miércoles, abril 25, 2007

VIEJO MEDITERRÁNEO…

Viejo Mediterráneo


Vamos caminamos por una estrecha senda de tierra. En ambos lados hay huertos de palmeras, granados o higueras, y de vez en cuando crecen, con mediano orgullo ─pensando en los inmensos bosques de otras latitudes─ los almendros, olivos, algarrobos… y allí donde la tierra se hace plana y fértil, el labrador ha plantado legumbres u hortalizas que crecen con el sólo propósito de ser útiles.

Y en un ribazo,junto a los restos de un botijo roto, el tiempo se ha parado.

Pero allá arriba, viniendo desde lo profundo del universo y sin reparar en distancias, aparece un espectáculo capaz de anonadar a los humanos; únicos seres, por lo demás, sensibles ante tanta belleza.

Se oye, cercano, el hondo zumbido del mar. Y sobre él, los ya tenues perfiles de fenicios, griegos y cartagineses, que aún no han podido desaparecer de nuestra memoria.

Y con paso lento, seguimos camino por nuestro estrecho sendero, tratando de averiguar de dónde viene, de dónde sale tanta belleza.