jueves, mayo 17, 2007

COMO QUIERA QUE OS LLAMÉIS…

DONDE QUIERA QUE VIVÁIS…














Quizás ella fuera, hace muchos años, una joven esbelta, de cabello castaño dorado, y unos hoyuelos en las mejillas, siempre en pie de guerra cuando la sonrisa apenas nacía como una leve insinuación…

Quizás él fuera un joven delgado, moderadamente alto, cuyo gesto cálido y seguro hacía de él esa imprescindible compañía tan serena…

Tal vez ninguno de los dos pueda entender hoy cómo los años transcurrieron con tanta celeridad, y cómo sus cuerpos tomaron la misma curvatura, seguramente de tanto caminar juntos.

¡Qué hermosa instantánea! Ese momento inerte nos estará diciendo eternamente que para seguir manteniendo el equilibrio, sólo hace falta el roce de una mano…

1 Comments:

Anónimo said...

"Trascendencia e inteligibilidad". E Lévinas.

9:18 PM  

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