La lluvia redonda
Para comprobarlo, hemos dirigido nuestra loca lente hacia la algarabía de gotas que caen desde el espacio y comprobamos, con sorpresa, que dichas gotas no se alargan, o deforman, dado lo maleable del agua, sino que vienen redondas, como salidas de un exactísimo compás. Véanlo.
Como curiosidad les diremos que en esta segunda foto al fondo de la calle se vislumbra un castillo.
Allí es donde se resguarda, de momento, la Dama de Elche. Un revuelo de siglos que se mezcla con la algarabía del agua.



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