miércoles, octubre 18, 2006

Otoño: Todos Santos

Silencio

SILENCIO: LA ETERNIDAD DORMITA...

Horacio
Horacio

Horacio
Horacio

Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo.
Aprovecha el día -carpe diem - y no confíes lo más mínimo en el mañana.
Horacio.



eternidad

SILENCIO: LA ETERNIDAD DORMITA...

Manos
Vivamos, querida Lesbia, y amémonos (..)

Catulo

Los soles pueden salir y ponerse;
nosotros,
tan pronto acabe nuestra efímera luz,



Catulo




tendremos que dormir una noche eterna.
Catulo





Ángel Gris

SILENCIO: LA ETERNIDAD DORMITA...

Quevedo
Quevedo

Ayer se fue, mañana no ha llegado,
hoy se está yendo sin parar un punto,
soy un fue y un será y un es cansado.

Quevedo



En el hoy y mañana y ayer junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difuntos.
Quevedo








Ángel de alas

SILENCIO: LA ETERNIDAD TAMBIÉN DORMITA ENTRE LOS OLVIDADOS...

Los olvidados
Los olvidados

Pero la muerte no todo lo iguala,
al menos mientras la sombra poderosa del hombre
se alargue sobre la tierra.

Los olvidados



No, aún no somos iguales.







El Ángel

MAS HAY UN CLAMOR DE VELAS ENCENDIDAS,

la cruz
que hermanan el recuerdo de panteones y
nichos rotos...

lunes, octubre 09, 2006

En busca del otoño

dátiles

"la lente que capta y la retina que inventa..."

Buscamos el otoño en los cauces de los ríos; en las choperas, aún verdes; en donde crece el olmo, aún verde... Y octubre camina sin lluvia, con el calor por compañero. En algún rincón amarillea ya, pero es un amarillo velado, huidizo.

Un hombre del campo se para y nos contempla.

- Aún no cae la hoja - le digo - No encontramos el otoño.
- Esto es el Mediterráneo, mujer - contesta - Aquí el otoño es otra cosa.

¡¡Claro!! Aquí el otoño es otra cosa... Es:

dátilesuvas
granadasdátiles

Uvas, granadas, dátiles,
doradas, rojas, rojos
hierbabuena del alma,
azafrán de los poros.

uvas
Uvas como tu frente
uvas como tus ojos.

granada
Granadas con la herida
de tu florido asombro.

dátiles

Dátiles con la esbelta
ternura sin retorno.

Azafrán, hierbabuena
llueves a grandes chorros
sobre la mesa pobre,
gastada, del otoño...

Miguel Hernández