El Rostro

EN SITUACIÓN
En cuanto apareció "El Rostro" en las carteleras de los cines madrileños, nos apresuramos a abarrotar la sala: multitud de estudiantes universitarios estábamos esperando la oportunidad de ver este film que, por cierto, venía precedido de una excitante aureola de irreverencia. Bergman, su director, se había constituido ya en un indiscutible hito del cine internacional. Todo ello nos llenaba de emoción.
Era aquella una tarde lluviosa de otoño; el viento del norte acababa de entrar en un año cercano a la década de los 60 y muchos jóvenes que para entonces ya habían viajado por Europa - menos Rusia y paises satélites, como se exigía en el pasaporte - entendieron que "democracia" no era sólo una palabra usada en la antigua Grecia, ni "libertad" tenía por qué ser sinónimo de "libertinaje" tal y como se nos decía en el confesonario poniéndonos en guardia sobre los peligros del "mundo, demonio y carne", cuestión religiosa que no acabábamos de entender, al menos en cuanto a la carne se refería, pues la asociábamos ingenuamente con la gastronomía. Ni les cuento dónde nos quedó la palabra "sexo". Sin embargo fue aquel un tiempo en el que nos creció una verdadera ansia por acceder al mundo del progreso, de los avances científicos, de los nuevos conceptos filosóficos, en geral de todo lo que tuviera que ver con la intelectualidad, de la que habíamos sido largamente apartados. Lo del cielo, el infierno, los ángeles y los querubines empezó a parecernos un puñado de conceptos trasnochados, con gran preocupación por parte de la iglesia y los señores del Régimen que veían en ello un peligroso avance del Maligno
La película nos desconcertó a todos. Alejada de los dramones rurales, las flamencas y las comedias dicharacheras, nos costó entender, en principio, su entonces confuso significado.
La línea argumental era sencilla: Un carromato avanza al atardecer por un bosque; en él viaja el famoso docto Vogler, mago, hipnotizador, ilusionista, transgresor... con su ayudante - en realidad su esposa disfrazada - ,la vieja bruja manipuladora de pócimas y buscadora de la mandrágora por los bosques, el gerente charlatán, y el jóven conductor del carro.
Finaliza el S.XIX y la gente vive amedrentada por lo sobrenatural, por lo que no tiene fácil explicación. Los señores de la Mansión Consular piden al gerente que se les conceda una representación previa a la que van a dar en la ciudad. En la mansión vive el Cónsul Egerman y su esposa. Además se presentan como invitados el doctor en medicina e investigador Verganus, y el Comisario. Hay una apuesta entre ellos: Verganus cree que el famoso Vogler es un impostor, que nada hay más allá, que la materia y la razón son lo que cuenta. Pero el Cónsul tiene sus dudas. A partir de aquí todo se centra en una lucha entre la razón y lo que la imaginación, o el poder de la mente, son capaces de hacer. El doctor Verganus se encontrará envuelto en un mundo que le hará dudar, a pesar de sus férreas convicciones puramente científicas.
A la salida, el "debate" fue suculento. Nos guarecimos de la lluvia y del viejo viento del norte en una taberna cercana donde caña y tapa estaban muy bien de precio. Ëramos un buen grupo, pero la voz cantante la llevó el "Sultán", un tipo de derecho que se las daba de progresista. "El doctor Razón se vio en un aprieto cuando vio el ojo humano en el tintero... y la mano cortada... y su imágen en el espejo. ¿Qué explicación podía darle a eso?" "Pero la razón prevalece" "¿Qué es lo que prevalece? ¿el miedo?" "Eso es lo que ha traido Vogler, el miedo a la muerte". Así, hasta dos o tres cervezas. Se habló de Freud, del existencialismo, de la mente y su poder, de la trampa de la religión y, por lo bajo, de la falta de libertad de palabra y de pensamiento, y hasta se mencionó a Franco, nombre que si no era seguido del "Arriba España" habitual podía traer consecuencias graves. Al final olvidamos el impresionante rostro del doctor Vogler y acabamos recitando un poema de Miguel Hernández... ªel hombre no descansa/ quien descansa es su traje..."
Pero en la madrugada, estudiando, cuando la lamparilla enviaba luz y sombras sobre los apuntes, los penetrantes ojos de Vogler dominaron, seguro, las mentes de todos nosotros y su recuerdo nos hizo extremecer. Incluso al "Sultán", tan seguro de las cosas. Como a Verganus.
Para ver la fotos en tamaño real hacer click sobre la imagen.



3 Comments:
¡¡Hola amigo o amiga de este magnífico blog de películas clásicas, he entrado por casualidad porque ando buscando una peli...Que tal vez ustedes puedan ayudarme a encontrarla...Verán tengo pocos datos pero más o menos se trata de una pelicula de la década de los 30, tema suspense, yo creí que podría ser de Hitchock pero despues de repasar todo su repertorio, veo que no es de él...Pero si es de esa tématica...Trata de un hombre que no recuerdo porque razón se vuelve psicótico cada vez que oye el sonido de una campana o el tintineo de un cascabel acabando por asesinar a todo el que produce el ruido...Y no sé mucho más, la ví en TV cuando era bien niña allá por el año 1970 en blanco y negro...Si por casualidad se les viene la idea de que película se puede tratar, porfavor no vacilen en enviarme todo lo que sepan a este correo: pastoripine@hotmail.com...Les estaré muy agradecida.
¡¡Sigan con este gran trabajo de documentar sobre el cine clásico, pues hay mucha gente que lo ignora y se estan perdiendo de conocer lo mejor de la cinematografía!!...besicos desde Murcia
Forfita, muchas gracias por tus elogios. Sí, el cine en blanco y negro tiene una belleza que ojalá aprendieran a disfrutar las generaciones de "los efectos especiales por ordenador". Pero, en fin, eran otros tiempos y había otras costumbres. La cuestión está en que disfrutemos, ¿verdad?
Tomo nota de ese conato de argumento que me relatas; la verdad es que yo creo que también tengo esa película en el recuerdo. Voy a investigar y si encuentro algo, te lo voy a pasar al e-mail que me envías. Y si la encontrara, puede que te la ofrezca en comentario.
Buen panorama desde la Fuensanta, ¿eh?
¡¡Muchas gracias Lola...Me harías un gran favor...Y por supuesto que si la encontramos o tú o yo, LA COMENTAREMOS...Tiene muchas connotaciones con los probemas psícoticos que se tienen por el mundanal ruido o más en concreto con la contaminación acústica...besicos de forofita!!
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