión de tratar con Alain de Benoist, consideraba que el
citado ciclo, más que un síntoma de fuerza de la democracia, me parecía una muestra de debilidad, de evidente "democratismo" según la terminología de Julien Freund. A qué se debe esta disgresión, simplemente al hecho preocupante en mi opinión, de que cada vez con más frecuencia, determinados sectores, ya sean políticos, ya sociales, se erigen en paladines de unos valores (reales o supuestos), y los tratan de imponer
con total impunidad. Ahora se prohibe, se margina, en nombre de la democracia, de la salud.... Pero claro, en un país en el que eminentes "intelectuales", no sólo soslayan, la diferencia entre conceptos tan elementales y sustanciales, como son LEGALIDAD y LEGITIMIDAD, sino que los identifican, todo es posible. No está bien visto ser quetzal, por el contrario hay complacencia por el ave enjaulada, todo lo más por paloma, siempre que sea mensajera y no torcaz..."
Bueno, Careiro, quién te dice que esas carcajadas no sean por el comentario del señor-a que gruñe por la democreacia... Y otra cosa más: puede que el cielo esté lleno de valientes, aunque ¿lo de vivir de rodillas...? Pero Careiro, yo no creo que seas un cobarde, mi comentario fue en tono de broma.
Para mí, estas confrontaciones que se tienen con los amigos cuando la ocasión se pone a tiro, como lo tuviste tú, no son más que pulsos. Lo peor es que, a consecuencia de ellos, nos ponemos etiquetas que en la mayoría de los casos no responden a toda la realidad. Estoy segura de que, muchas veces, no estamos tan separados como parece. Pasaba igual con los gestos. Sería bueno que nos sentásemos a exponer nuestras ideas (mejor nuestros deseos) pero el caso es que los pulsos más tristes se suelen dar sobre eminentes tarimas...
¿Quieres que te diga algo que puede sonar a herético o, como mínimo, heterodoxo? Cada vez me desilusionan más las ideologías por muy politico-filosóficas que sean: yo quiero soluciones. Me gustaría que las utopías dejaran de ser hermosos proyectos. Las mujeres somos muy prácticas cuando la felicidad - o la vida -de nuestros hijos está en juego, y solemos considerar hijos a todos los niños del mundo. Por eso tengo la sospecha de que ciertas teorías sobre antiguos pueblos - Creta, por ejemplo - en que gobernaban las mujeres sean ciertas. No había murallas, ni armas y desconocían la guerra... Ya sabes lo que sucedió con la venida de los pueblos indoeuropeos, guerreros ellos. Algún día hablaremos de ello.
No me gustan, tampoco, esos que se erigen en paladines de valores que tratan de imponer...¡imponer! Ya conoces mi insistencia en que la prohibición no convence, pero la educación, sí. Y si convence, responsabiliza (las leyes, por si los principios fallan) Es la manera de que no exista el temor a dejar la puerta de la jaula abierta. Tú, parece, aún esperas algo de los intelectuales; yo, en cambio, deseo que en algún siglo de estos, el pueblo "entre en razón", de verdad, y haga saber que "el poder no está en mandar, sino en ser obedecido" Alguien lo dijo.
¡Uf! nada es facil ni sencillo. Pero es bueno que la gente discuta con serenidad. Me gustaría que, si alguna vez somos discrepantes, no llegáramos nunca a ser enemigos. No es lo mismo. Como no lo es tampoco legalidad que legitimidad.
Supongo que tendré discrepante. Pues, hala.
Creo que me pasé de compacta. Sucede cuando no se tiene tanto espacio-tiempo como se necesita.
Hasta luego.
Con relación al término utopía, te
dejo un breve apunte de asu vez, una breve reseña de "1984": "La novela de Huxley, marca una cesura insalvable, en relación a los más conocidos libros, que a modo de diacronía habían abordado el tema de la utopía. En efecto, si observamos obras precedentes, como Utopía de Tomás Moro, La nueva Atlántida de Bacon, La ciudad del sol de Campanella, o la obra de los socialistas utópicos, comprobamos como el optimismo anejo a este concepto, se torna pesadilla. Concepción que predominará a partir de este momento, y que de modo magistral reflejará su compatriota, Orwell en 1984 (1949)". Tal vez tenga que
ver con el desencanto(Panero?), que
el innegable progreso técnico, ha causado al no ir acompañado en otros campos, te dejo un breve y bastante simplista comentario
que le hice a otro amigo: "En mi opinión el mundo en el que vivimos, ha mitificado el progreso,
que como acertadamente indica Fernández-Carvajal, quizá sea el mito "radical" en cuanto es el origen de otros mitos, como la libertad y la democracia. La esencia de este mito consiste en la
creencia de un desarrollo de la historia de la humanidad, en un sentido de perfección creciente, y
todo regreso consecuentemente, es o
bien aparente, o bien condición necesaria para un progreso mayor. Ortega habla del paso hacia atrás que da el torero cuando concluye triunfalmente la faena en la suerte de matar.
Esta visión lineal de la historia
generalmente aceptada, "consagrada"
por Toynbee en su "Estudio de la Historia", tiene su origen en el economista francés Robert de Turgot
en 1750, que fue impulsada por la Ilustración, quizá tenga uno de sus
máximos exponentes en el Marqués de Condorcet, y su obra "Bosquejo de un cuadro histórico de los progresos del espíritu humano"
(1793). Si bien en ocasiones esta
visión ha sido cuestionada por la propia realidad: las dos G.M., el crack bursátil del 1929, la crisis
del petróleo de 1973 etc, y por grandes historiadores, que frente a la visión unidireccional, contrapusieron una concepción cíclica (hoy considerada como superada, mayoritariamente por
la historografía moderna) de la historia: Von Ranke, Burckhardt, Spengler con su "Decadencia de Occidente" .... La concepción lineal de la Historia ha prevalecido, y con la misma la
mitificación del progreso. Lo cual
merece alguna consideración
crítica:
1ª- los hechos, en conjunto,
parecen haber desmentido la creencia, "todo lo que se perfecciona por progreso, perece también por progreso", afirmaba Pascal.
2ª- que tal vez, sin dicha fe no se
hubieran producido los asombrosos
avances sectoriales científicos y técnicos.
3ª- casi todo avance tiene aspectos positivos, pero a su vez también negativos.
4ª- dicha creencia nos lleva a minusvalorar, cuando no a despreciar el pasado.
5ª- que el progreso en cuanto a fe,
otorga al hombre una cierta sensación de seguridad, que debería
alcanzar gracias al pensamiento;"el
pensamiento es nuestra dignidad" (Pascal).
6ª- la valoración de todo avance como benéfico, nos hace perder el sentido de que todo en la vida debe
tener su propia dimensión y límites... "
Un abrazo Lola.
Bueno, Careiro, hoy tengo marabunta en casa y no te puedo contestar deprisa porque serás joven, pero intenso, maldito. Todo eso necesita una relectura y la haré al filo de la media noche, por lo menos. Pero la haré. Si se pusiera a llover...
Que conste que la crítica es a la mitificación de los conceptos. ¡¡¡Disfruta de la marabunta!!!
Se me ha ido el santo al cielo, es lo mínimo, después de un día con la Brigada Ligera. Así que las utopías me parecen árboles frondosos bajo los que descansar. ¿Me permites que deje a Tomás Moro para otro día? Pero me gustó tu comentario y, como otras veces, mis lecturas y preocupaciones jóvenes aparecen impulsadas por tus citas, poemas - siempre que no estén en alemán - y eso me rejuvenece. Tenemos pendiente el tránsito - especialmente el tránsito - y muerte de Shinji. Puede que fuera así, y viera lo que el autor explica y como lo explica. Pero no tenemos experiencias de primera mano. Me interesa ese aspecto, me subyuga. ¿Cómo se muere? Bueno, no me hagas demasiado caso. Es muy tarde y estoy cansada. Hasta mañana.
Hola Lola, mi hija ha puesto eso de usuario anónimo, pero me llamo Aurora y soy sólo un poco mayor que tú, lo sé porque lo he visto donde está tu foto. Verás, mis hijos me han regalado un ordenador portátil, creo que se llama, y quieren que aprenda y lo use porque creen que me hará bien. Evitará que pierda la memoria y envejezca aún más rápidamente. Me da mucha pena pensar en eso. Teclear no me cuesta, porque he usado la máquina de escribir ayudando a mi padre con sus trabajos, él escribió muchos libros. Mi hija, que está detrás de mi, dice que no dé muchos datos porque esto no funciona así, aquí se dan opiniones y uno no cuenta su vida. No es como en las cartas. Bueno. Yo tambien tengo opiniones, no como las de ese chico, Careiro, que es joven ¿no? y hay que ver lo que sabe. Francamente, no lo entiendo, pero no es culpa suya sino mía. ¿Es gallego?, lo parece por el apellido. Me suena todo lo que dice, por mi padre y sus amigos, y todo lo que le ayudaba con la máquina, y tambien por lo que he leido. Mi hija me pide que acabe porque les voy a aburrir, pero este comentario, como se llama esto, ha sido de presentación. Lola, dime si encajo en todo esto, con sinceridad, porque también veo de todo. ´Escribiré, me cuesta, pero creo que me va a ir bien. Hasta pronto, Aurora.
Me alegra saber que has salido indemne de la carga de la celebérrima Brigada Ligera.... En cuanto a la muerte, restringiré el comentario a la de Shinji, porque creo que tiene interés algún aspecto de la misma. En mi opinión ante la dicotomía que los hechos le ofrecen, entre lealtad y amistad, opta por la única solución válida ante la contraposición que se le plantea, en términos de aporía, dada su mentalidad, es la del HONOR, lo que le permite no renunciar a ninguno de los antedichos valores. Escribe Jünger en un pasaje del “Nudo gordiano” (1953): “(...) Ese mismo espanto se apoderará de todo el que respete en el ser humano un núcleo de libertad contra el que no está permitido atentar de ninguna manera. Las cosas que ocurren en ese núcleo y a partir de ese núcleo deberían proceder únicamente de una voluntad libre. Si no es así, dejan de tener valor, se convierten en una vergüenza; son como un servicio amoroso forzado. En los sitios donde ese núcleo es violado se expanden remolinos de aniquilación.
Es algo que encuentra una expresión bien visible también en lo siguiente: al ser humano hay que dejarle en toda circunstancia una salida. Ninguna orden debería equivaler a una sentencia de muerte y ninguna obediencia debería equivaler al suicidio, si no se quiere que dejen de tener sentido tanto la orden como la obediencia”.
En otro momento del ensayo, en una reflexión aparentemente inconexa con la anterior, aborda lo que para mí, es una bella semblanza del honor: “Este puede ser el lugar adecuado para mencionar un recuerdo que me ha quedado de mi temprana lectura de los diarios de Marbot. Era la tarde de la batalla de los Tres Emperadores, librada en Austerlitz el 2 de diciembre de 1805, en la que Napoleón obtuvo una brillante victoria sobre la coalición de los rusos y de los austriacos. Acabados los combates, el emperador francés recorría a caballo con su séquito el campo de batalla. Acabados los combates, el emperador francés recorría a caballo con su séquito el campo de batalla. También Marbot lo acompañaba.
Los regimientos rusos habían emprendido la retirada caminando sobre los lagos helados, tan numerosos en aquella región. Napoleón ordenó disparar contra el hielo, que se resquebrajó. Eso causó muchos muertos. Los rusos calcularon sus bajas en veintiún mil hombres.
Cuando los jinetes cabalgaban junto a la orilla de uno de los lagos vieron a un suboficial ruso a la deriva sobre un témpano de hielo; un proyectil le había dejado paralizada una pierna. Se encontraba casi congelado, pegado al hielo; la puesta del Sol representaría su muerte. Cuando aquel suboficial ruso divisó junto a la orilla al emperador francés en medio de su brillante séquito, alzó la voz y le pidió auxilio.
Napoleón ordenó entonces a Bertrand que se ocupase de salvar a aquel desventurado. Inmediatamente dos oficiales de su Estado Mayor, entre ellos Marbot, se quitaron el uniforme y se lanzaron al agua; ya se había formado en la orilla una nueva y delgada capa de hielo, que les hizo cortes en la piel. Casi congelados, llegaron al sitio donde se encontraba el herido y lo sacaron a tierra. El suboficial ruso se recuperó de sus heridas en un hospital de campaña, mientras que uno de sus dos salvadores franceses murió a consecuencia de los esfuerzos que realizar para sacarlo del lago helado. A partir de entonces aquel ruso ya no quiso servir más que a las órdenes de Napoleón; ingresó en los Lanceros de la Guardia. En las revistas el emperador le dirigía la palabra.
Esta anécdota es más que un mero episodio marginal en una batalla decisiva. El imperator, que poco antes había dispuesto de la vida y la muerte de decenas de miles de personas, no hace oídos sordos a las súplicas de un soldado herido. El mismo poder que antes había causado tantos efectos mortales otorga ahora la vida al enemigo inerme. A su grandeza le repugna dejar morir en su entorno a un hombre indefenso.
Estamos rozando aquí un misterio del poder, un misterio que aparece como nimbo. Al ver esa aura el hombre sencillo comprende que la gracia es la contraseña de la grandeza, su elemento noble. Sigue de manera inquebrantable a esa contraseña, que lo lleva más allá de sí mismo, y por ello ese hombre cede partes de su libertad mayores que las que ninguna coacción podría obtener de él. En el caso que hemos citado se añade un eros que brota de la libertad interior....”.
El caso de Shenji es distinto, en ningún caso en su decisión media orden alguna, como el caso que Jünger analiza en primer lugar. Si acaso, observamos la libertad interior del segundo. Pero si cabe, el mérito es mayor en la medida en que aquí no opera el eros, sino más bien la fuerza “vectorial” de la amistad en sentido contrario. No es nobleza lo que percibe, sino que se sintió “profundamente perturbado al saber que sus colegas más cercanos estaban en connivencia con los amotinados, e indignado ante la inminente perspectiva del ataque de tropas imperiales contra tropas imperiales(...). La nota de despedida del teniente consistía en una sola frase. “Vivan las Fuerzas Imperiales”(...)”.
Si ubicamos a Shenji en sus correspondientes coordenadas, espacial y temporal, entre las cuestiones que me planteo, es la de en qué medida, en este caso, el honor no ya condiciona, sino anula la libertad, claro que en los tiempos que corren el honor...
Mmm. Algunos comentarios requieren más espacio que el que da la pantalla de un ordenador. A ver si la hija de Aurora te va a reprochar a tí Careiro, por escribir tanto....
Por cierto, no le has contestado a Aurora. Te pone por las nubes y pregunta si eres Gallego por el nombre. Yo diría que no, pues los gallegos que yo conozco hablan mas bien poco, pero ¿quién sabe? ;~)
Esperaba, que lo hiciera Lola,que debe estar recuperándose de la jornada de ayer, es a ella a quien se dirige. Además, donde hay capitán, no manda marinero, y yo aquí soy un "okupa".
A Aurora qué le voy a decir, GRACIAS!!! Y ¡bienvenida a bordo!, creo que su hija ha tenido una magnífica idea al regalarle el ordenador, pero que se equivoca en su observación. A mí, el comentario
de Aurora no es que me haya aburrido, me ha encantado y algo más .... Vamos a ver si su hija puede con ella y conmigo.
Julia, la excepción confirma la regla y además yo no hablo mucho, escribo mucho...:)
Primero: Aurora, bienvenida. Soy Lola. Mira la que has armado sólo con asomar la cabeza. Me alegra mucho el que hayas tomado la determinación de no quedarte atrás, creo que tienes un montón de cosas que decir y que no te asuste el aparato, no ha mucho yo creía que tocando una tecla que no era, explotaba todo, y mis hijos me empujaron a ello también. Escribe cuanto quieras, lo que quieras, lo que te libere... O no lo hagas, siéntete comoda. Acabarás entendiendo a Careiro, que no sabemos si es gallego o no, usa un pseudónimo como todo el mundo, menos yo, que suelo torear por naturales. Te esperamos, Aurora, seas bienvenida.
Segundo: Bien Careiro. Te has marcado un comentario de diez, éste sí que no se me escapa esta noche.
Bien por ese comentario a Aurora. Yo no soy capitán de nada, aquí jugamos todos a encestar, solo que yo pongo la canasta. Y tú no eres ningún okupa, en muchos casos el "alma mater", cosa que me encanta.
Me he repuesto de la Brigada, no sabes cómo soy de dura de pelar, lo único que no me responden son los huesos y a esos no suelo hacerles demasiado caso... ¡Hasta luegoooo!
A ver si sé transcribir lo que quiero, Careiro. El tema del honor enseguida se percibe y tú y tu Jünger lo explicais muy bien. La disquisición sobre la libertad coaccionada tal vez por el honor, y aparentemente contradictoria - en el caso del soldado sobre la nieve - muy ajustada. Pero el tema que nos ocupa es el de Shinji y aqúí, en principio, las cosas parecen más claras: el suicidio es una cuestión de honor. El teniente Shinji elige libremente ese camino y se prepara con determinación a llevar a cabo lo que debe hacer. El ritual de la preparación y despedida de la vida es una pieza maestra: dos personas jóvenes van a morir porque así lo exige un código que da sentido a sus vidas. El teniente desea que este episodio último sea meticulosamente perfecto, y mientras sucede dicha preparación - ya recurro al texto y releo con mucha atención - me parece percibir un ligero cambio de las normas hacia las que se dirige todo el ritual. Mira esta frase: "Un coche frenó y pudo escuchar el chirrido de las ruedas (...) al percibir estos ruidos Shinji pensó que aquella casa se elevaba como una isla solitaria en el océano de una sociedad ocupada incansablemente en los mismos asuntos de siempre, A su alrededor se extendía desordenadamente el país por el cual estaba sufriendo y a punto de dar la vida. No sabía ni le importaba si aquella gran nación reconocería su sacrificio. En su campo de batalla no existía la gloria. Era la trinchera del espíritu"
Desde que Shinji se asesta el primer golpe, pasa a un estado de percepción que Mishima transcribe casi con éxtasis. Los acontecimientos pasan con fria precisión, como en el más estricto presente. Y dentro de ese presente él se escucha, se vigila, contempla su "obra", el tránsito hacia la muerte. Y el teniente exclama dentro de su dolor:"¿Es esto el seppuku?"
He leido de nuevo todo este cruento pasaje y me ha parecido ver a un hombre luchando por ser digno de entrar en el misterio ¿del honor?, ¿de la muerte?
"(Reiko)´había percibido algo inexplicable en la fisonomía agonizante de su marido. Algo nuevo. Le sería dado, pues, resolver el enigma. Reiko sintió que, por fin, tambien podría participar de la verdadera y amarga dulzura del gran principio moral en que había creido el teniente." que tú situas en el honor, yo también, si se trata de su mujer, y yo no estoy muy segura, si veo el rostro de Shinji. A medida que voy leyendo, parece que se aleja la razón histórica y parece tambien que el autor nos sumerge en algún estrato impalpable que tiene que ver con el misterio de la propia muerte. ¿Hay ese cambio en el relato?, ¿tuvo intenciòn de plasmarlo sutilmente el autor? Me desagrada entender a medias.
Espero que deseches toda intencionalidad religiosa por mi parte en ese cambio que detecto.
Nos van a matar, Careiro.
Soy otra vez Aurora. Os prometo no escribir todos los días, pero creo que hoy os lo debo porque habéis sido muy amables. En casa también se ha armado un buen revuelo, mis nietos me dicen que me he hecho "astronauta". Lo que pasa es que están acostumbrados a verme en al cocina con Asun, o con mis amigas "las momias", o meciéndome en la mecedora con cara deprimida y esto de estar manejando un aparato de éstos les resulta raro y se ríen, menos Asun que está asustada. Asun es la mujer que tenemos en casa de casi toda la vida (no me gusta la palabra "criada", porque aunque ella no se deja, es como de la familia. Lo que más le gusta es ponerse un uniforme que tiene cuando vienen invitados y hacer de mayordomo inglés, parece un alabardero) Ahora la tengo detrás mirando cómo escribo, pero no lee, porque apenas sabe, por más que la hemos empujado. Le digo que hablo de ella y me pide que diga que es de Toledo. Ya ves.
Todo el día de ayer estuve pensando en vosotros. Para mí es como una película, y se me están olvidando las tristezas, al menos en los ratos en que no las tengo en la cabeza. Leí el comentario que haceis, Lola, tú y el joven Careiro, no entiendo mucho pero sí me quedó una cosa que me ha puesto triste, se refiere a la palabra "tránsito". La usaba mi marido durante todo el tiempo que durò su enfermedad, y escribía en un libro cosas que tenían que ver con eso. Guardo ese libro y lo leeré cuando crea que no se me va a romper nada por dentro. Pero no quiero decir nada que os entristezca.
Creo que me he pasado escribiendo sin fuste. ¿Suele escribir Julia?Me encanta. No sé lo que dirán mis hijos en cuanto lean esto, pero me da igual, a ver si no puedo hacer lo que me da la gana, como han hecho ellos durante toda su vida. Me voy ,Lola, o me echaréis. Estoy contenta.
¡¡Menudo comentario, qué barbaridad!! Intentaré hacer alguna observación,aún abrumado por el cmismo. Dices:"La disquisición sobre la libertad coaccionada tal vez por el honor, y aparentemente contradictoria - en el caso del soldado sobre la nieve - muy ajustada. Pero el tema que nos ocupa es el de Shinji y aqúí, en principio, las cosas parecen más claras: el suicidio es una cuestión de honor. El teniente Shinji elige libremente ese camino y se prepara con determinación a llevar a cabo lo que debe hacer. El ritual de la preparación y despedida de la vida es una pieza maestra". Dudo tu primera afirmación, en el caso que relata Jünger, el honor y la grandeza la muestra Napoleón, el soldado ruso condicionado por ello le corresponde. No creo que en el caso de Shinji, las cosas estén más
claras, es más dudo por completo el que actúe libremente. Todo lo contrario, pienso que aquí el honor
anula la libertad. Hablas del tránsito de Shinji, yo opino que lo que en realidad hay en la narración, no sólo en el protagonista es predeterminación.
Indudablemente, Shinji es la representación del propio Mishima.
A este respecto son interesantes algunas manifestaciones y vivencias del propio autor.Uno de sus libros de cabecera fue el "Hagakure" 1710, en el que encontamos afirmaciones de este tenor:"He descubierto -dice Josho-
que la vía del bushido es morir; que entre la vida y la muerte "debemos escoger" esta segunda; que ante una situación de crisis y entre dos caminos nos decantaremos por aquél el que se muera más deprisa; que nunca la muerte es vana; que para ser un samurái perfecto es necesario prepararse para la muerte mañana y tarde, durante todo el día; iniciar
cada amanecer meditando tranquilamente, pensando en el último momento e imaginando las diferentes formas de morir, absoluta lealtad hacia muerte; uno debe tener la clarividencia de lo que va a ocurrir. Y lo que nos va a ocurrir tarde o temprano, es la muerte. De ahí que resulte absurdo aferrarnos a la vida pues la perderemos(...). EL AMOR Y LA MUERTE SE PARECEN, YA QUE EN AMBAS
DIMENSIONES SIEMPRE PREVALECE LA DISPOSICIÓN A LA ENTREGA ABSOLUTA, NO PERMITIENDO ESA ACTITUD QUE EL EGOÍSMO PRENDA NI PROSPERE. SÓLO EN EL AMOR Y EN LA MUERTE SE ESFUMA LA DIALÉCTICA, QUE ES EL ORIGEN DE LA DIVISIÓN DEL MUNDO. Quien se apresta a ganar la vida en seguida nota que al lado del principio que se afirma brota el que lo niega, ya que en la vida hay una pugna innegable por el poder, a veces sorda, a veces manifiesta; y de ahí nace el antagonismo, el conflicto y la exclusión. En cambio, si vivimos la vida aprendiendo en ella a amar y a morir, percibimos CÓMO POR EL AMOR Y LA MUERTE SE SUPERAN LOS CONTRARIOS, NO POR SU NEGACIÓN SINO
POR SU OPINIÓN, POR LA COINCIDENCIA DE LOS OPUESTOS;(...)DE TODOS MODOS AMAR Y MORIR ES LO MISMO".
En las palabras en mayúscula, se encuentran en mi opinión tanto las claves del relato, como de la propia trayectoria vital de Mishima. Al respecto dice:"Fue el libro de mi juventud solitaria(...), lo leía desde los veinte años (...), es el único que permanece en mí"(Hagakure Nyumon), y más tarde en "Las vacaciones de un escritor" (1950):"Siempre estaba
al lado de mi escritorio","El Hagakure es la matriz de mi literatura". Y yo me atrevo a decir de su vida y propia muerte.
Apuntas otro interesante pasaje:""Un coche frenó y pudo escuchar el chirrido de las ruedas (...) al percibir estos ruidos Shinji pensó que aquella casa se elevaba como una isla solitaria en el océano de una sociedad ocupada incansablemente en los mismos asuntos de siempre, A su alrededor se extendía desordenadamente el país por el cual estaba sufriendo y a punto de dar la vida. No sabía ni le importaba si aquella gran nación reconocería su sacrificio. En su campo de batalla no existía la gloria. Era la trinchera del espíritu". No deja Mishima en esto,
lugar a la duda, el breve texto que
deja Shinji, muestra su descontexto
con el Japón moderno, la gran nación a la que se refiere, anterior a la II G.M., se torna pasado y en cierto modo pasado olvidado. Una velada crítica a la revolución Meiji, y añoranza por la era Tokugawa.
Pero es que la frialdad y meticulosidad con la que Shinji prepara su "obra", palidece con la realidad que minuciosamente, meses sino años, había planificado su suicidio, finalmenta consumado el 25 de noviembre de 1970. De hecho, él personalmente entregó a su editor el último capítulo de su preciada tetralogía "El mar de la fertilidad"...
Con relación a Reiko, planteas una cuestión realmente interesante. Pienso que la respuesta está en las
palabras en mayúscula antedichas, pero quizá sea una metáfora de la propia muerte. Pero es que como ha
apuntado algún autor Mishima ama y muere no por un ideal ajeno, sino porque está enamorado del amor y de
la muerte, Reiko por tanto vendría a ser la representación de ambos.
Es indudable el empleo de metáforas
en la exquisita y sutil prosa de Mishima. Dice el propio escritor en
el proemio a su escrito "Introducción a la filosofía de la acción": "Este libro puede considerarse como una de mis obras más sencillas. No se trata de un ensayo en el verdadero
sentido de la palabra. Pero, a menudo, el hecho de de expresarnos
en un tono leve revela con mayor profundidad nuestras intenciones más auténticas. Un lector atento hallará en este escrito (aún más que en mis novelas y relatos) el eco de mis experiencias, de mis anhelos, de mis angustias, de mis pasiones, de mis presagios. Y tal vez un día comprenda mis metáforas y diga ¡ah, era esto lo que quería decir". En fin, Lola tú no has necesitado leer este texto para entender el significado de sus metáforas, algo que a mí no me ha sorprendido lo más mínimo, eres mucho más que una lectora atenta...
En otro momento, si te parece, podemos abordar el componente religioso en Mishima.
y sí Lola creo que nos van a matar.
Aurora, yo también estoy muy contento por su comentario.
Un abrazo.
Aurora, acabo de llegar y he visto tu ventana abierta, cosa que me alegra mucho. Tienes mucha soltura escribiendo, lo que hace que tu comunicación nos llegue con simpatía. Fïjate, has cautivado a Careiro que, generalmente no se deja... Describes tu entorno de manera que nos ayuda a conocerte enseguida, yo parece que te veo tal y como tú describes tu actividad en tu casa. Pero también me ha llegado tu tristeza y creo que debes exteriorizarla cuando te dé la gana. Y tu frase final me ha puesto contenta a mí también. Dile a Asun que, a estas horas, Toledo ya sabe que existe. Un abrazo, Aurora, te esperamos.
Luego te contesto, joven Careiro.
Voy a ser breve, muy breve, te lo prometo. Es precioso tu torrencial comentario. Yo sólo voy a hacer una puntualización y un comentario muy simple: El honor y la grandeza claro que la muestra Napoleón; menciono al soldado sólo por situar la anécdota.
Transcribes en varias ocasiones que Mishima estaba enamorado del amor y de la muerte, creo que es ese el núcleo de la cuestión vital. Ahora te sugiero que releas el "Prohibir el riesgo" de hace unas semanas. Ese fue el momento de esta discusión porque no era más que eso, y traté de decirlo sobre las líneas, no entre ellas. Es una constante del ser humano, un sentimiento.
Creo que nace con nuestras entrañas.
Careiro, o cambiamos o nos espera la hoguera de tu Juana de Arco. Y también la de Mishima. ¿Nos lanzamos a la hoguera?
Me encanta Aurora. ¿No te parece que es una persona muy singular?
Muchas gracias por tu comentario, sólo unas someras observaciones:
1- Lo de la puntualización sobre Napoleón era una pequeña e inocente provocación....
2- En tu post, hice un comentario que borré de inmediato en el que nombraba a Mishima entre otros y preguntaba si no habían ido demasiado de veras..., pero algo evidente para ti, asumir el riesgo,
buscar el riesgo, es una cuestión y otra bien diferente, lo de Mishima. Es distinto buscar y vivir
en el filo de la navaja, que clavársela con intención mortal en las propias entrañas...
3- ¿la hoguera?, pensaba que estábamos hace tiempo en ella, ese olor tan característico...
4- Aunque es una pregunta retórica,
Aurora me parece algo más que una persona singular, vamos que conformamos una tripulación de astronautas que ríete de la tripulación del Apolo XI.
Un abrazo o mejor, abrazos.
Ha muerto José María Jover, la radio lo ha dicho pronto esta
mañana. Después de una larga enfermedad... Cuánto tiempo ha pasado, querido profesor.
"Todos, absolutamente todos, tienen el deber de hacer el esfuerzo necesario como para conseguir uno de los tres primeros puestos". Cosas como estas y una Revolución Industrial que vivimos apasionadamente, de tal modo que lamentábamos el "señor, la hora" del bedel, casi fue suficiente; una actitud que no ha podido pasar de moda... Por eso, que no es poco, deseo ahora darle la enhorabuena" Dije yo
"Cuando se llega en la propia vida a determinadas cotas cronológicas, tiende uno a plantearse críticamente el balance de su propia vida, del tiempo de que ha dispuesto y del empleo que ha hecho de él...". Dijo él.
"Por eso, que no es poco, deseo ahora darle la enhorabuena. Si yo fuera usted, estaría satisfecho". Dije yo.
"Gracias por su recuerdo, por su ehnorabuena y por la eficaz y honda invitación a la paz que encontré en sus palabras: Si yo fuera usted, estaría satisfecho"
Con los años, comprendí lo que era la universidad: algún profesor - no demasiados - capaces de abrir ventanas y establecer metas ambiciosas...
Ha doblado otra etapa. Pero quedan sus libros, y quedamos algunos de sus alumnos, y nuestros hijos, y los hijos de éstos. Al menos, quiero dejar aquí la constancia de mi recuerdo. Sé que no es nada, pero es cuanto puedo hacer. Adios...
Mort à jamais ? Qui peut le dire ?
Marcel Proust
( La prisonnière)
Sólo unas frases... Sí, ha muerto José María Jover, y me duele tanto como a tí, María Dolores, quienquiera que seas. Le conocí. Era amigo de algunos de casa y venía... ¡Qué hombre tan especial! Me uno a su recuerdo. Se van, nos vamos, ¿por qué la vida tendrá esa ley?
Me alegra el que, en algún lugar de la red, se recuerde a un historiador tan lúcido y entregado como el pprofesor Jover. Yo también fui alumno suyo hace ya tiempo, pero no he olvidado la estructura que dio a mi formación. Gracias por hacerlo. Veo que no todo es vulgaridad si no basura.
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