lunes, octubre 09, 2006

LOS "DOWNSHIFTERS" Y LA FELICIDAD

Rebuscando entre los muchos y hueros canales de televisión en una desalentadora tarde de domingo y, además, tratando casi sin éxito de esquivar a los hermanos Matamoros, la Pantoja y su mariachi, fui a dar con un debate que emitía el Canal 33. Así, al pronto, me sorprendió que los contertulios hablaran respetándose el turno y no se pisaran "el decir". Allí, oh dioses, no había agresividad, ni descaro, ni mala educación, circunstancia que me llenó de estupor, y para más inrri se debatía el tema de la "felicidad", ese pájaro del paraiso al que los humanos intentamos atrapar. Este programa - pensé - no debe de tener mucha audiencia, si no hay morbo, aunque lo soporten reconocidos filósofos. Lástima. Y recordé, al hilo de mis reflexiones, un artículo de Juan Cueto que también expresaba parecido clamor. A él le dió por desmelenarse a consecuencia del poco eco que habían tenido dos grandes descubrimientos arqueológicos: uno en Atapuerca con los vestigios humanos más antiguos de europa, y el otro por Lleida, en donde se esperaba descubrir la evolución de los dinosaurios. Y con todo ese arsenal, los periodistas se habían quedado sin frio ni calor, a cero grados,como dice el pesado de un amigo que siempre repite el mismo chiste. En cambio, "el desazonador estado de ánimos de la Mosquera" bien pudiera conmocionar este universo mundo.
Pero en realidad yo no quería hoy hablar de audiencias, sino de felicidad, porque aquellos sesudos filósofos, con todo y sus fértiles neuronas, no crean que llegaron a parte alguna. Tal vez porque la cuestión era demasiado compleja. Se citó aquello de "el hombre muere y no es feliz", se habló también de la creciente tecnología, del misticismo oriental... pero nadie dio con la fórmula mágica que medianamente nos complaciera a todos. Va a tener razón el amigo Lao-Tse cuando dice que "ninguna respuesta simple a las verdades más profundas será la verdadera, porque la verdadera debe ser hallada en la variedad de la naturaleza y de la experiencia humana. Ya ven.
Sin embargo, y a pesar de todo, el hombre no deja de moverse con el fin de encontrar algún resquicio por donde entrever esa fórmula magistral que intuimos, o mejor, que tanto deseamos. Por eso los "yuppies", que nacieron en pasadas décadas, y que siguen acelerados e inmersos en el dinero, la moda, el sofisticado y caro confort...parece que están reconsiderando otra manera de vivir esta única vida que tenemos. Es una nueva visión de la vida que, en principio, no encuentro carente de razón. Estos nuevos ciudadanos se hacen llamar "downshifters", que quiere decir algo así como "desacelerados". Pues bien, los viejos "yuppies", cansados de correr para más lograr, se han parado a reflexionar por un momento y han descubierto que es precisamente esa precipitación lo que les impide disfrutar de este tiempo imparable con el que se arropa la vida; y en un arranque de coraje, van abandonando el trabajo excesivo y quedándose con la sola actividad que les permita cubrir sus necesidades básicas a cambio de un gratificante tiempo libre. Dejan el avión y rescatan el viejo coche y la bicicleta, cosa que les permite contemplar el paisaje. Se dan cuenta con estupor de que lo supérfluo no era necesario y que un pantalón y una camisa no necesariamente han de estar de moda para ser útiles.Hasta han descubierto cosa tan cotidiana como lo es la existencia de los vecinos. Por decirlo de una manera un tanto rimbombante: se han encontrado a sí mismos y se gustan, así que sobre la riqueza han colocado la libertad en su orden de prioridades. Y me consta que no son sólo los viejos "yuppies" los que se han dado cuenta de tamaña novedad, sino que también algunos jóvenes - algunos - están abandonando la idea de transformarse en seres prematuramente vitalicios, cosa que me llena de alegría, si es que han sentido la necesidad de ir en busca de las "hermosas mañanas de verano" antes de encajarse en la poltrona.
Quizás tampoco sea eso la felicidad tal y como la plantean los filósofos - el viejo zorro de Lao-Tse va a tener razón - aunque no me negarán que resulta una proposición atrayente. Pero no sé, no sé...¿A ustedes qué les parece?

1 Comments:

Blogger careiro said...

Dice Montaigne:"Cuando últimamente
me refugié en mi casa, decidido en la medida de lo posible a no dedicarme a otra cosa más que a pasar retirado y en paz lo poco que
me quedaba de vida, parecíame que no podría hacerle mayor favor a mi
espíritu que dejarlo en plena ociosidad ocuparse de sí mismo y detenerse y asentarse en sí, cosa que esperaba poder hacer más fácilmente al haberme hecho con el tiempo más sesudo y maduro. Mas resulta,
"variam semper dant otia mentem"
(Lucano 4,704)
que, por el contrario, como caballo
desbocado, dase cien veces más trabajo por sí mismo del que se tomaba por otros; y engendra tanta
quimeras y monstruos fantásticos, unos tras otros, sin orden ni concierto, que para contemplar a gusto su inepcia y rareza, he empezado a ordenarlos, con la esperanza de poder avergonzarlo con en el tiempo"
En otro orden de cosas, mi amigo Ernst, establece una interesante comparación entre Lao-tse y
Confucio, anota en su Diario:" El carácter de Lao-tse es opuesto al de Confucio."El sabio perfecto se retira del mundo." Eso lo dice Lao-tse. Confucio, por el contrario, quiere volverse hacia el mundo para ponerlo en orden; y ambos alcanzan la meta perseguida.(...)
Lao-tse no es un jefe, no es un redentor, en su carácter se revela
Naturaleza absoluta, digna de veneración. El efecto causado por un espirítu como Lao-tse no se limita a la historia de la cultura;
es un espíritu que, como un río o como un árbol, carece de historia. De ahí que sea posible en todo momento y que no dependa de la historia. De Lao-tse se dice que renace en forma de Buda. Goethe, Schelling y Nietzsche están de su lado, de igual modo que Hegel está
del lado de Confucio.2

7:34 PM  

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