lunes, octubre 02, 2006

A VUELTAS CON LAS PALABRAS...

Es evidente que también las palabras, esas maravillosas piezas de un mosaico que nos permite componer y transmitir las ideas, están sometidas a un ciclo vital y a unas peripecias semejantes a las de nosotros los humanos. Nacen, crecen, se ponen de moda y, al final, van entrando en su particular cementerio donde, sobre una estela de viento, se les coloca la palabra "arcaicas". Y quedan enlosando los libros de nuestros clásicos para ya sólo dar testimonio de alguna costumbre, de algún pensamiento que, superado, también se extinguió. Pero fíjense: tal y como sucede en la sociedad de los hombres, algunas alcanzan mayor fortuna porque pertenezcan a la aristocracia - "blasón", "alcurnia", "dosel" - otras se acomodan bien entre la clase media - "billete", "apartamento", "confort" - por poner algunos ejemplos, y no falta el grupo tribal de las barriobajeras entre las que se encuentran las parias, las innombrables, y de las cuales mejor será no hacer muestreo.
Es sorprendente, ahora que lo pienso, cómo se parecen ellas a nosotros, los también mortales, porque hay vocablos que son rápidamente encumbrados, otros que caen en aras de una acción o costumbre que desaparece, o del demasiado uso y abuso que provoca su desgaste y desprestigio; por ejemplo "credibilidad", hoy completamente vacía de su contenido, ¿no les parece? Otras, como insinué antes, mueren porque desapareció la acción a la cual daban sustento, y es a una de esa especie a la que quiero aludir, una voz que cayó acribillada bajo el fuego cruzado de teléfonos, telégrafos, aviones, prisas... y acabó definitivamente a manos de artefactos con nombre de robot como faxs, e-mail... Me estoy refiriendo al ya inerte verbo CARTEARSE.
Era, convengan conmigo los que la disfrutaron, una palabra encantadora que tenía el don de mantener viva la amistad, el vínculo familiar hasta la tercera generación, el recuerdo de los emigrantes, de los indianos, y permitía a los intelectuales elevarla a la categoría de obra maestra con el estirado nombre decimonónico de "epístolas".
Resultaba entrañable, caray, saber que tía Clotilde estaba mejorcilla de la vesícula, que Purita se había puesto en relaciones con un viajante de Sabadell con bastante porvenir o que Santiago, el hijo menor de la tía Engracia, se había metido a cura con la frenética desaprobación del padre, que era librepensador. No había en aquellas misivas urgencia alguna, ni se trataban asuntos importantes, simplemente uno se carteaba estableciendo una relación coloquial con amigos y parentela sin demasiado calado tal vez, pero con aquel aroma humano encantador.
Pues todo eso es lo que se ha perdido con ella, Dios la tenga en su gloria. El cartero ya no es el mago que repartía sorpresa cargado, como Papá Noel, con su saca de sobres desiguales; hoy se ha convertido en el correveidile de los bancos, propaganda inútil y poco más. Las pocas cartas personales se pierden en melancólica soledad entre tantos sobres clónicos. La vesícula de tia Clotilde carece de cómplices, Purita vive su noviazgo en el más puro de los ostracismos - si fuera que aún existiesen - y en cierto modo todos nos estamos convirtiendo en islas corroídas por el olvido.
Tal vez por eso, cuando uno se sienta a descansar adormecido por la voz de un presentador que nos informa de algún nuevo desastre, suele aparecernos por la memoria el recuerdo de algún amigo. Y se nos hace inevitable la pregunta...¿qué habrá sido de él? En nuestra casi imposible duermevela recordamos que nos debe carta. Aunque hoy ya, deber, deber... sólo se debe dinero, o deudas también hasta la tercera generación.

P.D. Miren, reconozco que esta vorágine de hoy también me empieza a gustar, pero es... es otra cosa.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Brillante.

11:24 AM  
Blogger careiro said...

No deja usted de sorprenderme.... Una reflexión: ¿No es, frente a la supuesta frivolidad de su obra,"De profundis", el más desgarrado, bello y sincero de los escritos de Wilde?, ¿No mayor la sensación de vulnerabilidad, desasosiego y aislamiento, que muestra el autor de "Cartas a Milena" o "Carta al padre", que la sufrida por G. Samsa?
Más que brillante...

12:29 PM  
Blogger Euroresidentes said...

Cuando los "solos", señor Careiro, escriben cartas, suelen resollar por la herida. Kafka dijo, dirigiéndose a Milena: "Escribir cartas significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente". Espeluzna introducirse en lo profundo de esa afirmación, que implica entrever lo más íntimo del ser humano, ¿verdad?. Ese puro centro en donde se genera la emoción, en donde casi palpamos los misterios.
Su aventura con Gregorio Samsa fue otra cosa.
Si, en el "De profundis" conocemos al Wilde más él, aunque no el más popular.
Cracias por sus comentarios, tan ricos en sugerencias.

9:46 AM  
Blogger careiro said...

Los "solos", interesante concepto:
ALONE
"From childhood's hour I have not been
As others were; I have not seen
As others saw; I could not bring
My passions from a common spring.
From the same source I have not taken
My sorrow; I could not awaken
My heart to joy at the same tone;
And all I loved, I loved alone.
Then- in my childhood, in the dawn
Of a most stormy life- was drawn
From every depth of good and ill
The mystery which binds me still:
From the torrent, or the fountain,
From the red cliff of the mountain,
From the sun that round me rolled
In its autumn tint of gold,
From the lightning in the sky
As it passed me flying by,
From the thunder and the storm,
And the cloud that took the form
(When the rest of Heaven was blue)
Of a demon in my view".

POE, ("Poems and essays").

Gracias a usted, en todo caso.

8:06 PM  
Blogger careiro said...

Bloom es bueno, pero los hay mejores...

10:42 PM  

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