jueves, enero 25, 2007

El alma está en el cerebro


El alma está en el Cerebro, de Eduardo Punset
Hace unos años, mi amigo Juan Vicente Sánchez, Médico, Fisiólogo y militante del buen hacer, me invitó a presenciar un curso de doctorado en Neurociencias que habíá organizado en la Universidad Pablo de Olavide.
"el cerebro es la próxima frontera científica", me decía. Y la verdad es que por lo que vi y oí en aquel curso, asi es.
No sabemos casi nada sobre el cerebro. Cómo funciona, por qué, cómo se forma...sencillamente qué mecanismo es el que se activa para que pueda escribir estas propias líneas reflexionando sobre el propio hecho de hacerlo...

Apenas hemos empezado a descubrir métodos para averiguar cómo el cerebro es capaz de hacer lo que hace y aún así, es como si estuvieramos agitando una caja para saber qué tiene dentro...

Salvando las distancias académicas -aunque no tanto- un libro interesantisimo ha venido a resumir mucho de lo que se sabe al respecto. Y lo explica en un lenguaje comprensible y directo. Eduardo Punset, rey de la ciencia en las parrillas nocturnas de la programación con el programa REDES (que debería ser de visionado obligatorio antes de tener la mayoría de edad y derecho al voto) ha resumido en "El alma está en el cerebro" muchas de las entrevistas que ha realizado en su programa a algunas de las principales autoridades mundiales sobre el tema.

El libro aborda la descripción de las conexiones entre el comportamiento y el cerebro. Por qué unos son capaces de sentir empatía y porqué otros no. Cómo somos capaces de manipular el pensamiento de los demás y por qué eso nos hace humanos...un montón de cuestiones que Punset trata en sus dialogos con los investigadores.

Me resulta especialmente interesante el capítulo dedicado a la "maldad" y a la psicopatía. Mezclando hábilmente las tesis genetistas con las medioambientalistas, nos viene a decir que la alteración en la primera infancia de una pequeña capa de células de unos pocos milímetros de grosor -la corteza prefrontal- se inhibe el control que ésta ejerce sobre el sistema límbico y, por tanto, es la responsable de que el individuo sea incapaz de ponerse en el lugar de los demás -empatía- y de sentir remordimientos por sus actos.
Y que si bien en algunos casos esta alteración se puede producir por causas externas -golpes continuados, desnutrición, etc- hay un gran porcentaje de casos en los que sencillamente, se nace así sin más explicación. Inquietante cuando menos....

Es inquietante que le recuerden a uno que el ser humano en su faceta más espiritual como es la de la interpretación moral de los hechos y acciones sea tan "fisico"; esté tan determinado por la naturaleza de las conexiones fí´sicas de un pequeño paquete de células de ese "su segundo órgano preferido", que decía Woody Allen